miércoles, 21 de enero de 2026

"Una lúcida experiencia vivida".


 

Esa fue la tertulia literaria de ayer por la tarde en el hotel Indigo con la escritora Montserrat Abumalham (1949, Tetuán, Marruecos), con ascendencia libanesa y catalana (para los amigos virtuales se llama Nuria Condor porque le apetece). Y como esta mujer es encantadora (aunque me dijo que no soy su tipo, quizá porque nos acompañaba su marido, jeje), nuestra tertulia literaria resultó igual de encantadora con unos entregados y apasionados tertulianos que intervinieron sin parar, no dejaron de hacer preguntas y de plantear interrogantes con una sonrisa siempre en los labios. Me limité a presentar sus últimas novelas, la trilogía formada por "Todos extraños" (2019), "Trapos sucios" (2022) y "Cuando el cielo era azul" (2024), para dar paso a la novela "Una comuna en Caltanissetta" (2025). Desde ese instante Montserrat nos embarcó en la búsqueda de la utopía de la paz en el mundo, pasando por la amistad de un grupo de amigas, la pandemia de la Covid-19 y llegando hasta un interesantísimo diálogo sobre el mundo árabe. Dejo sus palabras al final en un pequeño video y escucho algo implícito en la tertulia con una mujer que ama las historias:
 
Shakespeare no tenía razón cuando dijo a través de Macbeth que "La vida es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia que nada significa", en el acto V, en un momento de desesperación y de nihilismo, reflejando su visión de la existencia como algo sin sentido, efímero y caótico tras perderlo todo. La vida puede ser muy divertida e interesante, o al menos tener momentos divertidos e interesantes, como ayer por la tarde en el centro de Madrid.

martes, 20 de enero de 2026

"Metalepsis".


 


Gérard Genette es un teórico literario, escritor y crítico francés y uno de los creadores de la narratología que tanto me gusta. Sus estudios de estética y poética, teoría de géneros, Proust, Rousseau y Flaubert son esenciales. Una de las figuras retóricas de la que nos habló es la metalepsis que he utilizado en mis libros y que une niveles narrativos diferentes y permite, por ejemplo, que un personaje dialogue con el autor y el narrador. Este fin de semana he vivido una aplicación de la metalepsis desde la música y la propia vida, tras escuchar a la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE) con obras de Liszt, Planells y Shostakóvich. La Quinta de este último resultó espectacular, aunque mientras apuro el café me detengo en el estreno de "Metalepsis", la obra que escuché de Josep Planells Schiaffino (Valencia, 1988). El sonido de la música es asemántico, por eso mismo fue interesante que el joven compositor se basara en la metalepsis, con la dialéctica entre familias de materiales sonoros, tanto en el contraste como en la difuminación de un elemento en otro, así como en su interacción e integración, con nexos armónicos, rítmicos y tímbricos. Y los jóvenes músicos de entre 18 y 25 años aplicaron la metalepsis, pues no solo sabían tocar, sino que se reían y sonrían mientras lo hacían y al final ofrecieron tres propinas, de Prokofiev, Falla y el pasodoble Amparito Roca. Con este terminaron saltando con el instrumento en la mano y abrazándose, lo que provocó nuestra sonrisa y complicidad, como cuando un tal Justo Sotelo se mete en sus novelas y cuentos. El otro día compartí la sinfonía de Shostakóvich, así que ahora escucho el pasodoble que tocaron sin director el Jonathan Nott:

https://www.youtube.com/watch?v=Z7mAcnJ-mI8&list=RDZ7mAcnJ-mI8&start_radio=1

Esto de aprender cada día es maravilloso.

domingo, 18 de enero de 2026

"El Café literario de los domingos".


 

Ébano es un Café tropical en el que he leído mucho. Hace unos días pasé por allí y lo encontré cerrado. Me hice la foto mientras echaba de menos los sillones de mimbre en los que me sentaba a leer y ver pasar a la gente. Hace un año estaba allí sentado, como si formara parte de la misma fotografía de entonces (la primera que he puesto), y en cierto momento me escribió por Messenger el poeta argentino Hector Berenguer y me dijo: "¿Esto es una cuestión literaria o es un concurso de belleza masculino? No sería mala idea. Sé que juegas y eres el juglar de las ideas, Justo Sotelo. La literatura tiene que traer también un poco de alegría". Siempre me he tomado la vida como la oportunidad para ser feliz cada día, y desde luego la literatura, como la música, el cine, el arte son oportunidades que tenemos a nuestra disposición para traer alegría a este mundo, como dice Héctor. Apuro el café y pienso que he escrito mucho en ese Café, muchas cuartillas o páginas de ordenador que han quedado en nada, pues solo publico menos de la mitad de lo que escribo. El Café tenía algo de los Cafés decadentes, esos lugares perdidos en el tiempo y en el espacio, que le gustaban tanto a Paul Bowles en su Tánger literario, como el que aparece en la adaptación al cine con Debra Winger y John Malcovich de Bernardo Bertolucci en "El cielo protector":
 
¿Los escritores podemos hacer felices a los demás?

