jueves, 3 de noviembre de 2016

El fuego.

Ella apaga la lámpara de la cocina y enciende el fuego de la chimenea mientras yo recito unos versos de Quasimodo. "Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra / traspasado por un rayo de sol: / y de repente la noche".

Las polillas revolotean junto a la ventana húmeda. Se las ve felices, tranquilas, seguras en el calor del hogar. Afuera hace frío; ha llegado el invierno y los animales corren a resguardarse en los porches y los cobertizos. Ella me responde con otro poema. Apenas lo susurra. Es como si lo estuviera viviendo por dentro y sus labios tan solo fueran una distracción. Observo cómo desaparecen las imperceptibles arrugas de su rostro. Su mirada llena el Universo, lo atrapa.

Es la forma en que me mira. 

Y de repente la noche.

6 comentarios:

  1. Maravilloso texto en prosa poética ha salido de tu pluma querido Justo que sin duda está basado el régimen imaginario de Gilbert Durand como estrategia para reinterpretar los mitos colectivos. Se combinan dos tipos de regímenes simbólicos, el diurno o postural y el nocturno o digestivo en los cuales aparecen los símbolos que representan los arquetipos ancestrales. Así las polillas, son seres pequeños e insignificantes que giran alrededor de las llamas y atraen cierto simbolismo opuesto: el del alma que busca a Dios por un lado y el de la locura que se aboca a la perdición por otro. Las polillas son nocturnas y se asocian con la oscuridad, símbolo del régimen nocturno en el relato. Lo oscuro, lo tenebroso, lo telúrico que busca y anhela lo misterioso mientras que el régimen diurno alude a los labios, los susurros, las miradas, las arrugas; en definitiva, todo lo relacionado con lo sensorial, lo sensitivo…

    Se rompen los vectores espacio-temporales construyéndose una orientación imaginaria de cada personaje sobre la realidad como alteridad a través de los cuatro elementos de la vida en los que se incluyen oposiciones binarias apaga/enciende, noche/día, calor/frío en términos del concepto de deconstrucción de Derrida, propias de la narrativa de la posmodernidad, solapando ficción y realidad.

    Un relato con diferentes registros, donde mezcla la prosa con el verso; un predominio de la forma sobre el contenido con rasgos de intertextualidad por alusión a otros cuentos del propio autor donde se resaltaron también las arrugas del rostro; un cuento metaliterario en el que cada personaje recitaante el “otro”, la otredad, ante una chimenea, al calor de la lumbre, donde la luz del fuego da calor y sensación de bienestar a los cuerpos que se instalan en el misterio de la noche.

    Justo abstrae la experiencia del lenguaje, la encierra, la clasifica, la encapsula en el sentido de Heidegger hasta atrapar como bien dice, el Universo. Late un conjunto de símbolos entre lo concreto y lo difuso, lo consciente y lo inconsciente, donde se busca la identidad del ser humano en ambos personajes con respecto al otro que alcanzan en el relato los arquetipos de la sociedad que configura la cultura a través de imaginario antropológico.

    Sinceramente, una preciosidad de relato donde en el fuego se sella el amor eterno! Un abrazo y mi más sincera enhorabuena Justo!

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  2. Lo has captado muy bien, Almudena. Este cuento es una de las "claves" del próximo libro, con Durand y la antropología del imaginario. Un abrazo.

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  3. Es sencillo y está cargado de intenciones. Precioso Justo. Un placer leerte siempre.

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  4. se apaga
    el Sol
    se enciende
    la Luna
    y llega Ella
    la Noche
    la susurradora
    la que no nos
    miente

    llega con
    sueños
    cuando no
    agitadores
    reveladores
    o creadores

    se apaga
    el Sol
    se enciende
    la Luna
    y llega Ella
    con su Luz
    y hay miradas
    a las que
    impacta y
    afecta
    a las que
    enternece y
    estremece
    y hay corazones
    a los que
    de sus
    soledades
    aparta
    porque los
    azota
    conmueve
    o remueve

    Luz

    Roranna

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