Hace unas semanas dedicamos una tertulia literaria en el hotel Indigo a un cuento de Chéjov, y ayer me fui a ver al teatro Fernán Gómez de la plaza de Colón su última obra de teatro, "El jardín de los cerezos". Aún la recordaba de haberla visto hace tiempo en el María Guerrero, junto a sus otras tres grandes obras, "La gaviota", "Tío Vania" y "Las tres hermanas". Se estrenó en el año 1904 y Chéjov murió solo unos meses después con 44 años. Es una tragicomedia que explora temas de cambio social y conflicto generacional a partir del declive de la aristocracia rusa y el ascenso de la clase media, y cuenta la historia de una familia aristocrática que se ve obligada a vender su hermosa propiedad, incluido su famoso huerto de los cerezos, para pagar sus deudas. Es algo así como la expulsión del Paraíso o del recuerdo de una infancia feliz. La negligencia con la que es gestionada esta finca provoca que la solución para su rescate sea su destrucción, pues la compra el hijo de uno de los sirvientes para convertir los terrenos en casas turísticas. Los personajes chejovianos se ven atrapados en un dilema típico de nuestra sociedad moderna; quedarse es perder el paraíso, pero vender la finca, también. Así que optan por instalarse allí y esperar a que se solucione solo. Y en medio de esta catástrofe, únicamente el joven estudiante Trofimov vislumbra la posibilidad de un retorno al Edén cuando declara que la salvación pasa por trabajar y dejar algo de felicidad para que la recojan quienes vienen detrás. No en vano, un proverbio chino nos explica que el mejor fertilizante es la sombra del jardinero.
Estas son unas escenas de la obra:
https://www.youtube.com/watch?v=_L2QKZB9maA
Y esta una versión completa para TVE:
https://www.youtube.com/watch?v=DG0OzkZx0RY
lunes, 23 de febrero de 2026
"Una obra triste y hermosa".
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