viernes, 17 de enero de 2025

"Anda que no te gusta que te regalen la oreja".

 

Esta frase me la han dicho muchas veces. En realidad me gusta que lo hagan porque soy muy mimoso y siempre me han mimado mucho. También me apetece que me regalen todo tipo de cosas hermosas, besos, abrazos, deseos, poemas, retratos, foulards, pajaritas, flores, plantas, libros, discos, canciones (al oído, claro). Me parece que la vida de cada persona podría resumirse en los regalos recibidos a lo largo de ella. La foto es de "Terciopelo azul", una de las películas más perturbadoras e inteligentes que he visto, la obra maestra de David Lynch, un poeta del cine que casi siempre está presente en lo que escribo. Va por Lynch y su "Cabeza borradora", "El hombre elefante", "Corazón salvaje", "Una historia verdadera", "Mulholland Drive" y por los que miran el mundo de otra forma, los que crean y no imitan, los que usan todo su imaginario particular (imaginación y fantasía) y transformen el tiempo y el espacio creativos. La oreja es una abertura en una parte del cuerpo, un agujero hacia otra cosa, se asienta en la cabeza y va directa a la mente. Es algo simbólico que conduce a Jeffrey, el protagonista, al peligro. La cámara no vuelve a señalarla hasta el final de la película. Cuando Jeffrey finalmente sale ileso de su terrible experiencia, la toma se repite, solo que al revés, se acerca a la propia oreja de Jeffrey mientras se relaja en su jardín en un día de verano. Lynch estaba tan obsesionado con la prótesis de oreja que también apareció en un episodio de "Twin Peaks".
 
Lo demás es Isabella Rossellini, la bellísima hija de Ingrid Bergman y Roberto Rossellini. 
 
 

jueves, 16 de enero de 2025

"Siempre me ha gustado colarme en las fiestas".


 
El domingo pasado Antonio Beltrán Vidal, amigo de esta red social, pero al que aún no conozco personalmente, me envió la fotografía del último libro que he publicado, con las siguientes palabras (me gusta ese lápiz que aparece entre sus páginas, lo que significa que está subrayando y tomando notas):
 
"Madre mía, Justo. Esto es la vuelta al Universo en un solo libro. Estoy leyéndolo por fin, estoy encantado de la vida. Mil gracias".
Me gusta la alusión que hace a la vuelta al Universo en un solo libro porque esto es lo que busco cada vez que escribo, "la universalidad de la belleza", intentando crear objetos estéticos con capacidad de "sugerencia sentimental" para el que los lea, como diría mi maestro Antonio García Berrio. Este es el sentido que tiene la literatura. No me molestan las críticas de la posmodernidad a esa universalidad, que podrían comenzar en Nietzsche y terminar en Derrida, pasando por la Teoría de la Recepción. Mi mente, que también es científica y posee un sentido holístico de la realidad, lo que hace es asimilarlas, incluirlas también en ese "universo" de la creación. Y por eso ahora me tomo el primer café de la mañana pensando que es bonito que tu lector esté "encantado" de la vida leyendo tu libro. Como dijo Eloy Tizón en nuestra última tertulia, es hermoso que un lector te escriba un correo electrónico, desde donde sea, desde cualquier lugar de España o del extranjero, y te comente las impresiones que obtiene de la lectura de tu libro. Antes se mandaban cartas a los artistas (casi como las de amor de Cecilia en noviembre), y ahora Wasaps, correos electrónicos o mensajes por Facebook, Instagram o Linkedlin). Como me dijo el otro día un compañero muy majo de la Universidad para felicitarme el Año Nuevo, que ha sido mi jefe durante unos años (y a pesar de ello me cae bien), "Justo, sigue colándote en todas las fiestas, que es como colarte en la mente de cada lector":
 
A lo largo de mi vida me han echado (y me he echado) de muchos trabajos, pero de lo que nadie me ha echado es de su corazón.

miércoles, 15 de enero de 2025

"Una tertulia deliciosa con Eloy Tizón".


