martes, 12 de noviembre de 2019

"Tertulia de hoy en el Café Gjón".

Esta tarde hablaremos en nuestra tertulia del "Café Gijón", como siempre a las 18.30, del último libro publicado por la poeta y amiga búlgara Zhivka Batadzhieva, "Al final del bosque verde" (Polibea, 2019), en una edición bilingüe.

He comentado más de una vez que España es un país afortunado por tener entre sus poetas a esta escritora búlgara que nació en Sofía el año 1947 y escribe como yo le pido que escriba un poeta de estos tiempos, uniendo su técnica, su dominio de la lengua (tanto del búlgaro como del castellano), su sensibilidad y un conocimiento científico digno de admiración y que le hace comprender y describir el mundo. Cuando quiero enterarme de la evolución del ser humano y del universo o los universos leo libros científicos. Cuando deseo que me interpreten ese mundo desde el espíritu leo a poetas como Zhivka Baltadzhieva.

Este es un link sobre el libro:

http://www.centrodeartemoderno.net/2019/10/presentacion-del-libro-al-final-del.html
 


 

lunes, 11 de noviembre de 2019

"Ser progresista".

El otro día mi hijo de quince años me preguntó qué significaba ser progresista; me había escuchado hablar de ello varias veces en casa, y quería que se lo explicara, pues aunque creía entenderlo deseaba que yo se lo contara de una forma sencilla.

Le respondí que no era fácil resumirlo en pocas palabras, pero que en cualquier caso ser progresista significaba defender una serie de ideas y valores, y que la clave estaba en la evolución que había vivido Occidente en los últimos siglos.

Le dije que el siglo XVIII representó la búsqueda de la justicia equitativa y la libertad de expresión (religiosa y de pensamiento). La idea de ciudadanía civil se plasmó al amparo de los Derechos del Hombre y de las revoluciones de Estados Unidos y Francia, lo que supuso el logro de los derechos relativos a la libertad individual, es decir, libertad personal, de expresión, creencias, pensamiento, propiedad y justicia.

Le dije también que el XIX fue el siglo del derecho de los ciudadanos a formar parte activa en el ejercicio del poder político. La ciudadanía política se refiere a los derechos que permiten la participación en ese poder: libertad de prensa, de reunión, de elegir y ser elegido, de constitución de partidos políticos y de sindicatos.

El siglo XX fue testigo de la forma en que el derecho de los ciudadanos pudo concretarse en los campos social y económico, con la cobertura de unas condiciones mínimas de educación, salud, seguridad y nivel de vida. La ciudadanía social abarca el conjunto de derechos y deberes civiles relativos al bienestar del ciudadano, tanto en el terreno económico (con los derechos al trabajo, percepción de un salario mínimo, subsidio familiar e igualdad de oportunidades), como en el terreno de la seguridad (derechos a la salud, pensión y protección contra los riesgos laborales).

Mi hijo permaneció pensativo unos instantes, al cabo de los cuales me comentó que se iba a hacer los deberes de tecnología -que en su Instituto le ponen a través de Internet-. Mientras abría el ordenador me preguntó si la crisis económica podía terminar con algunas de las cosas que le había contado.

(Por cierto, todo esto no me lo he inventado yo, podemos leer a Diderot, Rousseau, Marshall, Keynes, etcétera. No comenté nada de esto a mi hijo, y le dejé que hiciera sus deberes).

(Publicado en el Diario Progresista el 21 de diciembre de 2012)


domingo, 10 de noviembre de 2019

"La dama de Shalott y la esencia del escritor".

Ayer estuve buena parte del día mirando este mar y leyendo al poeta inglés Alfred Tennyson, en la edición y traducción de Antonio Rivero Taravillo, que es amigo de esta red social. Uno de los más hermosos y conocidos poemas de Tennyson habla de Camelot, el caballero Lancelot y una dama atrapada en una torre debido a una extraña maldición, que imagina la vida desde allí. Un día ve pasar a Lancelot y se enamora de él. Decidida a conocerle, logra vencer a la maldición, abandona la torre y se sube a una barca, pero muere antes de llegar al añorado Camelot. La historia fascinó a los prerrafaelitas y continúa fascinando a los artistas y escritores de todas las épocas porque realmente se refiere a ellos (la tercera fotografía es una de las pinturas más célebres de John William Waterhouse, del año 1888, y se encuentra en la Tate de Londres). El escritor necesita evadirse del mundo, encerrarse en su propia torre para poder escribir. Lo mismo ocurre con el pintor y los demás artistas. En algún momento aparece el mundo con la forma del caballero Lancelot, pero ese mundo siempre queda lejos, y la dama de Shalott nunca llega a conocerlo.

La canadiense Loreena McKennitt, con orígenes irlandeses y escoceses, y que estuvo este verano en las noches del Jardín Botánico de Madrid, tiene una bellísima canción sobre el poema completo, subtitulada al castellano: https://www.youtube.com/watch?v=iA88T34dhCw

Esta es una versión reducida del poema con Loreena McKennitt cantando en directo:

https://www.youtube.com/watch?v=okwvs-RhyuM



sábado, 9 de noviembre de 2019

La literatura es una especie de puente que no sabe ni de edades ni de distancias.

