martes, 25 de agosto de 2026

"Es una belleza lo que escribes, yo también quisiera ver el rayo verde y al instante mirarte a los ojos".


 
Son palabras que escribió el otro día mi amiga sevillana virtual Luisa Lucas, que sé que ha leído algunos de mis libros, con las que hacía referencia al post que escribí sobre el "rayo verde". Hablando de los play boys literarios, ayer compartí el aria más conocida de la ópera de Puccini "La rondine" (La golondrina) estrenada en Montecarlo en el año 1917. 
 
Como me parece que las redes sociales están para compartir cultura, belleza y buen gusto, aquí dejo el argumento de la ópera, su música, en una apasionada y elegante interpretación de la soprano rumana Angela Gheorghiu y el tenor franco-italiano Roberto Alagna, que fueron la pareja más famosa de la ópera, y que estuvieron casados entre 1996 y 2013, cuando se divorciaron. Se la dedico a Luisa y a todos los que buscan la belleza y la libertad:
 
Como "La traviata", cuenta la historia de una cortesana, Magda de Civry (soprano lírica), mantenida en París por un banquero. Durante una fiesta en la casa que el banquero pone a su entera disposición, Magda conoce a Ruggero Lastouc (tenor lírico), un joven y tímido provinciano recién llegado a la capital: ‘Parigi! È la città dei desideri‘. Por otra parte Prurier (tenor) es un poeta célebre y buen amigo de la anfitriona que canta al piano ‘Chi il bel sogno di Doretta‘, canción que en seguida Magda hace suya. La conversación deriva hacia el objeto de la felicidad. Magda, que disfruta de todo lo que es material, afirma que la felicidad está en el amor, y recuerda una lejana aventura: ‘Ore dolci e divine di lieta baraonda‘. Aduciendo que el destino de la mujer se encuentra escrito en las líneas de la mano, Prurier invita a Magda a conocerlo; pero pronto se excusa, pues quizá ella migrará hacia un luminoso ensueño, hacia el sol, hacia el amor, quién sabe. Entonces los invitados deciden seguir la fiesta en el Bullier, un bullicioso local parisino. Magda, sola, recuerda las palabras de Prurier: ‘Forse, come la rondine‘, cambia sus ropas por las de una sirvienta y parte tras los invitados. Rugero está ya en el Bullier; Magda y él bailan, ‘Nella dolce carezza della danza‘, y se enamoran. Creyendo revivir su romance del pasado, Magda abandona al banquero y, como golondrina hacia el sur, marcha con vivir con Ruggero en una casita frente al mar en la Costa Azul: ‘Senti? Anche il mare respira sommesso‘. Ruggero desea casarse con ella; solicita y obtiene el consentimiento de sus padres. Pero la idea de pertenecer completamente a otra persona comienza a inquietar a Magna, y además tampoco está dispuesta, sin dinero ni perspectivas de futuro, a renunciar para siempre a su glamurosa vida anterior. A diferencia de la Violeta de Verdi, que renuncia al amor de Alfredo por lo que considera bien de este, Magda no está dispuesta a renunciar a su realización personal por el amor de Ruggero, y lo abandona y regresa a París. El final que nunca convenció del todo a Puccini, ‘Ma come puoi lasciarmi‘, no puede ser más desolador para el joven. Y destrozado cae al suelo sollozando mientras Magda se aleja.
 
Esta es la historia:
 
La verdad es que a uno se le parte el alma con ese final.

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