Como tengo una mente narrativa y me voy contando la vida según la vivo, ayer iba en el coche y en la emisora de Radio Clásica empezó a sonar de pronto una música del sacerdote y compositor español del Renacimiento Juan de Anchieta (Azpeitia, Guipúzcoa,1462 - 1523). Sin apenas apercibirme de ello me trasladé a principios del siglo XVI y recorrí media España escuchando la Misa Sine Nomine. Todos los caminos se convirtieron en parte del mundo gracias a unas técnicas contrapuntísticas del norte de Europa mezcladas con un estilo tan español, conciso, homofónico y expresivo:
https://www.youtube.com/watch?v=0K5-GORBrRw&list=PLhAMpwBj6o-MFiQzJcPEPk749uXNNJVA-&index=1
Mientras conducía me fui a Salamanca, donde Anchieta estudió con Diego de Fermoselle, hermano de Juan del Encina, y con este volví a una de las aulas de la Universidad Complutense, en la que estudié el teatro anterior y posterior a Lope de Vega. Y allí conocí al profesor camerunés Patrick Toumba Haman y él se dedicó a leer mis novelas, hasta escribir unos años después el ensayo "Del amor líquido en las novelas de Justo Sotelo" (Bartleby, 2023). Me detuve a pensar en la capilla de los Reyes Católicos, de la que formó parte Anchieta, y me fui a Bruselas al integrarse en la capilla de su hija Juana I de Castilla. Acto seguido pasé por Granada y regresé a Castilla, como Anchieta, en concreto a Tordesillas, donde me detuve varias veces a tomar un café camino de Valladolid para impartir un máster durante algunos años y formar parte de varios tribunales de tesis sobre la Semana de cine, la Seminci, y los museos de pintura y escultura de la ciudad. Era mi manera de seguir aprendiendo sobre cine y arte, de continuar interpretando la película en la que llevo actuando toda la vida, que, en este caso, unía el siglo XXI con el XV y el XVI.
domingo, 5 de abril de 2026
"Mis viajes en el tiempo y el espacio"
sábado, 4 de abril de 2026
"Buenos días, princesa".
viernes, 3 de abril de 2026
"Voces de primavera".
jueves, 2 de abril de 2026
"Galatea entre vasos de vino".
Con el primer vaso de vino se me ocurrió un cuento, con el segundo pensé en su desarrollo y con el tercero me quedé dormido sobre la mesa del restaurante. Y soñé que quería escribir un cuento, pero al despertar lo había olvidado. En el largo camino sonó varias veces la obertura "La bella Galatea", de Franz von Suppé, que se escuchó en el Concierto de Año Nuevo, y de nuevo no sé si soñaba. Galatea es la belleza mitológica, la pureza y la transformación, una ninfa marina y a la vez la estatua creada por Pigmalión que cobró vida. Evoca así la creación artística, el ideal femenino y el amor idealizado. En la novela que es todas las novelas, Ovidio cuenta que Pigmalión se enamoró de su creación, y Afrodita le dio vida, con lo que se materializaron el deseo y el ideal amoroso. Como ninfa fue hija de Nereo y Doris, y la amó el cíclope Polifemo en la tradición clásica (cuando hice Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, el examen de la asignatura de Siglo XVII fue sobre el hermoso y dificilísimo poema de Góngora, "La fábula de Polifemo y Galatea", con la profesora Isabel Colón. A veces todavía nos saludamos por aquí). Se asocia con la pureza de espíritu, la elegancia, y dentro del arte, con la belleza inalcanzable. El efecto Galatea en psicología se refiere a cómo las propias expectativas y creencias positivas sobre uno mismo pueden transformar la realidad, similar a la estatua que cobra vida, como se observa en "Pigmalión y Galatea" (1781), un lienzo de Louis-Jean-François Lagrenée que está en el Detroit Institute of Arts.
Esta es la música:
https://www.youtube.com/watch?v=jGdAfPHunHE&list=RDjGdAfPHunHE&start_radio=1
Mientras escribo este post, leo los comentarios de ayer, siempre tan cariñosos e inteligentes. El último es de la poeta Isabel Fernández Bernaldo de Quirós, donde me llama coqueto. ¿Está segura mi querida poeta? Sonrío.
miércoles, 1 de abril de 2026
"Siempre estás donde quieres estar".
