jueves, 13 de febrero de 2025

"Los artistas y los gatos


 
El otro día se inauguró en el hall de la Facultad de Filosofía y Letras de la Complutense una exposición con artistas amantes de los gatos. Hice unas fotografías con Galdós, Zambrano, Mercury, Murakami, Cortázar, Szymborska y Taylor Swift, entre otros. Y me acordé de mi gatita Ana y de lo mucho que he jugado y juego con ella. Una cosa que le gusta mucho es subirse a mis piernas, quedarse entre ellas y dormirse mientras escucha la música que yo estoy escuchando. Es cuando aprovecho para acariciarla. Creo que acariciar a un gato es como acariciar a la Naturaleza, como acariciar el propio Universo. Como cuando escucho a Bach y me parece que estoy más cerca de Dios. El otro día mencioné a Moncho Guerrero, que fue director del Colegio Mayor San Pablo CEU, profesor y catedrático en teología. Hace mucho que no lo veo, es muy mayor y vive en Galicia retirado. Una vez me regaló todas las Cantatas de Bach sin más, así por las buenas. Quería agradecerme que fuéramos amigos (en realidad era mi jefe en la Fundación, pero le había dicho que quería irme, por esa tendencia innata que tengo a vivir en libertad, y él me pidió que no lo hiciera). Ahora me tomo el primer café de la mañana y pienso en la Cantata 140 de Bach. Es un acto de amor entre él y ella. Cristo es el novio y ella es el alma:

¡Ven a mí,
esposa elegida!
Contigo me he comprometido
desde la eternidad.
Te pondré en mi corazón,
serás como un sello en mi brazo
y deleitaré tus ojos afligidos
Olvida ahora, alma,
la angustia y el dolor
que debiste soportar;
descansarás a mi izquierda
y a mi diestra he de besarte.
 
Sí, es como acariciar el Universo.
 

 

miércoles, 12 de febrero de 2025

"Y Montserrat Abulmahan se cortó la melena".


 
Ayer por la tarde, mientras llovía sobre Madrid, conocí en persona a una gran mujer, profesora, escritora, madre, incluso creadora de una Fundación en Guatemala para ayudar a muchas niñas a estudiar. La expresión de la melena la utilizó Javier del Prado Biezma cuando vio que en la Facultad de Letras de la Complutense Montserrat se había dejado el pelo corto. Me gustó la metáfora, como toda la tertulia, con mis amigos y sus amigos, para hablar de su vida y de su obra, que de alguna forma ejemplifican sus novelas "Todos extraños", "Trapos sucios" y "Cuando el cielo era azul" (2024), una especie de trilogía que abarca su historia y la historia de España desde la inmigración (ella nació en Tetuán, su padre en Palestina y su madre en Cataluña) hasta la actualidad. En la tercera novela dos adolescentes crecen y maduran en Ceuta desde los sesenta mientras se encuentran y se separan, desde el compromiso social de la generación de Montserrat para traer la Transición a España, defendiendo sus ideales de justicia y solidaridad.
Incluso Montserrat (se llama Nuria Condor por estos sitios virtuales) me dijo al entrar en Casa Manolo (al final de la calle Princesa, junto a los arcos de Moncloa) que no le parecía tan guapo como se dice en las redes, y que pierdo en persona, lo cual me pareció estupendo para bajarme los humos, aunque, al final de la divertidísima velada, Almudena Mestre me trajo una bolsa de magdalenas artesanas de la sierra y se me endulzó la noche, jeje. Y ahora, mientras me tomo el primer café de la mañana, en la que a lo mejor va a seguir lloviendo para dejar una mañana romántica, y escribo estas palabras, pienso en la música que le iría a este post y me viene Dvorak a la cabeza y su Sinfonía del Nuevo Mundo que me acompaña desde la niñez, con Karajan, por supuesto:
 
La vida no deja de ser un continuo descubrimiento.
 

