Los pájaros vuelan en libertad embriagados de vitalidad y candor. Sí, necesito saber que existes, en Madrid, La Adrada y el valle del Tiétar, por la sierra de Gredos por donde tanto he paseado y vivido. Platón habló del idealismo metafísico. La realidad no es ese mundo material que percibimos con los sentidos, sino un plano inmaterial, inmutable de las esencias universales. Kant se refirió al idealismo trascendental y nos enseñó que el conocimiento es el resultado de la síntesis entre la experiencia (lo que recibimos de los sentidos) y las estructuras a priori (aquellas facultades innatas de nuestra mente). Hegel aludió al absoluto puesto que la realidad es un todo racional y espiritual que evoluciona con la historia mediante la dialéctica. La distinción entre el sujeto que conoce y el objeto conocido desaparece porque todo es parte de un mismo proceso de autoconocimiento. Y así nacemos tú y yo para el Otro, y concebir la idea, el cuerpo y el alma del Otro. Déjame saber que me deseas, y que me seguirás deseando cuando algún día habitemos únicamente el mundo espiritual de las ideas. Por eso escribe conmigo la novela que llevo escribiendo desde los once años en la sierra de Gredos mientras esperaba que tú nacieras para conocerte:

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