viernes, 29 de mayo de 2026

"Al otro lado de la puerta".


 




A veces voy caminando por la calle y me detengo delante de alguna cosa que me llama la atención, como esa puerta de la fotografía de ayer. ¿Qué habrá detrás de la puerta?, me pregunto entonces. En una de las últimas tertulias, mientras hablábamos de crítica literaria, salió el tema de la IA y las redes sociales. Yo estoy a favor, claro, porque soy progresista en el sentido más ontológico de esta palabra, como he dicho muchas veces. Y puse un ejemplo a mis amigos. Gracias a un botón del ordenador o del móvil puedo trasladarme en un instante de Madrid a la puerta de entrada a la Antártida, donde vive mi amiga Sandra Nora Gioia. No hace mucho escribió un comentario por aquí a raíz de mi post sobre una tormenta en Madrid y tener que conducir desnudo por varias carreteras: "Me he reído imaginando tus blancos zapatos chapoteando en la tormenta, me dijo, y tu manejar sin ropa sin que nadie se entere. Y qué hermosa la tormenta y el granizo que te empapa. Por eso me recuerdas a Cortázar y lo que dijo del Amor, que te deja estaqueado como un rayo y no puedes hacer nada. Acá, en las latitudes australes insulares, no hay granizo, rayos y paraguas, pero el Amor se las ingenia con tormentas de nieve y vientos y hielos patagónicos. Saludos, Justo, desde Ushuaia!" La historia de Ushuaia, la emblemática ciudad argentina conocida como el "Fin del Mundo", se resume en cuatro etapas, sus orígenes indígenas, la llegada de los misioneros anglicanos, su consolidación estatal mediante un famoso presidio y su actual transformación en un polo turístico internacional. Hace miles de años la zona estuvo habitada por las etnias nómadas yámana (o yagán) y selknam (ona). Cuando los primeros navegantes europeos cruzaban, veían fogatas encendidas en la costa, lo que dio origen al nombre "Tierra del Fuego". En 1870 el misionero Thomas Bridges estableció la primera misión permanente, documentando la lengua y costumbres yagán. Argentina fundó Ushuaia oficialmente en 1884 para consolidar su soberanía. Su crecimiento estuvo impulsado por la famosa cárcel de reincidentes (similar a Alcatraz), donde los propios presos construyeron gran parte de la infraestructura, vías de tren y edificios de la ciudad.
 
Supongo que los escritores estamos para eso, para contar qué hay detrás de la puerta.
 
Lo cierto es que el amor es igual en todas partes, como asegura este loncomeo, una danza tradicional originaria de la cultura tehuelche, adoptado por el pueblo mapuche, en la Patagonia argentino-chilena. Su nombre proviene del mapudungun, donde lonco es "cabeza" y meu quiere decir "bajar" o "movimiento": 
 
En 1952 Ralph Vaughan Williams compuso la Sinfonía Antártica, una obra maestra de música programática del siglo XX. Es de los tesoros que siempre me esperan tras la puerta: 
 
https://www.youtube.com/watch?v=Mv6YBg7PLag

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