"Todas tus novelas son la novela de tu vida, de manera simbólica... Y tus magníficos posts contribuyen a ella. Un día tendrás que recopilarlos en un libro para conservarlos en papel... ¡Oh, mi obsesión por la palabra escrita "noir sur blanc". Soy como mi maestro Emilio Lledó".

Es un comentario que escribió el otro día Angels Santa Bañeres, catedrática de literatura francesa de la Universidad de Lleida, que el miércoles recibió el homenaje de sus colegas en forma de libro. Allí estuvo Javier Del Prado Biezma en primera fila. Hace unos meses escribí una reseña sobre su libro "Ensoñaciones literarias", donde se recogen los artículos que ha publicado en la prensa durante toda su vida; por eso ahora me anima a que yo haga lo mismo (está en primera fila de la segunda fotografía con un pañueño azul). A Javier le pedí que le diera un abrazo de mi parte cuando la viera. Mientras me tomo el primer café de esta bella mañana de otoño, leo un comentario que escribió anoche Ángels en el muro de Javier: "Sí, me lo dió. Y hablamos mucho de ti. Estuviste presente en nuestras conversaciones y en nuestro corazón. Pese a no conocerte personalmente, me parece que estamos muy próximos. Tus novelas, tus personajes, tu César Figueroa..., te acercan mucho a mí".

Ángels está leyendo todas mis obras. César Figueroa es el protagonista de "Vivir es ver pasar" (1997), mi novela de los veinte a los treinta años. Es curioso que veinte años después sirva de unión con otra persona que está tan lejos.





viernes, 8 de noviembre de 2019

"La gaviota", de Chéjov.

Los hombres comen, duermen, fuman y dicen banalidades, y sin embargo se destruyen".

Son palabras de Anton Chéjov a propósito de su obra "La gaviota", una de las obras maestras del teatro ruso de finales del siglo XIX y que inauguran el siglo XX. Me han venido a la cabeza a propósito de un bello texto que ha publicado en su muro de Facebook la actriz y psicóloga María Rodríguez Velasco, y que acabo de leer. Aún recuerdo la puesta en escena de esta obra en el teatro Bellas Artes de Madrid. Y también lo que me ha enseñado Chéjov, tanto en la narrativa breve como en el análisis psicológico de los personajes de sus obras. El escritor Trigorin dice a Nina en un momento de la obra: Se me ha ocurrido un tema para un relato breve. A la orilla de un lago vive desde la infancia una jovencita, como usted; quiere el lago, como una gaviota, es feliz y libre como una gaviota. Pero llega, casualmente, un hombre, la ve y, por no tener qué hacer, la sacrifica… Los personajes de la obra no luchan, no son grandes figuras llenas de poder, sino que su existencia simplemente transcurre llena de desilusiones.

He encontrado en Youtube una versión del mítico Estudio 1 de TVE: https://www.youtube.com/watch?v=SiLsbxhYpp4

Cuantas gaviotas habremos sacrificado los seres humanos a lo largo de la historia. 

Y seguimos sin aprender.



jueves, 7 de noviembre de 2019

"Poetas en Madrid".

En el mes de julio escribí un artículo en el Diario Progresista donde recogía el prólogo que había preparado para la plaquette nº 17 de "El Búho Búcaro Poesía", que dirigen los poetas Óskar Rodrigañez Flores y Pilar S. Tarduchy.

Ayer por la tarde se presentó esta plaquette en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Aunque un poco tarde, pude acercarme a la presentación. Además de tertulianos míos, Pilar y Óscar son buenas personas y buenos escritores. Este bello acto poético en la Sala Nueva del Círculo me permitió dar un par de besos a Zhivka Baltadzhieva, con la que después me volví en taxi, Juana Vázquez, Noemí Andrés (a la que aún no conocía personalmente) y algunas otras escritoras. A Antonio Benicio le di un abrazo. A lo largo de hora y pico comprobé, una vez más, cómo algunas personas son realmente diferentes a la mayoría de los mortales. En aquella sala quedaron también los poemas de Alfredo Piquer, Antonio Daganzo, Carlos Rodrigo Cristóbal, Cris Aparicio, Éboli de Merr, Elisabetta Bagli, Francisco José Martínez Morán, María Luisa Mora Alameda, Santiago Solano, Javier Martínez, María Antonia Ortega, Sergio Pardo y Manuel Quiroga, que hace un tiempo fue compañero mío en la Junta Directiva de la ACE.

Este es el prólogo que escribí después de que Pilar y Óscar me sedujeran con un cortado en la terracita del Café Comercial. Y es que cuando quiero me "vendo" fácilmente:

https://www.diarioprogresista.es/elogio-del-poeta-por-justo-sotelo/
 


 

miércoles, 6 de noviembre de 2019

"Una tertulia apasionante y apasionada sobre Leopoldo María Panero, ayer en el Café Gijón".

