miércoles, 24 de diciembre de 2025

"Siempre se me acercan las mujeres guapas".


 

Esta noche he vuelto a viajar a la India, esta vez con la imaginación. Lo hice escuchando el sitar, el instrumento tradicional indio de siete cuerdas ("si" sería el siete en sánscrito y "tar" cuerda, que en griego pasará a llamarse cítara y en español guitarra). El sitar lo tocaba la diosa Sarasvati. Escuchando esta música antes de dormirme me he vuelto a encontrar a las orillas del lago sagrado de Pushkar, sentado en uno de los más de 50 ghats o escaleras que se sumergen en el lago. Allí escuché otro atardecer mágico un concierto de sitar casi improvisado. Pushkar es una ciudad próxima a Jaipur, en el Rajastán. adonde se acude en peregrinación desde cualquier lugar de la India, ya que cuenta con uno de los pocos templos (S. XIV) dedicados a Brahma. Mientras estaba sentado en uno de los ghats, unas jóvenes hermosas me dijeron que cierto día Brahma pasó por Pushkar y dejó caer una flor de loto. Y surgió el lago de la nada. Brahma se quedó allí a hacer penitencia durante 60.000 años para poder contemplar brevemente a Radha y Krishna (la divina pareja de dioses).

Aún no me ha llegado el momento de dejar caer mi propia flor de loto, pero lo hará; siempre lo hago.

Esta es la música de sitar:

https://www.youtube.com/watch?v=wdQrtKJDB3U

Feliz Navidad, amigos.

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