Dijo el otro día por aquí la poeta Soledad Velázquez Moreno, que es tertuliana y está leyendo todos mis libros. Estas palabras me dejaron pensativo unos minutos. La verdad es que Soledad tiene razón pues siempre he procurado estar donde quería estar, estudiar lo que me gusta y trabajar donde me apetecía hasta que me aburría o llevaba la contraria a los que mandaban y cambiaba de trabajo y Universidades (tampoco he llevado bien eso de tener que fichar). Y no he dejado de escribir desde niño. Como la palabra "curiosidad" es una de las que me gustan del diccionario, estudio y aprendo, ya que a estas alturas de la vida continúo pensando como Sócrates y su famoso aforismo, que no sé nada, aunque la expresión es una síntesis de la "Apología de Sócrates" escrita por Platón, donde Sócrates afirma saber que no sabe. Mi amigo José Luis, que me dejó hace poco y tanto echo de menos, siempre decía que soy un "trapero del tiempo", como decía el doctor Marañón. Y quizá sea verdad. No presto ninguna atención a la política ni a los medios de comunicación, pero mi tertulia sigue sin aburrirme (ahí estoy charlando con Torrente Ballester, al que he leído mucho y al que no me hubiera importado invitar a la tertulia), aunque ayer hemos descansado porque no es periodo lectivo. Cada día es un nuevo día y lo cierto es que me divierto estudiando, aprendiendo, escribiendo, tomando café, viajando y escuchando jazz:
https://www.youtube.com/watch?v=8AooSjJNkSs&list=RD8AooSjJNkSs&start_radio=1
Y amando, claro, pero eso no lo cuento por aquí.
martes, 31 de marzo de 2026
"Lo primero que hago cada día al despertar es leerte".
Mi escribió el otro día en un mensaje Patricia Viola, desde Córdoba, Argentina. Esto sucede desde hace cuatro años. En 2024 estuvo de viaje por España con su marido. Un día leyó que iba a acercarme a la presentación en el Ateneo de un libro de Javier del Prado, se animó e hizo lo mismo para que nos conociéramos en persona. Patricia me ha enviado también la fotografía como recuerdo, en la que estamos con una discípula y amiga de Javier de la que no recuerdo el nombre (ella es la rubia). Las últimas palabras de su mensaje son las siguientes: "Ahora estoy leyendo “Un hombre que se parecía a Al Pacino”y casi terminando “Entrevías mon amour”. Atrapante". Me parece que no hace falta añadir nada más. Solo, quizá, que soy un tipo afortunado, un enamorado del tango y de la libertad, sin la que sería incapaz de escribir y de vivir:
https://www.youtube.com/watch?v=kdhTodxH7Gw&list=RDkdhTodxH7Gw&start_radio=1
lunes, 30 de marzo de 2026
"Un Domingo de Ramos de cuento".
domingo, 29 de marzo de 2026
"Viendo la última de Almodóvar".
sábado, 28 de marzo de 2026
"Flores en las gafas"
El otro día la artista catalana Gloria Grau
hizo un curioso montaje con mis gafas de sol y lo primero que pensé al
verlo es que no me habría importado ser un jipi, uno de aquellos jóvenes
que se iban a amar a Ibiza y a Tenerife, a Marruecos y a la India, cosa
que acabé haciendo con el tiempo. Los que quisieron cambiar el mundo
con las revueltas universitarias de Berkeley, París y Praga. Y por
supuesto tampoco me hubiera importado escribir "La insoportable levedad
del ser". Como es lógico soy antimilitarista y siempre elijo hacer el
amor y pasarme media vida haciéndolo y la otra escribiendo, estudiando,
viajando y dando clase. Todo empezó en la Universidad de California,
Berkeley, donde di clase una primavera con veintitantos años, junto a
Antonio Carmona y otros amigos de la Universidad. En esa época las
chicas llevaban flores en el pelo y Scott McKenzie cantaba el himno jipi
por excelencia. La escritora de Zaragoza Ana María Navales, a la que
siempre admiré por haber escrito un libro de cuentos que se inspiraba en
Virginia Woolf y su mundo de Bloomsbury, me llamaba "el chico de la
mochila" porque en ella guardaba mis sueños, decía, y mis futuras
novelas. Se enamoró de mi novela "Entrevías mon amor" y me ayudó a
corregir el difícil manuscrito. Ella quería que se llamara "Entrevías my
love", pero me equivoqué de manuscrito cuando se lo envié al editor de Bartleby, Pepo Paz Saz,
y me dio pereza cambiar el título. Ana María es de las que siempre
llevará flores en el pelo, allí donde esté, como las mujeres que me
gustan:
https://www.youtube.com/watch?v=PQHb4z0prjo&list=RDPQHb4z0prjo&start_radio=1
viernes, 27 de marzo de 2026
"La pasión".
