viernes, 7 de febrero de 2025

"Desayunando con Almudena Mestre".


 
La primera foto la saqué esta semana delante del centro cultural Gloria Fuertes. Me gusta que le hayan puesto el nombre de la poeta porque Fuertes me cae muy bien (por cierto, acabo de darme cuenta de que parezco Cervantes o cualquier otro escritor del Siglo de Oro con esta bufanda al cuello, como si fuera la gorguera o lechuguilla). Nos sentamos en una cafetería que está a unos pasos de allí, cerca de la casa de Almudena y el pueblo de Barajas, donde estuve cuando se presentó en el centro cultural el espléndido ensayo que Almudena escribió sobre mi obra literaria, "Lenguaje y ficcionalidad a ritmo de jazz" (2018, Huerga y Fierro). En la foto de portada, que sacó Silvia López una bonita tarde en el Matadero de Madrid, me veo como un personaje de una película de cine negro, interpretada por Bogart en "Casablanca", diciéndole a la chica que nuestro amor es imposible. Mientras me acercaba por la M-40 fui escuchando jazz, el que le gustaba también a Cortázar. Siempre digo que "Rayuela" es una de las novelas de mi vida, como París, como el jazz, algo que influyó en el título que Almudena puso a su ensayo. 
 
Así que ahora me tomo el primer café de esta precisosa mañana de invierno escuchando el jazz de Cortázar desde la Fundación March (en su día invité a su director a nuestra tertulia):
 
La verdad es que no me importaría ser un escritor del Siglo de Oro, aunque me pediría mejor el papel del aventurero Lope escribiendo sonetos como este, porque quien probó el amor lo sabe:
 
"Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
 
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
 
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
 
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe".
 
Y ahora persigamos el swing con la literatura:
 
https://www.youtube.com/watch?v=kATU3bn-1a0
 

 


jueves, 6 de febrero de 2025

"Eres como un dios".


 
Me dijo una amiga tertuliana al acabar la tertulia de este martes. Me reí y pregunté a otra amiga tertuliana, mientras pagaba a Candela la manzanilla, si ella pensaba lo mismo y me dijo que sí. Así que volví a preguntárselo a otra amiga, y lo afirmó de nuevo. Al salir me quedé pensando si habían querido decir que era como un dios o que me lo creía. Seguro que era esto último, que me creo estar por encima del bien y el mal, y esas cosas. Eché a andar por la calle Princesa y me metí las manos en los bolsillos de mi gabardina negra tras colocar, correctamente, el pañuelo en el bolsillo superior de la chaqueta del traje también negro, como todos los trajes que me pongo siempre en invierno. Acto seguido me encogí de hombros y sonreí a un perrito que pasaba tan contento junto a su dueño. Lo que sí recuerdo muy bien es que mi madre siempre decía que era como un sol; cuando se lo escuchaba me reía y le decía que podría ser algo así como el Rey Sol, jeje. Desde luego que siempre lo fui para ella. Mientras escribo estas cosas me acuerdo de esta foto que me hice el otro día en un Café (me paso media vida sentado en un Café) pensando que me gustaría subirme a una avioneta y recorrer África antes de que ella me lave el pelo y me corte las uñas de los pies.
 
Es lo que tiene ser un sol:
 
Y poder volar:
 
 
Es lo que tiene ser escritor, supongo, y tener a mi disposición todas las páginas en blanco de los cielos de África.

miércoles, 5 de febrero de 2025

"Una tertulia divertidísima hablando de Tánger".


 
Ayer nos visitó un dandy de la literatura y de la vida, Alberto Gómez Font, escritor, filólogo y barman, que trabajó en un bar de la movida madrileña, "La mala fama", donde nació a finales de los 80 el libro del que nos habló ayer por la tarde en nuestra tertulia literaria de Casa Manolo, Princesa 83, "Cócteles tangerinos", y que le acaba de publicar la editorial Kasbah. Al principio hubo 10 relatos, después se le sumaron 12 y ahora se le han unido otros 12, y cada uno de ellos termina con la receta de un cóctel. En este libro está el ambiente de los primeros cuentos del Tánger internacional de los 50, que ha ido evolucionando hasta hoy mismo. Ayer hablamos todos los tertulianos conformando una fiesta de la literatura. Nos acompañó su hija, Marta Gómez Lázaro, y yo aproveché para preguntarle por su abuelo, el mítico Fernando Lázaro Carreter. Porque hablamos mucho de mitos, de cafés y hoteles visitados por escritores en Tánger, de Paul Bowles y de todos aquellos que atrajo a la ciudad, como Tennessee Williams, Truman Capote, Allen Ginsberg, Jack Kerouac o William Burroughs. La posibilidad de pasar desapercibido, la libertad que encontraban los extranjeros en este lugar, los restaurantes de lujo y el auge de la cultura hicieron de Tánger una pequeña Babel.
 
