domingo, 1 de enero de 2017

Hay fotos que representan casi toda una vida.

He escrito dos novelas que abordan mi vida bohemia en Madrid y París, "Vivir es ver pasar" (1997) y "Las mentiras inexactas" (2012). El otro día mi amigo Antonio Zaballos me envió esta foto de su archivo fotográfico, que yo no recordaba y que él sacó en una cena en las Cuevas de Sésamo durante una de las veces en las que fui finalista en su premio literario.

La foto es la otra cara de esas novelas, ya que son personas reales que convertí en personas o personajes ficcionales de las mismas.

De izquierda a derecha veo a Pepe Utrera (uno de mis grandes amigos bohemios, aunque era bastante mayor que yo, y que solía tocar el piano en Sésamo), Marisol (pareja de Antonio entonces), la bellísima Paqui (en quien se inspiran casi todos los personajes femeninos protagonistas que he escrito), Mari Carmen y su marido, el pintor José Luis Sánchez de la Torre (que me ha retratado un par de veces, una de ellas bajo la atenta mirada del director del Museo del Prado, íntimo amigo suyo), un servidor y Miguel Ángel Andés (mi otro gran amigo bohemio, escritor y pintor).

No se me ocurre nada más emocionante que la vida y la literatura. Después de todo, como dijo Eliot, el tiempo presente y el tiempo pasado están ambos quizá presentes en el tiempo futuro.


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