martes, 7 de mayo de 2024

"Suele decirse que lo que vemos y cómo lo vemos no es más que una imagen de nuestro interior".

Ayer yo vi ríos de película, caballos, vacas, muchas vacas pastando bajo la lluvia tan tranquilas. Y escuché a Cole Porter y Billie Holiday en el coche:
 
Después de todo, soy muy fácil de querer, jeje.
 


 

domingo, 5 de mayo de 2024

"En el Monte de las Ánimas de Bécquer".

La gente de mi generación siempre ha tenido un cariño especial a Bécquer, a sus "Rimas y leyendas". El otro día saqué esta foto en el Monte de las Ánimas que inspira una de sus leyendas más góticas y literarias. Me tomo un café y recuerdo que uno de mis "Cuentos de los otros" se inspira en otra de sus leyendas, y me viene a la cabeza que la madre de uno de mis grandes amigos, Juan Pedro, que ahora es el cura de la Ermita del Santo de Madrid, se enteró un día de que estábamos escribiendo una obra de teatro entre los dos (debíamos de tener unos 17 años) y nos dijo, entre risas, que si pretendíamos ser tan buenos como Bécquer. Mi amigo y yo nos miramos a la cara y sonreímos. Continuamos escribiendo esa obra en una cafetería de la Puerta del Sol que ya no existe, pero no la terminamos. Yo seguí el ejemplo de mi madre, a la que cada día veía leyendo un libro o el periódico antes de acostarse.
 
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"El organista".
 
A los pocos minutos empecé a escuchar un órgano.
 
Levanté la vista del ordenador y miré hacia la iglesia. Como no estaba inspirado, decidí prestar atención a la música. Me pareció algo de Bruckner o Poulenc, casi neoclásico, que se empeñaba en evocar el pasado como si el mundo se hubiera congelado en un instante de perfección. Una mujer gritó. El organista había muerto mientras tocaba, dijo más calmada. En seguida apareció una ambulancia.
Tras el consiguiente revuelo, volvió la calma a aquella terraza, pero ya no pude concentrarme en el cuento que estaba escribiendo.
 
En cierto momento la música volvió a sonar.
 
Cerré el ordenador y pagué la cuenta.
 
Me dirigí hacia la iglesia vacía.
 
Subí la estrecha escalera en dirección al coro. El órgano interpretaba la misma melodía, pero no lo tocaba nadie.
 
("El organista", "Cuentos de los otros", 2017, Bartleby p. 58).
 
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Esta mañana me acompaña Poulenc con su concierto para órgano. De este compositor francés siempre recordaré la versión de su ópera "Diálogos de carmelitas" que vi hace unos años en el Teatro Real:
 

viernes, 3 de mayo de 2024

"Una película feminista de verdad, basada en el amor a la vida".


 
 
Son las 18 de la tarde y salgo de los cines Renoir. El "método Montessori" es uno de los más famosos del sistema alternativo de enseñanza, basado en el aprendizaje libre, pero a la vez dirigido por maestros que aman a sus alumnos, con la ayuda de la música, los colores, las matemáticas, la Naturaleza. 
 
María prefiere ser madre soltera que atarse al matrimonio, que considera una esclavitud. Reclama el derecho a la maternidad, el amor de la madre. Estamos en 1900 en Italia y yo me siento profundamente agradecido de que hayan existido estas personas antes que yo.
 
Esta película no se llevará ningún premio, se acaba de estrenar en España y es francesa e italiana.
 
Y lo mejor es que es necesaria.

"Como el Marqués de Santillana".

Yo también reconquistaría este castillo por amor en 1452, al igual que hice ayer, aunque luego ella me rechazara y se fuera con otro:
 
"La moza de Bedmar".
 
"Entre Torres y Canena,
acerca des’Allozar,
fallé moza de Bedmar,
sant Jullán en buen estrena.
 
Pellote negro vestía,
e lienzos blancos tocaba,
a fuer del Andalucía,
e de alcorques se calzaba.
Si mi voluntad ajena
non fuera en mejor logar,
non me pudiera escusar
de ser preso en su cadena.
 
Preguntele dó venía,
después que la hobe saluado,
o cuál camino facía.
Díjome que d’un ganado
quel’guardaban en Racena,
e pasaba al Olivar
por coger e varear
las olivas de Ximena.
 
Dije: «Non vades señera,
señora, qu’esta mañana
han corrido la ribera,
aquende de Guadïana,
moros de Val de Purchena
de la guarda de Abdilbar;
ca de vervos mal pasar
me sería grave pena».
 