"La mujer del puente".


 
Hace unos días me saqué esta fotografía en una ciudad parecida a La Habana, pero sin el Malecón, que cuenta con un museo de arte contemporáneo en el que me gusta perderme e incluso echarme la siesta. Nada más hacérmela pasó junto a mí una mujer guapísima de cuarenta y tantos años que también atravesaba el puente de la foto en dirección al museo. Me miró, me sonrió y dijo que yo debía sonreír siempre porque la sonrisa le iba bien a los rasgos de mi cara. Estuve a punto de enseñarle la foto, para que me dijera lo que opinaba, pero solo me limité a sonreír. Me senté en un Café con un precioso patio interior lleno de palmeras y bancos de madera que hacían de mesas improvisadas y una tierra llena de charcos por las últimas lluvias, y miré la foto. Aquella mujer no había salido en ella, por supuesto, pero me dio la sensación de que continuaba mirándome desde un rincón casi imperceptible de la fotografía. El Café fue llenándose de jóvenes que se contaban la vida en varios idiomas. Unos hablaban de Madrid, París y Londres; una chica con la melena sobre los hombres dijo que quería viajar a Nueva York. Al fondo, una pareja se besaba como si solo existieran esos momentos. Dos chicos negros pusieron música en el móvil. Y yo seguí leyendo una novela o escribiéndola día a día.
 
Todo se llenó de jazz mientras la mujer de cuarenta y tantos años me sonreía:
 

 

sábado, 17 de enero de 2026

"En la próxima tertulia literaria de los amigos de Justo".


 
En esa foto tengo pinta de chuleta, pero mis amigos sabéis que no lo soy en absoluto, jeje. Es de esas fotos que saca esta red social para conmemorar la amistad con alguien, en este caso que Nuria Condor, que tampoco se llama así, sino Montserrat Abulmaham, una escritora y profesora de lenguas semíticas que nos visitará en nuestra tertulia del martes que viene y que vendrá a Madrid desde Murcia. Será a las 18.15, en el hotel Indigo, Marqués de Urquijo 4, esquina con Princesa. Nos hablará de su novela "Una comuna en Caltanissetta". Hace unos cuantos meses escribí sobre ella en mi blog, en el que decía que sus personajes no han podido cambiar el mundo y tal vez por eso sueñan con vivir en una especie de comuna de la edad madura, al igual que la que imaginó Leonardo Sciacia, el escritor siciliano que decía que El Quijote había que leerlo al menos dos veces en la vida. Si el mundo de Montserrat nace en una ciudad como Ceuta (más que en Tetuán) y pasa por Madrid -universitariamente hablando- termina en Murcia, donde vive la propia autora una vez retirada de sus clases y del ruido del mundo:
 
Y ahora me tomo el primer café mientras diluvia tras los cristales y escucho música, como siempre. La verdad es que no sé vivir de otra forma; en realidad no me apetece vivir de otra manera, desde luego sin escuchar música como la sonata "Hammerklavier" de Beethoven interpretada por la ucraniana Valentina Lisitsa, una música abstracta a primeros del siglo XIX, de ese tipo de obras que me hace sentirme agradecido al género humano:
 

viernes, 16 de enero de 2026

"Convertir la vida en una película".

 

"Aquí, muy contenta, porque al fin llegó mi regalo de Reyes", me escribió ayer la abogada Montserrat Lahiguera López desde Tarrasa, y añadió esta hermosa fotografía. Y lo primero que pensé es que el regalo me lo ha hecho precisamente ella a mí. Ahora espero que le guste un libro que tiene mucho de mí, pero sobre todo tiene mucho del mundo, del cine y la literatura, de la filosofía y el arte, en suma, de la vida que he vivido y vivo y miro y pienso y siento y comparto. Neruda llamó a sus memorias "confieso que he vivido" y yo también lo digo.
El cine es uno de mis "locus amoenus" o lugares idílicos particulares y soy agradecido con las cosas que me han hecho feliz. Desde que era pequeño me veo pasando la tarde en una sala inmensa, dorada y con columnas. Era aquel instante en el que se corrían las cortinas, surgía la pantalla en blanco, se apagaban las luces y comenzaba la película. Por todo eso escribí este prólogo para el libro que ahora Montserrat tiene entre sus manos:
 
"Sabemos que el cine inventó la ciudad de París y que antes lo hicieron los pintores y los bohemios. No es nada nuevo porque el amor romántico también fue una creación de la literatura de los siglos XVIII y XIX, como antes lo había sido el amor cortés en los siglos XII y XIII.
 
