lunes, 4 de julio de 2016

Siempre nos quedará la poesía. Y no voy a negar que me encanta que me dediquen poemas.



(A Justo Sotelo)

"Leer.
Quedarse en cada letra sin el cuerpo.
Oír sus dedos en un escalofrío.

Escribo
para borrar la tinta con la vida.

Leer es olvidar la soledad
y abrir la puerta
de las nubes.

Quemarse
en las rodillas de la duda".

"Los ojos del alisio".
© Domingo Acosta Felipe.

Domingo Acosta Felipe (Santa Cruz de la Palma, 1957) es una de las personas más íntegras y honestas que conozco. Escribe con tranquilidad, sin prisa, viviendo antes, sintiendo la vida, la Naturaleza, la amistad. No es nada presuntuoso, a pesar de que su obra es buena, muy buena.

Trabaja continuamente sus poemas, los retoca infiinidad de veces (sabe lo que hay que hacer, como es lógico, que es trabajar una y otra vez, como pedía Flaubert).

El poema que me dedica a mí lo ha trabajado con tesón durante mucho tiempo. Podría decir, tan solo, que le agradezco el gesto y el cariño de dedicármelo; pero no me quedo solo ahí.

Es que el poema tiene calidad.

(La foto es en el café Venecia de La Laguna)."
 
 

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