 
Eloy no solo es uno de los mejores escritores de este país, sino un tipo encantador con el que se puede estar dos horas hablando de literatura (y de la vida) y no dejar de aprender y reír y sonreír con él. Ayer por la tarde no solo hablamos en Casa Manolo, Princesa 83, en ese café donde iban Neruda, Sampedro, Saramago, Rosales, Pombo y todos mis amigos que se dejan seducir por el placer de la palabra, de su último libro de cuentos, "Plegaria para pirómanos" (2023, Páginas de Espuma), y de los secretos de su escritura, sino que lo hicimos de la alta literatura, de esa profundidad literaria y creativa que siempre reclamo allá por donde voy y me muevo, en las obras y sus presentaciones, en las reseñas y en los artículos académicos. Lo primero que hice -después de hablar un poco de sus obras a mis amigos- fue preguntarle por su Poética, ya que como solía decirnos otro de mis maestros en esto de la literatura, Ángel García Galiano, que me dio clases de Teoría de la Literatura y de Lenguaje Literario en la Complutense, "todo buen escritor tiene su propia poética de la ficción", o, dicho de otro modo, "dime a quién lees y te diré cómo escribes". Y Eloy fue analizando sus libros, desde "Velocidad de los jardines", de 1992, hasta la actualidad mientras respondía a todas las preguntas y las intervenciones de los tertulianos, se refería a las diferencias estilísticas entre su último libro de cuentos y el anterior, "Técnicas de iluminación" (2013) y entre todos los amigos dábamos un repaso a la situación actual de la literatura, al hecho creativo, al discurso literario, al tiempo y el espacio. Como dice Borges en "El Aleph" (y comenté en algún momento) "lo que vi fue simultáneo, lo que escribo es sucesivo, porque el lenguaje lo es", como nuestra propia tertulia, simultánea y sucesiva a la vez. Los libros son gente, dijo Eloy y también lo dice Dersu Uzala, el personaje de Kurosawa, refiriéndose a los árboles, los ríos y la Naturaleza en su conjunto. 
 
Después de todo, donde mejor se está es en casa, como asegura Dorothy, el personaje de Judy Garland en "El mago de oz", es decir, en nuestra tertulia:
 
Gracias a la literatura quizá podamos saber algún día qué hay más allá del arcoíris.
 

 




martes, 14 de enero de 2025

"Eloy Tizón en la tertulia de los amigos de Justo".


 
Hoy vuelve la tertulia a Casa Manolo, calle Princesa 83, como todos los martes a las 18.30 (cada tres martes es "on line"), y nos visitará Eloy Tizón, uno de los grandes escritores de este país, para hablarnos de su último libro de cuentos, "Plegaria para pirómanos" (2023, Páginas de Espuma). Eloy (Madrid, 1964) es autor de tres libros de cuentos, "Velocidad de los jardines" (1992), "Parpadeos" (2006) y "Técnicas de iluminación" (2013), de tres novelas, "Seda salvaje" (1995), "Labia" (2001) y "La voz cantante" (2004), y del ensayo literario "Herido leve. Treinta años de memoria lectora" (2019).
 
Esta es una reseña que hice de su Plegaria:
 
En esta fotografía estoy con él en la biblioteca del Retiro. Cuando yo era pequeño ahí se encontraba la Casa de Fieras (luego se trasladó al Zoo actual de la Casa de Campo). Evidentemente ni Eloy ni yo somos ninguna fiera, sino dos tipos a los que nos gusta la literatura, la buena literatura, aunque también tenemos sentido del humor, así que podríamos volver al Zoo en compañía de Camille Saint-Saëns, jeje (todo el que quiera pasarse, está invitado, por supuesto):
 

"Quien no inventa no vive o un paseo por la vida y por la literatura de Ana María Matute en el Cervantes".


 
Este año se cumple el centenario del nacimiento en Barcelona de una estimable escritora española. Entre otras obras escribió una trilogía titulada "Los mercaderes" ("Primera memoria", "Los soldados lloran de noche" y "La trampa"), sufrió una depresión a lo largo de muchos años y pasó de la "literatura realista" de la posguerra a la "fantasía épica" de "Olvidado Rey Gudú" (en la última foto). Entre las fotos de la exposición me encontré a dos de los escritores españoles que más admiro y que he estudiado, sobre los que he escrito varios trabajos académicos, Carmen Martín Gaite y uno de los mayores genios de la literatura española, Gonzalo Torrente Ballester (en la segunda y la tercera fotos). En la primera aparece un tipo al que le gusta mucho hacer el tonto, aparte de estudiar, escribir, dar clase, viajar y amar. Y escuchar a Wagner, como el dúo del segundo acto de "Lohengrin", que no me canso de escuchar, sobre todo si lo canta Waltraud Meier, por otra parte la mejor Isolda que he escuchado nunca:
 
Porque yo con Isolda me transformo en Tristán y me voy con ella al Segundo Círculo del infierno de la "Comedia" de Dante; sí, el de los pecadores, de amor:
 

domingo, 12 de enero de 2025

"Soñando con el Soneto 104 de Petrarca".