"El filo de la navaja" es una novela del escritor inglés Somerset Maugham del año 1944 que se convirtió en película de la mano del director Edmund Goulding en 1946. Esta historia ha influido, decisivamente, en la formación de mi personalidad. En los años ochenta la película se reestrenó en la gran pantalla, y en ese momento tuve ocasión de verla en un cine de la calle Luchana de Madrid. Desde entonces la novela y la película no han dejado de acompañarme. Es una historia intemporal, que vuelve a adquirir sentido en estos tiempos, ya que durante su desarrollo se describen los efectos del crac del 29, una crisis con tantas similitudes con la de 2008 y de alguna manera con la originada por la pandemia de la COVID-19. La mayor parte se desarrolla en Europa, pero sus principales personajes son americanos. El periodo temporal abarca desde 1919 a 1931 y describe la vida de Larry Darrell (que en la película interpreta Tyrone Power), usando el recurso narrativo de la analepsis. Larry es un joven idealista que regresa a su casa después de participar en la Primera Guerra Mundial, donde ha estado a punto de morir. Le salva uno de sus amigos, pero a costa de perder su propia vida. Obsesionado con ese suceso, Larry no se siente atraído por el espíritu emprendedor de un país con unas expectativas inmejorables de crecimiento económico. Las dificultades para adaptarse a la vida ordinaria le hacen dudar incluso del amor que siente por su novia, Isabel Bradley (que en la adaptación cinematográfica interpreta Gene Tierney). Su única obsesión es aprender, reflexionar y explorar aquellas cosas que pueden conceder un verdadero sentido a la existencia. Decide viajar un tiempo a París, y pide a Isabel que le espere, pero ella se cansa de hacerlo y termina casándose con un tipo que le ofrece lo que él es incapaz de darle, dinero, posición y una familia (paradójicamente, su marido se arruinará con la crisis de 1929). Tras vivir un tiempo en la zona bohemia de París, Larry trabajará en las minas de carbón de Francia y, por último, viajará a la India en busca de iluminación, un lugar donde aprenderá que el camino de la salvación es como “caminar por el filo de una navaja”. A su regreso a París, su obsesión será ayudar a los demás en todo lo que pueda, sacrificarse por ellos y llevar una vida sencilla y reflexiva. Estará, incluso, a punto de casarse con una amiga de la infancia solo para salvarla de su lamentable estado, después de perder a su marido y a su hija en un accidente de coche, y dedicarse a la bebida y la prostitución. Incluso Larry animará al marido de Isabel a sobrellevar la ruina económica tras el crac y, en general, a transmitir confianza a las personas con las que se cruza en su camino.
 
La enseñanza esencial para mí de esta historia de aprendizaje, en la tradición de las clásicas “bildungsroman”, es que se puede luchar contra el destino, sobre todo cuando se vive persuadido de que la bondad es una de las mejores maneras de derrotar a la mayoría de los problemas del ser humano.
 
Siempre he encontrado puntos en común con otra de mis novelas favoritas, "El idiota", de Dostoyevski, aunque aparentemente no tengan mucho que ver.
 
Esta también podría ser la novela de mi vida".
 
("A modo de prólogo", de "Un hombre que se parecía a Al Pacino", 2023, Pagés editors y Universitat de Lleida, pp. 15 y 16).
 
.............................................
 
Sí, "locus amoenus" es una expresión hermosa:
 

jueves, 15 de enero de 2026

"Con el editor y escritor Enrique Murillo".


 
Enrique y yo queríamos conocernos y ayer quedamos un rato en la librería Cervantes y Compañía, en San Bernardo. El día anterior había hablado a mis amigos tertulianos de su libro de memorias "Personaje secundario" (Trama, 2025), del que escribí una reseña en la revista Todo Literatura y que ha revolucionado el mundillo literario español. Hablamos con la dueña de la librería, repasamos el libro de Enrique y sus múltiples historias relativas al mundo de la edición española en los últimos cincuenta años y quedamos en que participará pronto en una de mis tertulias literarias. Por cierto, me contó que la mayoría de las novelas de Cormac McCarthy han sido traducidas al español por su hermano Luis Murillo Fort. 
 
A la salida de la librería me encontré con un ex alumno y su novia. Ella iba a una audición en la Escuela Superior de Canto que está al lado, ya que es soprano. No me pude quedar pues tenía un examen, pero ahora me tomo un café y escucho una de las obras que tenía que cantar: 
 
Después de todo yo también vivo para el arte y para el amor, como la Tosca de Puccini.