miércoles, 8 de noviembre de 2017

"Hace 2000 años".

Hoy me iré a dormir con Justo Sotelo y uno de sus "Cuentos de los otros".

Acabo de ver que así se despidió anoche Mónica Sáiz, una estupenda lectora y amiga virtual de Mallorca.

(Me gusta irme a la cama con mis lectoras, en sentido figurado, claro).
 
 

martes, 7 de noviembre de 2017

¿Obra o autor?

¿Se puede leer un libro, mirar un cuadro, escuchar una canción o disfrutar de una película de forma independiente de su autor, aunque sepamos que es un delincuente o, al menos, una mala persona?

Esta es una foto de la última tertulia donde hablamos de un tema que está, tristemente, de actualidad, con tantas denuncias de acoso sexual y laboral. Por ahí veo a Santiago, las dos Cármenes, Jesús, Antonio, Juana, Almudena, Mariwan, Aurora, Javier, Goyi, Ana y Benicio. Peter y Mohamed todavía no habían llegado. Y faltaron otros amigos, como Nuria, José, Juanjo, Isabel, Antonio, Eduardo o Pilar. 

Siempre me he situado cerca de Barthes cuando habla de la independencia del texto, como otros estructuralistas o posestructuralistas. Lo que no se encuentra ahí o en el lienzo o la partitura no existe y no debe considerarse para emitir un juicio crítico. ¿Qué más da cuál sea o haya sido la vida privada del autor, sus sufrimientos o alegrías? Eso, como mucho, le interesará a él y a su familia. A efectos artísticos lo único que importa es si la obra tiene o no calidad. La duda me surge cuando profundizo semánticamente en lo que el autor pretende transmitirnos, sobre si existen o no segundas intenciones. Es difícil que el "autor implícito" -como decimos en Teoría de la Literatura- no aparezca de alguna forma en el texto. Esto le ocurrió a Flaubert ("Madame Bovary" soy yo, dijo), Borges, Nabokov o Cortázar, por citar a cuatro de mis escritores preferidos.

(Antes de esta conversación una de nuestras Cármenes leyó algunos de sus poemas. Esta tarde le toca a la otra Carmen y yo hablaré de los paradigmas de la ficción literaria. Será a las 18.30 en el café Anthony´s Place, Sandoval 16).

lunes, 6 de noviembre de 2017

"La fiesta de los calboches".

A veces lo "real" existe por comparación. La experiencia nos condiciona, nos obliga a formular nuevos paradigmas frente a descubrimientos que amplían lo "real". Lo que antes era inadmisible para la ciencia hoy es razonable para el profano, que considera que algo es "real" porque de alguna forma se lo impone su cultura.

La matemática se basa en la presunción de que determinados axiomas son ciertos y de ellos se obtienen conclusiones lógicas.

Podemos imaginar al "hombre primitivo" como un artista y un pensador, cuya "realidad" -aun fantástica para nosotros- se basa en los mismos principios de aceptacion utilizados para suponer que es la fuerza de la gravedad la que mantiene nuestros pies sobre la tierra, y no alguna diosa terriblemente posesiva.

Es tanta mi curiosidad por las cosas que me rodean que la visita a unos amigos este fin de semana me llevó a conocer la fiesta de los calboches. Me puse de pie frente al fuego, como Claude Lévi-Strauss, mientras los habitantes de un pequeño pueblo de la sierra de Francia, donde no viven más de 70 personas, me ofrecieron su amistad.

Antropológicamente hablando esta vida también es apasionante.
 
 

Si tú tratas bien al mundo, el mundo te tratará bien a ti.

(Paseando sobre las raíces del Valle de las Batuecas, junto al río, entre las Hurdes y la sierra de Francia).


Llueve.

Llueve. Despierta el pueblo perdido en la niebla, sin paisaje.

Amanece mientras llueve en la niebla y Nina Simone canta "You Dont Nnow What Love Is".

El coche se desliza sobre la carretera mojada, solitaria. Llueve. Amanece. Blues. La delicadeza de las miradas.

Todo es piel.

viernes, 3 de noviembre de 2017

"Esponsales", un poema que me dedica el catedrático Javier del Prado.

Siempre es hermoso que te dediquen un poema o que escriban una canción para ti o que te retraten en un cuadro (otro día hablaré de ello).

Javier del Prado Biezma me ha escrito un poema con momentos de verdadera calidad. Él sabe que es mi catedrático preferido de literatura de la Complutense.

"Esponsales".

(A Justo Sotelo, a su devoción musical).

"La tristísima frase, inicial y perenne,
de la Cellosonata
(Emmanuel Faverman,
al cello) de Beethoven
me llena sin saciarme
de una tristeza adusta.
Tristeza en LA mayor,
de plenitud de lago
que rodea el mantón
de abetos de la tarde,
cuando niño.
Ahondo el vuelo cotidiano
bajo escalas de oscuras resonancias
hasta un ser de conciencia
musical, más allá
de la noción que me desposa.
Veo
en el nidal de rocas
al ser que siento ser
sin serlo aún en plenitud de verbo;
sólo ritmo confuso,
vibración de emociones,
y el arabesco azul
de un Nacimiento
que tarda cada noche en aplacarse.
¡Alegro, ma non tanto!
Y me duelen las uñas en la espera;
un dolor que no borra ni el scherzo,
con ese alegro molto que no alegra,
ni el adagio cantabile,
hasta llegar, ¡ay luz!,
al alegro vivace
que me repite, en triunfo, la tristeza
del devenir constante que ya llega.
Lenta resurrección del ritmo desposado
por fin con la noción.
Y vivo
en melodía audaz de ritmo y de palabra.
¡Música en verbo ya
(o Verbo en música)!
Mi cuerpo hecho poema,
en luz, en vibración, en pensamiento".

(Supongo que Javier se refiere a la delicada sonata nº 4 de Beethoven. Esta versión me gusta especialmente: https://www.youtube.com/watch?v=GFfGHUiuous. En la foto estoy con él en una tertulia).
 
 

jueves, 2 de noviembre de 2017

La magia de la literatura.

Supongo que parte de esa magia es escribir un libro y llegar a la persona que quiere leerte, aunque se encuentre a miles de kilómetros de distancia. Es el cumplimiento del "pacto de ficción" del que hablaba el profesor chileno Martínez Bonati, uno de los grandes teóricos de la literatura comparada. La literatura permite estas cosas, viajar en el tiempo y el espacio a través del corazón de las personas.

Martínez Bonati decía que el significado de las obras literarias se puede conceptualizar gracias al estudio de la forma artística, es decir, del modo que tiene la obra de articular su presencia del mundo. Esto lleva a desembocar más allá de la literatura, en los temas centrales de nuestra comunidad cultural. 

Y como se trata de hablar de la comunidad cultural en el mundo, mis cuentos llegaron ayer a la ciudad de Salta, en el norte de Argentina. Ya están en las manos de Patricia Ambrosini, una mujer encantadora.