 

lunes, 10 de febrero de 2025

"La ambición silenciosa".


 
Los jóvenes están empezando a cambiar, y me empiezan a recordar lo que he defendido toda mi vida. No hay que vivir para trabajar, sino al contrario. Un estudio de Visier, una plataforma norteamericana de investigación de talento, revela que en 2023, tan solo el 38% de los 1.000 encuestados tenía interés en ser jefes de su empresa. Es decir, bastante más de la mitad (62%) prefiere mantener su puesto actual. La principal razón es que asumir un cargo de responsabilidad supone más presión, estrés y horas de trabajo adicionales. En Europa, las tendencias son similares. Un estudio reciente de la compañía Maize, con las opiniones de 2.018 ciudadanos de diferentes generaciones en Italia, Francia, Alemania, España y Suecia, concluyó que "el equilibrio entre la vida laboral y personal es el valor más apreciado" entre todos los grupos de edad. El otro día hablaba con mi querido cura Javier y le recordaba lo que dijo un día en una reunión su íntimo amigo Moncho Guerrero, director del Colegio Mayor San Pablo CEU cuando me dio por aceptar un trabajo en la Fundación. A Justo hay que dejarlo trabajar tranquilo porque no le gustan los horarios. Hará su trabajo cuando le parezca oportuno, pero todos sabemos que lo hará.
 
Esta fotografía es de ayer al mediodía entre los Jerónimos (donde me casé, por cierto) y el Museo del Prado. A un lado se ve la RAE. Hacía sol y se estaba muy bien descansando sin zapatos. Cerca de allí, en la Cuesta Moyano un joven tocaba la guitarra, y me parece que era "Dust in the Wind":
 

"La semítica novelista".


Había una vez una mujer encantadora que lo había sido todo en la Universidad, pero que tenía un sueño, ser novelista.
 
Hoy nos visitará en Casa Manolo, en la calle Princesa 83, a las 18.30 horas como siempre, la escritora y profesora Montserrat Abulmahan. Doctora en Filología Semítica, nació en Tetuán en 1949, y ha sido Titular de Estudios Árabes e Islámicos en la Complutense. Y vendrá a Madrid desde Murcia, donde vive, invitada por nuestro catedrático de literatura Javier del Prado, mi papi literario adoptivo, jeje. (Por estos lares se llama Nuria Condor, y de vez en cuando se mete conmigo, porque me lo merezco, claro, por aquello de que si me lo tengo demasiado creído y esas cosas). Sobre su obra, Javier me ha dicho que, aunque creadora literaria a lo largo de su vida, esta vocación y actividad se le ha manifestado ya en la madurez, con "¿Te acuerdas de Shahrazad?" (una especie de novela epistolar), "De la Ceiba y Quetzal: cuentos de Centroamérica" y las novelas "Todos extraños", "Trapos sucios" y "Cuando el cielo era azul" (2024), de la que hablaremos luego. En ella se puede leer: "Si algo sumamente importante significaba Juan para ella (Marta) era, precisamente, el ejemplo de lo que habían vivido, sentido y amado las personas de su generación. La evolución que había hecho desde una zona oscura, cargada de temores y recelos, de sospechas y silencios a una zona de luz de libertad y de esperanza".
 
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Seamos felices, amigos. Entre todas las opciones que se me ocurren, es la mejor. Y ahora me voy a la Universidad escuchando una de las sinfonías que más me gustan, la Quinta de Chaikovski, una obra absolutamente perfecta:
 

domingo, 9 de febrero de 2025

"Con mi cura vasco favorito".