Había pedido a los tertulianos que hiciéramos una especie de "tormenta de ideas" sobre Panero y desde luego la llevamos a cabo. Todo el mundo dijo algo, se recitaron poemas, hablamos de cine, de teoría literaria, de Eliot y también de Artaud, Nietzsche, Lacan. Entre los poemas que se leyeron yo seleccioné uno del libro "Narciso en el acorde último de las flautas" (1979), con la idea de profundizar en la relación con su padre:

"Glosa a un epitafio"
(carta al padre)

«And fish to catch regeneration»
Samuel Butler, Pescador de muertos.

"Solos tú y yo, e irremediablemente
unidos por la muerte: torturados aún por
fantasmas que dejamos con torpeza
arañarnos el cuerpo y luchar por los despojos
del sudario, pero ambos muertos, y seguros
de nuestra muerte; dejando al espectro proseguir en vano
con el turbio negocio de los datos: mudo,
el cuerpo, ese impostor en el retrato, y los dos siguiendo
ese otro juego del alma que ya a nada responde,
que lucha con su sombra en el espejo-solos,
caídos frente a él y viendo
detrás del cristal la vida como lluvia, tras del cristal
asombrados
por los demás, por aquellos-Vous etes combien? que nos
sobreviven
y dicen conocernos, y nos llaman
por nuestro nombre grotesco, ¡ah el sórdido, el
viscoso templo de lo humano!
Y sin embargo
solos los dos, y unidos por el frío
que apenas roza brillante envoltura
solos los dos en esta pausa
eterna del tiempo que nada sabe ni quiere, pero dura
como la piedra, solos los dos, y amándonos
sobre el lecho de la pausa, como se aman
los muertos
«amó», dijiste, autorizado por la muerte
porque sabías de ti como de una tercera persona
bebió dijiste, porque Dios estaba (Pound dixit)
en tu vaso de whiski
amo bebió, dijiste, pero ahora espera
¿espera? y en efecto la resurrección
desde un cristal inválido te avisa
que con armas nuestra muerte florece
para ti que sólo
sabías de la muerte. Aquí
¿debajo o por encima?
de esta piedra
tú que doraste la sobrenatural dureza y el
dolor sobrenatural de los edificios desnudos
¿en qué perspectiva
-dime- acoger la muerte?
en la mesa de disección
tú que danzaste
enloquecido en la plaza desierta
tropezando
hiriéndote las manos en el trapecio del silencio
en pie contra las hojas muertas que
se adherían a tu cuerpo, y contra la hiedra que tapaba
obsesivamente tu boca hinchada de borracho,
danzas, danzaste
sin espacio, caído, pero
no quiero errar en la mitología
de ese nombre del padre que a todos nos falta,
porque somos tan sólo hermanos de una invasión de lo imposible
y tus pasos repiten el eco de los míos en un largo
corredor donde
retrocedo infatigable, sin
jamás moverme
¡ah los hermanos, los hermanos invisibles
que florecen,
en el Terror! ¡Ah los hermanos, los hermanos que se defienden
inútilmente de la luz del mundo con las manos,
que se guardan del mundo por el Miedo, y cultivan en la
sombra
de su huerto nefasto la amenaza de lo eterno, en
el ruin mundo de los vivos! ¡Ah los hermanos,
Y el ave,
el ave que vuela sobre el mundo en llamas, diciendo sólo
a los mortales que se agitan debajo, diciendo
sólo: ABISMO, ABISMO!
Abismo, sí, tibia guarida
de nuestro amor de hermanos, padre.
¡Pero tan solos!
¡Tan solos! Fantasmas que hace visible la hiedra
-como hiedramerlín como niñadecabezacortada como
mujermurciélago la niña que ya es árbol-
crecen hojas
en la foto, y un florecer te arranca
de los labios caníbales de nuestra madre Muerte, madre
de nuestro rezo
florecen los muertos florecen
unidos acaso por el sudor helado
muerto de muchas cabezas hambrientas de los vivos
te esperamos ave, ave nacida
de la cabeza que explotó al crepúsculo
ave dibujada en la piedra y llena
de lo posible de la dulzura, de su sabor
ajeno que es más que la vida, de su crueldad
que es más que la vida
¡ira
de la piedra, ira que a la realidad insulta,
que apalea
a la cabaña torpe de la mentira con verbos
que no son, resplandecen, ira
suprema de lo mudo!
(te esperamos
en la delgada orilla de lo que cae, en el prado
nocturno que atraviesan lentos
los elefantes
percibís el frío
la
conspiración de las algas,
gelatina, escamas, mano
que sobresale de la tumba
manos que surgen de la tierra como tallos
surcos arados por la muerte,
cabezas de ahorcados que echan flor:
decapitados que dialogan
a la luz decreciente de las velas,
¡oh quién nos traerá la rima
la música, el sonido que rompa la campana
de la asfixia, y el cristal borroso
de lo posible, la música del beso!
De ese beso, final, padre, en
que
desaparezcan
de un soplo nuestras sombras, para
asidos de ese metro imposible y feroz, quedarnos
a salvo de los hombres para siempre,
solos yo y tú mi amada".