viernes, 13 de enero de 2017

En busca del nombre de la rosa.

Los pintores, y artistas plásticos en general, suelen ser parcos en palabras a la hora de hablar de su obra.

En su día estudié las "Poéticas" de Cezanne, Monet y Kandinsky para intentar entender el arte contemporáneo (es el que más me interesa, por ser el de mi época). Dentro de la carrera de Teoría de la Literatura y un Máster en Estudios Literarios me examiné de varias asignaturas que relacionan la literatura con el arte, la escultura, la pintura, la arquitectura y la música. Es la famosa idea de Horacio sobre el "Ut pictura poesis".

También aprendí mucho con dos películas "El sol del membrillo" (1992), la tercera y última película de Erice, el director español que más admiro, junto a Buñuel. Y una película de los años 40, "El retrato de Jennie", de Dieterle, que es como un viaje hacia el interior de los sueños y la creación. En ambas se intenta capturar el tiempo, convertirlo en el espacio mental del arte contemporáneo.

Por eso celebro haber encontrado a la pintora madrileña Johana Roldán que, además de dibujar y pintar con calidad, sabe expresarse y se pregunta tantas cosas como yo sobre el Universo y el sentido de la vida y el arte.

El otro día escribió esto en su muro:

"Nuestra galaxia se acerca a la de Andrómeda a 500 km/seg y llegará un momento en el que se producirá una colisión silenciosa en el inmenso espacio que las forman, sin apenas perturbación en su conjunción, hasta que las fuerzas gravitatorias las unan. Para entonces, la Tierra ya no existirá, engullida por el Sol transformado en una enana roja que llegará incluso hasta Marte.

"Es perturbardor, pero a mí hoy me fascina una cosa: tengo rosas en invierno y su olor es la idea de su nombre.

"Si la física cuántica encontró que de lo infinitamente grande se llegaba a lo infinitamente pequeño, el mundo sensible (no tanto el de los sentidos sino el de la capacidad de usarlos para percibir lo invisible) dio con la llave y sentido de todo, hasta encontrar el amor y la belleza".

(Me admira que los labios de una pintora definan el arte de esta forma. Umberto Eco opinaría lo mismo e incluso podría haber escrito "El nombre de la rosa" para ella).

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