 
En unos días cumplirá 90 años, y a pesar de los lógicos achaques sigue siendo el de siempre, un tipo encantador, risueño, con ganas de reír y bromear, y del Athletic de Bilbao. En esto no nos parecemos pues yo soy del Atlético de Madrid, aunque mi equipo fuera creado por el suyo en su día. Continúa dando misa, ve los partidos de fútbol, es un cura progresista y me llama "santo laico", como he contado en otras ocasiones. Además me perdona en seguida todos los pecados que he cometido en mi vida. Ayer volví a pensar, después de estar con él, que esta vida es muy corta y resulta gratificante que te acompañen personas de su talante y con su personalidad. Javier no sabe lo que es la envidia, la ira, la codicia o la ambición. En realidad es ambicioso en una cosa, en hacer felices a los demás, como he comprobado en los últimos treinta y tantos años en los que hemos viajado por la vida en la misma dirección. Incluso cometió la osadía, en su momento, de dejarme su coche para que hiciera prácticas nada más sacarme el carnet de conducir, siempre dispuesto a hacer favores. A mí me sucede lo mismo, y hasta he ido a misa solo para escucharlo. 
 
Y le gusta cantar, como esta "Maitechu mía" que hemos cantado juntos más de una vez, él mucho mejor que yo, claro:
 

"Una película francesa para los que les gusta leer poesía".


 
Acabo de verla en los cines Princesa. Aquí se ha llamado "No hay amor perdido", y tampoco está mal.
 
Tenía apenas 20 años cuando se enamoró de Valérie, y poco más cuando nació su hija Rosa. El día en que Valérie los abandona, él decide construir una vida feliz con Rosa. Dieciséis años después, cuando Rosa se va a estudiar y tienen que separarse para vivir sus propias vidas, el pasado resurge.
 
Evidentemente esto no tiene nada que ver con Hollywood.
 
Esto es cine, e inteligente.
 
Este es el tráiler subtitulado:
 

sábado, 8 de febrero de 2025

"Con la poesía hacia el cielo".


 
Ayer por la tarde me fui a la librería "Sin tarima", al lado de Antón Martín, en el centro de Madrid, para encontrarme con el quinto libro de poemas de Ernesto Frattarola (Barcelona, 1965), "Un hombre nada" (Ars Poética), con prólogo de Efi Cubero y presentado por Aroa Moreno Durán. No conocía personalmente a Ernesto, pero sí coincidí hace poco con su mujer, Susanna Oliver Palazón, en otra presentación y me había caído muy bien. Hacía frío, había llovido mucho, éramos pocas personas en aquel sótano bohemio y romántico, pero me encontré con Eloy Tizón y charlamos un poco. Y saludé a Álvaro Hernando. Después me metí en el Metro porque quería llegar a la presentación de la última novela de Yolanda Izard, "La jaula de los sueños" (Eolas), en la librería Terán, pero llegué casi al final. Además me tenía que ir a la Facultad de Filosofía. En el Metro me entretuve escuchando a dos guitarristas y les hice un pequeño video. La escalera mecánica me llevaba hacia la poesía de las pequeñas cosas, a lo que Efi dice en su prólogo: "Un hombre nada" incide en los perpetuos interrogantes que han soliviantado la conciencia de los seres humanos a lo largo de los siglos: la soledad del que crea, el paso del tiempo, el enigma de existir" (p. 13). Quizá por eso nuestra poeta y ensayista inicia su prólogo con el último poema de Ernesto:
 
"Lo que ayer fue una herida
hoy marca las fronteras de este cuerpo.
 
La cicatriz ensaya una autopista
sin curvas, sin memoria, sin triángulos.
 
Todo pasó,
el mundo está bien hecho nuevamente.
 
La antigua sangre es agua oxigenada.
La herida, por debajo, sobrevive".
 
Eloy me comentó que había estado en un máster de la Carlos III hablando del tiempo, y Ernesto especula en su libro sobre el tiempo, dice Efi, en ese misterio de una realidad cuántica donde no existen los hechos objetivos. Porque nada sabemos, el poeta especula con esa idea del tiempo, tan borgeana, haciéndose preguntas que jamás le podremos responder.
 
Sigo escuchando a las guitarras. El poeta no tiene respuestas, solo poesía.