 

Hoy he soñado que Murakami y yo escuchábamos la misma música de Liszt. Paseábamos por una playa hablando de algunos escritores del XX que nos gustan a los dos, como Thomas Mann o Scott Fitzgerarld, pero él no quiso salir en la fotografía. Según mi maestro de Crítica y Teoría Literaria, Antonio García Berrio, uno de los mayores expertos del mundo, en los sueños radica una parte de la obra literaria posterior en relación a la imaginación que, junto con la fantasía (es un elemento diurno y no nocturno), conforman el "imaginario" de cada escritor, una de las tres patas de su Sentimentalidad creativa. Esta es la música que he soñado esta noche, interpretada por un ángel que se llamaba Horowitz, con unas manos que podrían ser las de Rilke, y que Murakami usó en su novela "Los años de peregrinación del chico sin color":

https://www.youtube.com/watch?v=qtqmnnZhjfU

Y este el soneto de amor platónico del Cancionero de Petrarca (1470), de ese amor cortés del que tuve que examinarme cuando hice la carrera de Literatura, en torno a la "Cárcel de amor" (1492), de Diego de San Pedro. Durante el examen no recordaba si esta historia de amor entre Leriano y Laureola terminaba bien o no, pero al final aprobé:

"Pace non trovo, e non ho da far guerra;
E temo e spero, ed ardo e son un ghiaccio;
E volo sopra ´l cielo e giaccio in terra;
E nullo stringo, e tutto il mondo abbraccio;

Tal m´ha in prigion, che non m´apre, ne serra;
Ne per suo mi riten, ne scoglie il laccio;
E non m´ancide Amor, e non mi sferra;
Ne mi vuol vivo, ne mi trae d´impaccio.

Veggio senz´occhi, e non ho lingue e grido;
E bramo di perir, e cheggio aita;
Ed ho in odio me stesso, ed amo altrui;

Pascomi di dolor, piangendo rido;
Equalmente mi spiace morte e vita,
In questo stato son, Donna, per vui".

[No tengo paz ni puedo hacer la guerra;
temo y espero, y del ardor al hielo paso,
y vuelo para el cielo, bajo a la tierra,
nada aprieto, y a todo el mundo abrazo.

Prisión que no se cierra ni des-cierra,
No me detiene ni suelta el duro lazo;
entre libre y sumisa el alma errante,
no es vivo ni muerto el cuerpo lacio.

Veo sin ojos, grito en vano;
sueño morir y ayuda imploro;
a mí me odio y a otros después amo.

Me alimenta el dolor y llorando reí;
La muerte y la vida al fin deploro:
En este estado estoy, mujer, por ti].

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Sí, en otra vida yo debí ser italiano. Cómo no voy a estar permanentemente enamorado.

sábado, 11 de enero de 2025

"¿El poeta liga más?"


 
 
Me hago esta foto en el llamado Soho madrileño, en la Plazuela Trans. Acabo de pasar por la Facultad donde estudié la primera carrera, entre Bilbao y Alonso Martinez, y me he acordado de unos compañeros de 1° con los que salí alguna vez. Siempre querían ligar en los bares y me pedían que escribiera poemas a las chicas que nos encontrábamos. Era una manera de romper el hielo.
 
-Este poema es para vosotras, les decía, y empezábamos a hablar. Luego se acercaban mis compañeros.
 
Dejé de escribir poemas cuando comprendí que lo que las chicas querían era hablar, tener conversaciones interesantes, y la verdad es que a mí siempre se me ha dado muy bien hablar. Y me dediqué a escribir novelas.
 
Sigo caminando y me meto en el Cervantes, donde veo que hay una exposición sobre Ana María Matute. A la salida me quito el chaquetón. Hace sol y se está muy bien por la calle Alcalá. Un organillero toca un pasodoble:
 
 
Todo está en su sitio.