Hoy me tomo el primer café de la mañana evocando la música de Ryūichi Sakamoto y Richard Horowitz, la fotografía de Vittorio Storaro, el humanismo de Bernardo Bertolucci y a unos maravillosos Debra Winger y John Malkovich:
 
Ayer disfruté mucho.
 

 


martes, 4 de febrero de 2025

"¿Seré un cínico?"


 
"Para ti solo quieres sonrisas y copitas de champán", dijo ayer por la mañana, en su muro de Facebook, Javier Del Prado, mi catedrático de literatura preferido. Por la tarde pensé en estas palabras mientras me tomaba una manzanilla con un crusán en la cafetería de Filosofía de la Complutense, hasta donde fui para reflexionar y leer un rato. Antes de irme me pasé por la biblioteca y me encontré una mesa con libros que hablaban sobre los "cínicos" griegos. La verdad es que siempre me ha gustado esta gente. El cinismo no es lo que parece. Las definiciones de la RAE pueden confundirnos; ya sabemos cómo es esta gente de la Academia. Para ellos el cínico "dicho de una persona, es la que actúa con falsedad o desvergüenza descaradas". La filosofía cínica es mucho más interesante. El cínico rompe con las convenciones sociales para encontrar la verdadera libertad, lo que le permite alcanzar la felicidad. Esta manera de vivir tiene su origen en Antístenes, que fue alumno de Sócrates, y Diógenes de Sínope, que fue discípulo del primero. El cinismo es una filosofía que busca la autosuficiencia del individuo a través de la virtud. Virtud como único elemento necesario para el máximo desarrollo del individuo. Virtud como ausencia de deseos y necesidades, muy alineada con filosofías orientales como el budismo. Virtud como independencia sobre los bienes materiales y las opiniones ajenas. Virtud como el esfuerzo necesario para comportarse de acuerdo a la naturaleza del hombre. El cínico ideal es aquel que se sabe comportar de forma virtuosa. No importan las reflexiones ni los largos razonamientos, importan las acciones. Lo que haces es lo que, para los cínicos, te da la verdadera libertad.
 
Por mi parte siempre digo lo mismo a los que mandan, como dijo Diógenes a Alejandro Magno, apártate y no me quites el sol. Y luego me pongo a escuchar música como esta antes de irme a clase, y que interpretó la Orquesta Nacional de España el pasado fin de semana. En su día fue considerada como música "degenerada" por los que mandaban. Ya sabemos que los que mandan en cada momento de la historia no suelen enterarse de nada:
 

lunes, 3 de febrero de 2025

"Cócteles tangerinos", de Alberto Gómez Font, en "la tertulia de los amigos de Justo".


 
Harley Davidson, Hotel El Minzah, trajes de lino, zapatos de cuero de colores blanco y negro, mala fama, antifaces, mafiosos, tripulantes, amor, melancolía, viejos amigos, aventura, ladrones...
 
Hace un año ya nos acompañó el lingüista y arabista Alberto Gómez Font, yerno de Fernando Lázaro Carreter. Mañana martes volverá a Casa Manolo, Princesa 83, a las 18.30, para hablarnos de su último libro, “Cócteles Tangerinos (De antier, de ayer y de hoy)", un relato iniciado en 1994, renovado en 2017 y 2024, que ha presentado estos días en Tánger (la segunda fotografía es de ese momento). Este libro (que ya ha leído Almudena Mestre) retrata la esencia cosmopolita, variopinta, confusa que se paseaba por el Tánger de los 50 con su precepto de estatuto internacional, reunión irrepetible entre Oriente y Occidente. "Soy un jubiloso jubilado, nos dijo con alegría en su otra visita, que toma dry martini o negroni antes de cenar y old fashioned después de cenar, y que se dedica a escribir, estudiar, viajar, dar conferencias y disfrutar de los amigos... Y el júbilo de mi jubilación es tan grato como lo fue trabajar en algo que me gustaba mucho, la asesoría lingüística. Y además soy barman y de vez en cuando me pongo la chaquetilla blanca y oficio tras una barra". 
 