Respondiome: «Non curedes,
señor, de mi compañía;
pero gracias e mercedes
a vuestra grand cortesía;
ca Miguel de Jamilena
con los de Pegalajar
son pasados atajar.
Vos tornad en hora buena".
 
(Marqués de Santillana, 1398- 1458, "Serranilla VI").
 
¿Alguien se viene conmigo unos siglos hacia atrás? La belleza no es patrimonio de ninguna época, y tampoco estar enamorado.
 

jueves, 2 de mayo de 2024

"Compartiendo la literatura con Beatrice Bonhomne y Marie-Merçe Marçal".

 


Lo bueno de salir de tu ensimismamiento durante unas horas (en mi caso de mis clases en este cuatrimestre) es que comprendes que siempre se pueden aprender cosas nuevas. O dicho de otra forma, que apenas sé de casi nada (cuando piense un poco en ellos, ya hablaré de Paul Auster y Siri Hustvedt, una hermosa pareja de los que he leído varias novelas; de ella cogí incluso el apellido de uno de mis personajes de "Entrevías mon amour"). Lo que quería decir esta bella y viajera mañana de primavera mientras me tomo un café es que el otro día me fui a Lleida a presentar el último libro que he publicado en las jornadas internacionales de poesía "La langue de la poésie contemporaine: Quatrièmes Journées internationales de la poésie contemporaine", organizadas por la Università degli Studi di Bari Aldo Moro, la Academia Mundial de Poesía, la facultad de Letras de la Sorbonne Université, la Università degli Studi di Cagliari y las Universidades de Jaén y Lleida. En ellas se dedicó una atención especial a las poetas Beatrice Bonhomne y Marie-Merçe Marçal.

https://www.segre.com/es/cultura/240427/jornadas-internacionales-de-poesia-en-la-udl_424767.html

Es tanta mi curiosidad por el conocimiento que estos días he estado leyendo sobre ambas mujeres. Béatrice Bonhomme (Argel, 1956) es poeta, crítica literaria y docente francesa. Es directora de la revista Nu(e). Sus poemas comenzaron a aparecer en revistas en 1986. En 1991, publicó una primera colección con "Traces" (L’Age d’en Haut). El año pasado recibió el Premio Mallarmé por su colección "Mundo, rodillas coronadas" (Collodion, 2022).

Este es uno de sus preciosos poemas:

https://www.youtube.com/watch?v=yg86VXYxpn8

Por otra parte, Maria Mercè Marçal i Serra (Ibars de Urgel, Lleida, 1952-Barcelona, 1998) fue poeta, catedrática, narradora, editora y traductora y una activista en los movimientos feminista, nacionalista catalán y comunista. Tradujo a autores como Colette, Marguerite Yourcenar, Anna Ajmátova, Marina Tsvetáyeva, Charles Baudelaire o Leonor Fini. Murió en Barcelona a causa de un cáncer a los 45 años. Antes de morir recibió la Medalla de Honor de Barcelona. ​Su primer libro "Cau de llunes" (Premio Carles Riba 1976) prologado por Joan Brossa con una sextina, incluye el poema "Divisa", una especie de manifiesto que resume las directrices de su activismo. Estos versos se hicieron muy famosos, una bandera del movimiento feminista de izquierdas en Cataluña.

"Al azar agradezco tres dones: haber nacido mujer,
de clase baja y nación oprimida.
Y al turbio azur de ser tres veces rebelde".

Esta foto me la hice en el Pati de les Comèdies de Lleida, y ya que el vicerrector de cultura de la Universidad, Joan Busqueta (se le ve en la cuarta foto rodeado por mi mecenas Angels Santa Bañeres y mi editoria Eulalia Pagés), comentó que mi Pacino era casi un libro "impresionista", hoy me tomo el primer café de la mañana pensando en estas poetas y escuchando una música impresionista, de Ravel, que me gusta mucho.

Como dije en la mesa al presentar mi libro, después de todo soy ciudadano del mundo, como diría Ortega:

https://www.youtube.com/watch?v=cJOW5mlhH_Y

 




 

miércoles, 1 de mayo de 2024

"Susurrando a la vida".

