martes, 26 de mayo de 2026

"Caminando con traje de lino".


 
En el último concierto de la Orquesta Nacional de España las mujeres tocaron vestidas con ropa de calle, a diferencia de los hombres, que siguieron con el frac de etiqueta. Los vestidos oficiales les resultan incómodos, restrictivos y molestos para la correcta ejecución de sus instrumentos musicales, nos dijeron en un papel que nos repartieron en la puerta del Auditorio. Mientras escuchaba el concierto pensé un poco en esto. ¿Es importante mantener un uniforme en las cosas que hacemos o es algo anacrónico y hay que rebelarse? Yo siempre me he rebelado, por supuesto. No soporto que me den órdenes ni que me obliguen a llevar un uniforme. Pero creo que estamos cayendo en otro tipo de uniforme, y además bastante feo. No veo más que gente en zapatillas, vaqueros raídos y poco gusto al vestir. Tal vez sea un síntoma de la evolución del mundo y la propia literatura en la época del reguetón. Por ahora continuaré leyendo a Proust, Joyce y Woolf, vistiendo trajes de lino, calzando zapatos blancos y escuchando ópera, aunque me llamen decadente: 
 
Todavía tengo mucho que estudiar y mucho que mirar para ver cómo continuarán evolucionando la ciencia, el arte y la literatura.

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