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Mientras escribo este texto recuerdo una de las hermosas películas de la historia del cine. Sucede en Egipto, aunque se rodó en Túnez:
 
Me gustan las bellas historias de amor, aunque sean imposibles. Después de todo hemos creado la literatura y el cine para soñar. La vida no tendría mucho sentido sin sueños y sin imposibles historias de amor.


 

domingo, 2 de febrero de 2025

"El escritor trilingüe: castellano, valenciano e italiano".


 
Hace unos días me llegaron a través de Facebook estas fotografías con tres de mis libros: "Un hombre que se parecía a Al Pacino" (2023), "Poeta en Madrid" (2021) y "Cuentos de los otros" (2017). La primera foto es de la filóloga malagueña Mónica Valencia Casal, profesora de lengua y cultura hispánicas en la Universitá degli Studi de Modena e Reggio Emilia, que vive en esta última ciudad del norte de Italia. Las otras fotografías son del escritor Antonio Beltrán Vidal, un gran melómano que vive en Vinaròs, al norte de la provincia de Castellón.
Mientras me tomo el primer café de esta mañana de invierno, pienso en cómo agradecerles esta deferencia por apetecerles entrar en mi particular mundo literario. En el caso de Antonio, busco uno de los relatos en valenciano de mi último libro: 
 
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"Pep Adsuar i Soto es un humanista y escritor de Alicante, uno de los últimos románticos que he conocido, experto y amante de la poesía de Miguel Hernández y de los libros en toda la extensión del término, que ha elaborado un diccionario en su lengua materna para evitar que desaparezca, aplastada por el dominio del inglés y de la especulación económica. Ha seleccionado a una serie de escritores y los ha relacionado con una hermosa palabra. “Todas las palabras de las que hablaré (de la A a la Z) serán el agua clara y brava de una Mar imaginaria, y a la vez real, que forma parte de nuestro idioma”, dice en la introducción.
 
Antes de ayer su libro atravesó la puerta de casa. Entre sus páginas lo hizo mi novela "Entrevías mon amour", que también escribí para salvar la memoria de todos los que siempre pierden. Se incluye por la palabra “gloria”, junto a fragmentos de escritores como Salvador Espriu, Vicent Andrés Estellés, Isabel-Clara Simó, Gabriela Amorós, Joan Fuster, Séchu Sende, Mercè Rodoreda y clásicos como Poe, Lorca, Hernández, Bécquer, Onetti, Marsé, Benedetti, entre otros muchos escritores.
 
He trobat el vocable glòria en el paràgraf que posaré a continuació i que pertany a la novel·la, de l’escriptor madrileny Justo Sotelo, Entrevías mon amour. Més concretament amb la frase d’ús comú sense pena ni glòria, de la que he parlat al principi. És aquesta una magnífica novel·la, fruit de les reflexions de l’autor envers vivències i paisatges que li són familiars. Fonamentalment es tracta d’un homenatge a la memòria de son pare. Les figures de pare i fill com a protagonistes de la història, donen com a resultat l’expressió d’un pregon sentiment d’amor. Però n’hi ha més, en la novel·la. Realitat i ficció s’associen per tal de fer un relat viu, tremendament enriquidor, que atrapa el lector des del principi, i que no li dóna altra opció que continuar llegint enamorat dels personatges, el moment polític i les circumstàncies d’un barri que es resisteix a veure’s engolit per la gran ciutat. 
 
Justo Sotelo Navalpotro (Nascut a Madrid) és escriptor i assagista. Doctor i Catedràtic d’Economia. Llicenciat i Doctor en Teoria de la Literatura i Literatura Comparada. Màster en Estudis Literaris i en Literatura Espanyola.
 
“Entràrem en Los Faroles a menjar. Només quedava una taula lliure, al costat del lavabo, però no ens va importar asseure’ns allí. Mentre veia al meu pare devorar unes llentilles amb xoriço sense que es queixara del dolor a les mans, vaig pensar que havia arribat l’hora d’anar-nos-en aCotlliure, passant per Sòria i Port Bou, per descomptat. Tal vegada encara seria possible viatjar sense problemes al sud de França; la Guàrdia Civil no s’hauria pres tan de debò la seua cerca com per a remoure el cel i la terra per tal de trobar l’incendiari. El meu pare era un desconegut, un subjecte anònim com tants milions d’espanyols que passen la vida sense pena ni glòria. El seu treball, la seua família, i poc més, així podria resumir-se la seua història. Mai havia protagonitzat una acció important, ni per a bé ni per a mal, encara que se li anara la força per la boca i pretenguera arreglar el món a cada moment.
 
