lunes, 4 de julio de 2016

"Eres un personaje increíble y quisiera multiplicarte al infinito".

Escribió ayer mi amiga de Facebook Mery Sananes en mi penúltimo post. Acabo de leerlo y, aunque iba a escribir otra cosa, he reflexionado sobre ello unos instantes mientras amanece.

Siempre he pensado que lo que me faltan son vidas para vivirlas sin descanso. Vidas para amar, para viajar, para escribir, para leer, para reír, para abrazar, para besar, para pensar, para soñar.

No necesito los dobles de Plauto o Dostoyevski o Woolf. Lo que necesito es comerme el mundo.
Buenos días amigos. Comerme el mundo y ver amanecer antes de que me lo robe la Historia.

(La foto es de hace un rato. Allí me ha llevado el coche mientras sonaba la Novena de Mahler, la sinfonía de mi vida).

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