El otro día Almudena Mestre me envió esta foto para brindar por la Navidad. A ella la veo tan guapa como siempre, pero me parece que conmigo ha usado el ChatGPT para mejorarme o algo de ese estilo. Llevo puesta la chilaba que me trajo el pasado mes de octubre de Marruecos donde se fue con su familia a dar una conferencia en el Instituto Cervantes, y ahora, mientras me tomo el primer café en este agradable martes de invierno y a punto de que se nos acabe el año, me pregunto si tendré realmente el mismo rostro que en la foto que nos hicimos en un Café de Barajas, que es donde me puse la chilaba. Con esa vestimenta encima incluso podría interpretar los personajes de aventurero de las películas mudas de Valentino, jeje, aunque yo no sea ningún "latin lover", como "Los cuatro jinetes del Apocalipsis" (1921), que lo catapultó a la fama, "El jeque" (1921) y su secuela "El hijo del jeque" (1926), que definieron para siempre su imagen de seductor, y "Sangre y arena" (1922) y "El águila" (1925), dos éxitos de taquilla.
Me parece que para interpretar "El hijo del jeque" me va bien la chilaba:
O hacer de argentino en "Los cuatro jinetes del Apocalipsis" y bailar un tango, como Pacino:
En fin, que ahora solo falta que la IA diga que me llamo Rodolfo Alfonso Raffaello Pierre Filibert Guglielmi di Valentina d'Antonguolla y que soy un hombre atractivo. Está claro que el que no se consuela es porque no quiere, jeje.

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