viernes, 26 de diciembre de 2025

"Un festín para los sentidos".


 
Beethoven y Galdós son dos artistas que me han acompañado toda la vida. Siendo un adolescente en casa sabían que cualquier regalo tenía que ser una novela de Galdós o un disco de Beethoven, hasta el punto de que los acabé convirtiendo en personajes de mi novela "Poeta en Madrid" (2021, Huso), a Galdós a través del nombre del protagonista, Gabriel Relham (por aquello de Gabriel de Araceli, el protagonista de la primera serie de los Episodios Nacionales, junto a Mahler, por lo de Relham al revés, y a Beethoven directamente. Por eso Papá Noel, un tipo amable y cariñoso, sabía que ayer me tenía que regalar el libro "Beethoven y Galdós. Vidas paralelas" (Verbum, 2025) recientemente publicado por la filóloga, directora de orquesta, pianista y profesora titular de la UNIR Marta Vela (Coslada, 1985). Somos amigos desde hace bastante tiempo en las redes, pero no nos conocemos en persona, algo lamentable que espero que no tarde en subsanarse. Sí que la he escuchado en algún programa de Radio Clásica y me cae bien por todo lo que he escrito hasta ahora, incluyendo el hecho de que fuéramos compañeros sin saberlo en la Universidad de la Rioja, cuando me apeteció conocer un tiempo qué era eso de dar clase virtual (la verdad es que no tardé en aburrirme y lo dejé). Escribiré con más detalle tras leer y pensar el ensayo -ayer solo llegué hasta la página 88, puesto que me dio por recuperar mi parte jipi entre unos acantilados perdidos y abismos insondables, lo que también contaré otro día-. Lo que sí quiero añadir es que todos los amantes de la música y la literatura, así como del Madrid del siglo XIX y primeros del XX, deberían comprarse este ensayo que acierta desde el principio cuando Marta invoca a Balzac, Dickens, Flaubert y Tólstoi, atravesados en "buena medida" por el genio de Beethoven y las óperas de su tiempo, enlazándolo con las memorias y artículos de Galdós, de alguna forma tan realista como ellos, con su mismo brío, antes de hacerse naturalista e incluso fantástico. El ambiente musical de la época, con la apertura del Teatro Real y otros teatros del centro de Madrid está conseguido. En ese sentido tengo especial predilección por los Episodios Nacionales de los que habla Marta, como de "La Fontana de Oro", "Marianela", "Miau" o "Ángel Guerra", entre otras novelas. Sé que me queda lo mejor, cuando Marta analice con una profundidad que me recuerda al "Contrapunto" de Aldous Huxley -que igualmente se basa en Beethoven-, las novelas "La desheredada", "Fortunata y Jacinta" y "Tristana", algo que solo he empezado a vislumbrar.
 
Y como Marta cita en varias ocasiones la Pastoral, qué mejor que tomarme el primer café de este viernes mientras suena esa música casi celestial, además con Jordi Savall y los instrumentos originales, desde París:
 

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