domingo, 21 de agosto de 2016

Amor y humor...

Estas son las dos palabras mágicas para ser feliz, según Javier, mi admirado cura vasco, una de las personas que más quiero y que, como no logra convertirme, me llama siempre "santo laico".

Somos amigos desde hace más de 25 años y eso de compartir media vida convierte nuestra amistad en algo entrañable. En ese tiempo hemos vivido juntos peripecias de todo tipo, pero también alguna triste. Me conoce tan bien que cada vez que aparezco por su casa o su iglesia ya sabe cómo me encuentro con solo mirarme a los ojos.

En la foto antes de comer juntos hace poco, haciendo el ganso con su sombrero y brindando por la amistad.

Después de estar con él, siempre soy mejor persona.

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