”Vaig eixir del meu error quan el mòbil es va posar a sonar sense parar”.
 
("La mar de Paraules", 2021, pp. 186-188).
 
("Fragmento de mi novela en valenciano", de "Un hombre que se parecía a Al Pacino", Pagés Editors y Universitat de Lleida, 2023, pp. 219-220).
 
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Precisamente estoy con Pepe hace año y pico en el Círculo de Bellas Artes, acompañado de Trinidad Seller y Manuel Rico, el presidente de los escritores españoles (en la segunda foto). 
 
A Mónica le regalo esta aria en italiano:
 

sábado, 1 de febrero de 2025

"El mayor director de cine español y los libros de la Cuesta Moyano".


 
Ayer me fui a dar una vuelta por esta feria del libro permanente que tenemos en Madrid. Hacía una fría, pero soleada y bonita mañana y daban ganas de pasear. No son los puestos de libros del Sena, pero es lo que más se le parece. En la película de Víctor Erice "Cerrar los ojos" (2023), el protagonista se acerca a este lugar, pasa los dedos por los libros y encuentra la novela que escribió hace muchos años. Se la dedicó al amor de su vida, pero por diversos motivos había terminado allí. Siempre recordaré cuando me compré en un puesto, siendo un crío, por cien pesetas, dos de las novelas que más quiero, "Rayuela", de Cortázar, y "El siglo de las luces", de Carpentier. Ayer por la noche volví a ver "Cerrar los ojos". "El sol del membrillo", "El sur" y "El espíritu de la colmena" son sus otras películas. A finales de año la revista norteamericana de literatura "The New Yorker", una de las más prestigiosas del mundo, la eligió la mejor película estrenada en Estados Unidos en 2024, aunque solo se llevó un premio Goya en nuestro país. Las otras películas de esta lista fueron "El brutalista", "Megalópolis", "Anora" y "La quimera". "Tras años de ausencia en el cine renace una "leyenda" octogenaria con esta obra de arte que resume su carrera, escribió el crítico Justin Chang. Apasionante, deslumbrante e inevitablemente polarizadora. Comienza como una historia de detectives cinéfilos, en que un cineasta retirado (Manolo Solo) se propone resolver una desaparición hace mucho tiempo, y después se transforma en un irónico drama hawksiano de amistad y descubrimiento". Para Chang, uno de los puntos clave de la película está en el final, donde asegura que "la película adquiere el silencio inquietantemente consolador de una sesión espiritista, como si nos estuviera confrontando con el espíritu mismo del cine". 
 
Aquí se puede leer el artículo completo, aunque está en inglés:

Se inicia así: "Al comienzo de "El espíritu de la colmena" (1973), la sublime ópera prima de Víctor Erice, un proyeccionista ambulante llega a un remoto pueblo castellano con una copia de "Frankenstein" de James Whale. Es 1940, poco después del final de la Guerra Civil española, y la gente del pueblo, ávida de entretenimiento, pronto queda paralizada por esta triste e inquietante historia de un monstruo creado por el hombre; nadie más que Ana (Ana Torrent), una niña de seis años, intuye que está presenciando algo terriblemente real. ¿Y quién, habiendo experimentado el clásico de Whale, podría discutir con ella? La hermana mayor de Ana, Isabel (Isabel Tellería), sí intenta disipar sus miedos, “En el cine todo es mentira”. Y, sin embargo, Isabel insiste, con un toque de picardía, en que hay un monstruo real en el pueblo, un espíritu misterioso con el que pueden comunicarse a voluntad. "Cierra los ojos", susurra, "y llámalo" (...)
 
Y acaba de esta forma:
 
"Si alguna vez te ha gustado tanto una película que tuviste que darle la espalda, como si estuvieras en peligro de experimentar algo demasiado bueno, tal vez ya conozcas su significado. Cierra los ojos y sucumbe, es hora de que un cinéfilo sueñe".
 
Esta es la canción de la mítica "Río Bravo", de Howard Hawks, a la que alude Chang: 
 
Y esta es la de Erice:
 
En fin, el cine, el séptimo arte.