 


Si es que pareces un actor de cine, me dijo la poeta y bióloga Isabel Fernández Bernaldo de Quirós cuando nos íbamos ayer a las ocho y pico de la noche de la tertulia de Casa Manolo; luego acompañaría a Almudena Mestre hasta el Metro. Isabel vino a la tertulia con "Un hombre que se parecía a Al Pacino" en el bolso, subrayado en casi todas sus páginas y me pidió que se lo dedicara. Y me trajo su libro "La inquietud de las flores", que comienza con unas palabras de la poeta norteamericana Emily Dickinson: "La vida es el secreto más delicado. Mientras ella dure, nuestro deber es susurrar". Como yo deseaba dedicar una tertulia al cine, a mis cines Alphaville, Renoir y los viejos cines de la Gran Vía, Mavi Vázquez de Lara quiso hacerse una foto conmigo y que le firmara mi novela "Poeta en Madrid", y se cogió el tren desde Málaga y se vino a la tertulia, y se quedó en la Gran Vía. Hablamos de "Anatomía de una caída", "Pobres criaturas", "Perfect days", y las películas de Tarantino y Fincher, entre las de ahora, y "Los 400 golpes", "Dersu Uzala", "El árbol de los zuecos". "La kermesse heroica" o "Casablanca", entre las de siempre. Quise escuchar al arquitecto y pintor Santiago Martínez y a Mariwán Shall y a los demás amigos que también piensan, como yo, que esta vida nuestra puede ser una película.
 
Cine, cine, cine, más cine por favor, nos decía Aute, porque nuestro deber es susurrar a la vida:
 

"La conquista de la felicidad".



 
El viernes pasado leí en la Universidad de Lleida el primer relato de "Un hombre que se parecía a Al Pacino", ya que en cierta forma define el espíritu del libro. Este próximo 7 de mayo se cumplirán los 200 años del estreno en Viena de la Novena sinfonía de Beethoven, una de las obras "clave" de la historia de la música occidental. Por ese motivo estos días se está interpretando en todo el mundo. 
 
Ayer me fui al Auditorio de Música de Madrid para celebrarlo, y me acordé de Pacino. 
 
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"Ayer daba una vuelta en coche por las calles próximas al parque de la Fuente del Berro cuando tuve que parar el motor y dejar que pasara una hembra de pavo real a la que seguían sus crías. En ese momento me vino a la mente el rostro de mi madre. La Tercera de Mahler sonaba con fuerza dentro del coche, y por eso recordé también que fue la última sinfonía que ella escuchó en directo en el Auditorio de Príncipe de Vergara con Paqui y conmigo. Tras arrancar recordé un texto que escribí de un tirón una mañana como esta mientras me tomaba el primer café, como ahora. En él está mi madre, como en tantos otros sitios.
 
Escribo porque soy feliz y estoy enamorado y juego con mi gatita Ana cuando me despierta por la mañana. 
 
Escribo porque me gusta que los niños coman pasteles y jugar y reír con ellos y cruzar la calle con ese ciego que te pide ayuda y pararme a escuchar a los músicos callejeros y levantarme de mi asiento del autobús y el Metro para que se sienten los viejos y las mujeres embarazadas.
 
Escribo porque busco la belleza de la vida, de la música, del arte, de la literatura, del cine, del pasado y del presente.
 
Escribo porque existieron Homero, Dante, Shakespeare, Kant, Goethe, Nietzsche y Bach, Mozart, Beethoven, Wagner, Mahler y Tarkovski, Bergman, Ford, Hitchcock, Rohmer, Erice, Allen.
 
Escribo porque quiero que me quieran, pero sobre todo porque quiero querer.
 
Escribo porque me gusta reír y sonreír y comer y beber y viajar y bailar y hablar y escribir. Escribo porque me gusta escribir.
 
Escribo porque me gustan los trajes y las pajaritas y los vaqueros raídos y los pantalones cortos y los jerseys deshilachados y las sandalias.
 
Escribo en contra de los xenófobos, de los homófobos, de los
machistas, de los que se creen dueños de los demás, de los que hacen guerras por motivos económicos y políticos y religiosos. En realidad no escribo contra nadie sino a favor del bien común.
 
Escribo porque a mi madre le gustaba que escribiera. 
 
Escribo para ella, todavía sigo escribiendo para ella".
 
("Escribo porque vivo en armonía con el mundo", "Un hombre que se parecía a Al Pacino", pp. 19 y 20).
 
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Todavía, cuando escucho el himno a la alegría, himno de la Unión Europea, se me saltan las lágrimas, y ayer estuvo a punto de ocurrir de nuevo. Esta interpretación de Barenboim es muy buena, pero no hay nada como escuchar esta música en directo. Y pensar que Beethoven nunca pudo escuchar su obra. No obstante, siempre he pensado que sabía lo que estaba escribiendo, y por eso escogió el poema de Schiller:
 
"Alegría, hermosa chispa divina,
hija del Elíseo,
ebrios de fuego entramos,
diosa celestial, en tu santuario..."
 
Sí, Beethoven, es uno de los causantes de mi particular "conquista de la felicidad", como diría Bertrand Russell: