miércoles, 20 de mayo de 2026

"A propósito de la crítica literaria, con Germán Gullón siempre en el recuerdo".


 

 
Nuestra tertulia on line de ayer por la tarde acabó convirtiéndose en un homenaje al escritor y crítico literario que falleció el año pasado y nos acompañó en varias ocasiones en esta reunión de amigos a los que nos encanta hablar de libros, películas, exposiciones y todo lo que haga la vida más bella y glamurosa. Mi idea era hablar con mis amigos del estado de la crítica literaria en la actualidad y Almudena Mestre me sugirió que escucháramos algunos videos del canal de Youtube de Germán sobre este asunto con la artista Heilet van Ree. Con ello pudimos hablar sobre la diferencia existente entre la crítica literaria, el estudio filológico y la teoría literaria:
 
También echamos un vistazo al estado actual de la crítica a partir de la polémica que surgió en su momento en torno a Galdós y Vargas Llosa:
 
Por supuesto que lo divertido de esta tertulia es que todo el mundo hable y diga lo que le dé la gana. Hay una cosa que se llama libertad, algo de lo que se hizo eco hacia el final de la tertulia nuestra maestra y bibliotecaria mexicana Mariola Satorre, que nos habló también del curioso cuento de Antonio Malpica, "El crítico". En el sur de la Ciudad de México, un detective y su asistente intentan atrapar a un asesino que descuartiza a sus víctimas. El homicida, apodado "el crítico", se caracteriza por ejecutar a escritores poco conocidos cuyas obras adolecen de graves errores de sintaxis y deja como pista un ejemplar del autor lleno de marcas de corrección. Pero esta vez ha actuado de forma diferente: un escritor de gran prestigio en las letras mexicanas y con un amplio público lector ha sido asesinado, lo que estremece el ámbito cultural. De manera lúdica y sarcástica, Malpica describe a los lectores obsesionados con la "correcta" escritura y la edición de textos y críticos de las mafias intelectuales.
 
En fin, como decía el otro día, ni el escritor ni el crítico son capaces de enamorar a las mujeres bellas e inteligentes. Los feos, al menos, intentamos seducirlas con una copa de champán y con la música de Chaikovski, como la que voy a escuchar pronto en el Auditorio: 
 

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