Admito que solo me seduce el cine inteligente, la literatura inteligente, la gente inteligente.
"La la land" tiene casi todas las cosas que me seducen del cine.
Ya me lo habían dicho algunos amigos y por eso fui a verla ayer por la
noche (me refiero a que fui a verla al cine, esos edificios de pantallas
blancas que además proyectan las películas en versión original. Con la
voz que tiene la protagonista, solo se puede escucharla en su idioma).
La anterior película de Damien Chazelle, "Whyplash", me pareció
espléndida y se la recomendé incluso a mis alumnos. Es la voluntad de
superación al estilo de Schopenhauer y el poder terapéutico de la
música, en concreto del jazz.
A esta le ocurre algo parecido;
además la primera y la última escena son increíblemente rítmicas y casi
me dieron ganas de meterme en la pantalla y ponerme a bailar. Esta
película es un musical no porque se cante sino porque las escenas tienen
tanto ritmo que parece que estás viendo a Gene Kelly por todas partes.
A lo largo de la película observo cómo evoluciona de manera casi
metaliteria el cine musical, siempre bajo el dominio de su obra maestra,
"Cantando bajo la lluvia". También veo "Rebelde sin causa" e incluso
las últimas películas de Woody Allen. Esta es una cosa curiosa porque
Emma Stone es la intérprete de dos de ellas, "Magia a la luz de la luna"
y "El hombre irracional", y, aunque no aparece en la última, "Café
Society", esta película se encuentra en el romántico y triste final, con
esa mirada que solo puede pertenecer a dos personas enamoradas que
saben que su historia de amor es imposible porque sería demasiado
perfecta.
En ese sentido me ha interesado la reflexión que plantea la película sobre si dos artistas pueden o no ser pareja.
Me pasé toda la cena en el restaurante hablando de ese asunto tan humano y a la vez tan literario.
Estas son algunas escenas:
https://www.youtube.com/watch?v=d9DtsfjgnZ8