Tal vez sea escritor por culpa de Bach o gente como Bach. Ayer por la tarde me fui al teatro Monumental de la calle Atocha para escuchar en directo la "Pasión según San Mateo", la obra cumbre de Bach que trasciende el mundo material para llegar a la absoluta espiritualidad. Siempre que la escucho me recuerda a la "Comedia" de Dante; no se me ocurre otra comparación. Bach lleva la crónica de la crucifixión a una meditación lírica que une música y texto para explorar la piedad y el amor. Y, a través de las arias, la narración bíblica se interrumpe para prestar su voz a un alma creyente que contempla, se conduele y reflexiona sobre el significado del sacrificio, y convierte la teología en poesía musical. Es la intervención del "yo" lírico, algo que me fascina como escritor y que me anima a continuar escribiendo, en realidad me justifica como escritor. Me siento afortunado por haber conocido esta música en mi breve paso por la tierra e intento dialogar con su autor. Escribir es mi manera de dar gracias a la belleza que me han regalado algunas personas, ya sea a través del amor físico o por la contemplación de la belleza, de la Naturaleza y el mundo o una obra que estuvo olvidada durante casi cien años y que logró recuperar un jovencísimo Mendelssonn y se basa en los capítulos XXVI y XXVII del Evangelio de Mateo y que dramatiza el relato para convertirlo en un monumento al consuelo y a la espiritualidad, no solo a la muerte. La espléndida versión que escuché ayer fue de la Orquesta Sinfónica de RTVE, dirigida por Christoph König. Parece mentira que tres horas se me pasaran en un simple suspiro. Esta música hay que escucharla en directo, por supuesto, viendo los rostros de los músicos y tocando casi la piel de los instrumentos. Esta otra versión es de la Orquesta Nacional de Perú con el director canadiense Julián Kuerti, que hace una bonita e interesante introducción:
https://www.youtube.com/watch?v=QnF04o07jN4&list=RDQnF04o07jN4&start_radio=1&t=1593s
jueves, 26 de marzo de 2026
"Las gafas de sol".
Me fijo en la montura y en las lentes. Los materiales incluyen acetato, metal, titanio o una fibra de carbono para monturas, y policarbonato, CR-39 o vidrio para lentes, a menudo con tratamientos polarizados y filtros UV para protección. Según el origen material, los cristales de las gafas de sol de la foto que me saqué el otro día en un descanso en la Universidad entre clase y clase, mientras me tomaba un café de máquina, responden a dos tipologías, las orgánicas y las minerales. La orgánica está hecha con polímeros y la otra es vidrio compuesto por sílice y óxidos metálicos. Las dos tipos se utilizan para elaborar gafas de sol polarizadas y fotocromáticas. Cuando escribo no es que no quiera saber lo que ocurre en el mundo, sino que escribir requiere de soledad. Mientras pienso, escribo y me tomo el primer café de la mañana leo los comentarios que mis amigos escribisteis al post de la tertulia del martes sobre teatro y José Luis García Barrientos. Son estupendos. El último es del poeta y profesor Pedro López Lara. "Me ha gustado que alguien se acuerde de Greimas y de sus ya viejos y entrañables actantes. Qué generación aquella: Foucault, Barthes, Genette, Levi-Strauss, Bremond, Lacan... Y al fondo la prolongada y lingüística sombra de Benveniste, prolongada luego en Martinet. La magnífica revista "Communications", portavoz de todos ellos. Eran los años sesenta y el mundo estaba cambiando. Lo que nadie podía esperar es que el cambio desembocara en esto de ahora. "Esto": un premio para quien me diga qué es en el fondo "esto de ahora". Se me ocurre decir a Pedro que ayer decía a mis alumnos que un "buen profesor" es el que explica bien su materia a sus alumnos, y para ello tiene que habérsela preparada a fondo y haberlo leído todo; si no la domina entonces la explicará mal y sus alumnos no entenderán nada o se equivocarán a la hora de estudiarla. Y con los libros sucede algo parecido. Así la buena literatura debería contener todo lo que se ha escrito hasta el 26 de marzo de 2026 y continuar avanzando. Soy progresista humano, no ideológico. La buena literatura debería hacer pensar al lector, pero sin guiarle, dejándole que saque sus propias conclusiones, como las gafas de sol a través de sus lentes orgánicas o minerales.
Como el jazz y un café:
https://www.youtube.com/watch?v=wCgK9GlW21g&list=RDwCgK9GlW21g&start_radio=1
miércoles, 25 de marzo de 2026
"Como en una película de Woody Allen".
martes, 24 de marzo de 2026
"Tu obra será inmortal, Justo Sotelo".
Dijo ayer por aquí Mayte García de la Fuente, que tiene un Club de Lectura desde hace años en Peñafiel (Valladolid) y ha leído algunas de mis novelas y libros de cuentos. Mayte siempre es muy amable y desde niño me enseñaron en casa que hay que ser agradecido con las personas que lo son. Aprovecho para agradecer los comentarios inteligentes y cariñosos sobre el post de "Poeta en Madrid" que me escribisteis los demás amigos. Las palabras de Mayte me han hecho reflexionar sobre el paso del tiempo y esa idea de lo inmortal, sobre el pasado que conforma nuestro mundo y ha llegado hasta nosotros a la espera del enigma que nos depara el futuro. Recuerdo a Eliot y sus reflexiones sobre el tiempo y la eternidad, en el sentido de que el final no es un cese absoluto, sino una especie de transformación. En mi principio está mi fin, escribió en "East Coker," el segundo de sus "Cuatro Cuartetos", una de esas obras que junto a "La tierra baldía" creo que hay que tener en la mesilla de noche para releerlo de vez en cuando. En mi fin está mi principio escribió en "Little Gidding", el último de los cuartetos. En ambos casos presenta una visión circular del tiempo, de la vida y la espiritualidad, y nos dice que el destino final está contenido en el origen. Eliot explora la idea de que la vida, la historia y la creación son ciclos de destrucción y reconstrucción (como los edificios), y sugiere que la exploración espiritual no es una línea recta, sino un viaje que termina donde comenzó, lo que permite comprender el lugar de origen por primera vez.
Me tomo un café y pienso que el primer canto del cuco en primavera tiene algo de esta inmortalidad, como sabía el compositor inglés Frederick Delius:
https://www.youtube.com/watch?v=3xHIhcstxUM
lunes, 23 de marzo de 2026
"Sorprendente y atrevida".
domingo, 22 de marzo de 2026
"La vida es puro teatro".
sábado, 21 de marzo de 2026
"Usted tiene algo de Oliverio".
viernes, 20 de marzo de 2026
"El primer principio de la termodinámica".
jueves, 19 de marzo de 2026
"Mis alumnas me siguen dibujando corazones".
martes, 17 de marzo de 2026
"Escritor en zapatillas".
Llevo unos días dando vueltas a esta fotografía que me hice en una librería hace poco. Sabía que algo no iba bien en ella, y creo que por fin he dado con la causa, las zapatillas. Me parece que un escritor no debe ir en zapatillas por la vida, y menos aún delante de una página en blanco o de un ordenador. No tiene sentido escuchar a Wagner en zapatillas, por ejemplo, como sucede con su ópera más romántica, "Lohengrin". De esta ópera se enamoró Luis II de Baviera, aquel "rey loco" que mitificó Visconti en una película de cuatro horas que vi en el cine Bellas Artes de joven. Y creo que estas cosas marcan para los restos, sobre todo cuando te encuentras ante la exquisitez llevada al cine, la brillantez, la decadencia, la elegancia, la belleza y el espíritu rupturista de Wagner, Musil o Kraus. Visconti es el gran cineasta de los mundos en extinción, el que con mayor lucidez y mirada poética ha reflejado en el cine la desaparición del Antiguo Régimen, la eterna decadencia de la aristocracia de la sangre y su paulatina sustitución por la aristocracia del dinero. Estoy pensando en "El gatopardo", "La caída de los dioses", "El inocente" e incluso la mahleriana "Muerte en Venecia". "Ludwig" nos cuenta la vida del mecenas de Wagner que, ascendido al trono antes de cumplir veinte años, cayó en desgracia ante la nobleza y el pueblo al arrastrar a su país a una guerra que lo puso en manos de Bismarck y su empeño de construir un Imperio de hegemonía prusiana a costa de los estados alemanes más débiles y pequeños. Luis II era primo de la hermosa Sisí, construyó el teatro de las óperas de Wagner y el castillo que inspiraría a Disney para su Bella Durmiente. En mi particular imaginario, Sisí solo podría tener el rostro de Romy Schneider, de la que vi una película, "Lo importante es amar", de Andrzej Zulawski, que me dejó pegado a la butaca del cine Bellas Artes varios minutos una vez terminada. En fin, Wagner, Luis II, Sisí, Visconti, el cine Bellas Artes y una parte de mí mismo, de mi imaginario personal y de mi forma de entender la vida:
https://www.youtube.com/watch?v=uHuqg51iyc4&list=RDuHuqg51iyc4&start_radio=1

































