miércoles, 10 de agosto de 2016

Sobre filosofía, pintura, literatura y cine...

Anoche me dormí leyendo al filósofo francés Gilles Deleuze.

Las tres etapas de su obra se pueden resumir en el retrato de autores como Spinoza, Bergson y Nietzsche, sus obras "Rizoma" y "El Anti-Edipo" (escritas con el psicoanalista Félix Guattari) y sus estudios sobre cine.

Deleuze busca la relación entre el poder y el sujeto y se opone al platonismo y el legado filosófico de la modernidad. En ese sentido se instala en la corriente de Nietzsche.

A sus primeros cursos en la Universidad de París asisten otros filósofos, profesores de matemáticas, obreros, psicoanalistas, taxistas, locos, ladrones, toxicómanos, policías y políticos que van a escuchar un discurso diferente.

Deleuze compara su trabajo con la pintura, con el retrato. Se trata de hacer el retrato mental, el retrato espiritual, de los filósofos elegidos inspirándose en Gauguin y Van Gogh. Ambos pintores pasaron años de “horror al color” antes de entrar en él. En su opinión es lo mismo que le ocurría la filosofía. Se necesitaban años de retratos para entrar en el color.

Con los años Deleuze incorpora a sus estudios a escritores como Carroll, Joyce, Fitzgerald y Zola, y escribe dos libros sobre cine, la imagen y el movimiento y la imagen y el tiempo.

Estoy convencido de que por ese "horror al color" también tiene que pasar la literatura actual.

(Apuntes para mi novela, ya que uno de los personajes principales femeninos es dueña de una galería de arte y gran lectora de libros de filosofía, mientras escucho una canción gaélica).

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