miércoles, 30 de agosto de 2017

La vida es música.

El amor, la pasión, la elegancia, la serenidad, la literatura, el arte, el equilibrio, la libertad son música.

Una cosa que me gusta mucho es pasear por el centro de cualquier ciudad y sumergirme en el concierto de una iglesia o en medio de la calle, en París, Londres, Lisboa, Dublín, Madrid, Bruselas.

Bruselas y la belleza.

Bruselas es la capital de Europa, una ciudad agradable para pasear y sobre todo para pensar.

Para alguien como yo que se considera ciudadano europeo, en realidad ciudadano del mundo -como diría Ortega-, es un lugar emblemático. Ahí están el Parlamento, la Comisión y el Consejo europeos.

Y ahí está el Sablon, una de las iglesias góticas más bellas de Bélgica.

La belleza está por todas partes en este mundo. Solo hay que querer mirar y ver.



"Oda a la vida retirada".

Supongo que si un lector como Francisco Acosta -un músico sevillano culto y sensible- dice de una de tus novelas lo que sigue, lo mejor es que te retires y te dediques a la vida contemplativa, como Fray Luis de León o San Juan de la Cruz.

"De muy jovencito leí a Hermann Hesse. Hesse me llevó a Friedrich Nietzsche. Nietzsche me llevó a Arthur Schopenhauer. Schopenhauer me llevó a Aristóteles de Estagira. Aristóteles me llevó a la Virtud. Y ahora, después de toda una vida leyendo, la Virtud me llevó a Justo Sotelo. ¡Lean su novela "Las mentiras inexactas"! Justo Sotelo ha escrito un panegírico de la vida. ¡Enhorabuena, Justo, es la novela total!"

Además, ha tenido el detalle de hacer la composición de esta foto. Así que, Francisco, va por ti uno de los poemas más famosos del castellano:

https://www.youtube.com/watch?v=nysLSYsw2ew

Habitaciones de hotel.

"Xavier, Ivry-sur Seine. París, los recuerdos, París presentido. Cálido. Del lado de acá. ¿Otro Madrid? París de giocondas felices, de mapas del alma, de los libros de historia, de la revolución, de las perlas de la corona de Sacha Guitry. Onírico. París de los Campos Elíseos, de Proust y los días de enfermedad en busca de Albertina, tal vez de Dos Passos. París de la adolescencia, de Van Gogh y los otros pintores de la luz, de Ravel y el concierto de piano (el que no es para la mano izquierda), de los naufragios de Debussy y su defensa a ultranza por Ortega en contra del edulcorado Mendelssohn, París de Berlioz y los trasuntos románticos. París de Quasimodo, de Francisco I y la torre de los Lujanes desplazada de lugar. De la Torre Eiffel. París del Sena y la bohemia. París del mayo del 68 y las posturas heterodoxas del 69. París de Jean Gabin y Rohmer, de Godard y Gerard Philipe. París de seda y de lluvia. De Rayuela y de jazz. De hambre y de guerra. París como Madrid en invierno. París del recuerdo..., porque la primera vez que vio París César solo era un niño. Por eso París es una contradicción para él. Nada hay tan contradictorio como los recuerdos. París de Xavier. ¡Porque siempre tendremos París y a Bogart y a Bergman!"

(Esto lo escribí a mediados de los noventa en la misma habitación del hotel de la foto. Poco después se convirtió en la página 101 de mi novela "Vivir es ver pasar", 1997. En realidad siempre recuerdo las ciudades donde estoy por las habitaciones de hotel donde duermo).

París y un poema de Jorge Guillén.

Siempre he sabido que el presente es eterno, como dijo Parménides, y por eso no dejo de buscar el instante.

Luego leí a Jorge Guillén y supe que el tiempo es capaz de pestañear con el segundo poema de su "Cántico":

"Albor. El horizonte
entreabre sus pestañas,
y empieza a ver. ¿Qué? Nombres.
Están sobre la pátina
de las cosas. La rosa
se llama todavía
hoy rosa, y la memoria
de su tránsito, prisa.

Prisa de vivir más.
A lo largo amor nos alce
esa pujanza agraz
del Instante, tan ágil

que en llegando a su meta
corre a imponer Después.
Alerta, alerta, alerta,
yo seré, yo seré.

¿Y las rosas? Pestañas
cerradas: horizonte
final. ¿Acaso nada?
Pero quedan los nombres".


(La gran literatura se pasea por los tejados de la ciudad -la única ciudad que conozco- y nos permite alcanzar el instante cuando el tiempo pestañea y quedan los nombres).

viernes, 25 de agosto de 2017

"Atrévete a pensar", dijo Foucault.

(La foto es de un pasadizo de Saint-Germain-des-Prés con una librería al lado donde compré hace poco "¿Qué es la Ilustración?" (1784), de Kant, y la respuesta de Foucault "Qu'est-ce que les Lumières?", dos siglos exactos después).


jueves, 24 de agosto de 2017

Sobre las "Iluminaciones" de Walter Benjamin.

Ayer pensaba en las "Iluminaciones" del filósofo alemán Walter Benjamin a la hora de aclarar e iluminar nuestro pensamiento.

Esta época evoluciona con rapidez y cada día ocurren muchas cosas que se olvidan rápidamente. Sin embargo, el pensamiento debe tener otro ritmo si quiere servir a la libertad y no ser estéril. Sus retos son epistemológicos, éticos, políticos, científicos, artísticos, tecnológicos, jurídicos e incluso religiosos.

Recuerdo haber charlado sobre este asunto con Joaquín Leguina, después de bromear sobre su gran parecido con Benjamin. Fue antes de presentar mi novela "Entrevías mon amour" en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, junto a Fernando Rodríguez Lafuente.

Walter Benjamín se suicidó en Port Bou, en la frontera española con Francia, porque las autoridades franquistas se negaron a concederle un visado para llegar a Portugal y de ahí a Estados Unidos huyendo de los nazis. Es verdad que, intelectualmente, se sentía bastante abandonado, apenas relacionado con la Escuela de Frankfurt. Siempre me gustó su idea de la "percepción del aura" y su discusión con Adorno en ese sentido. Por otra parte, Leguina fue presidente de la Comunidad de Madrid y ha escrito varias novelas notables y Rodríguez Lafuente fue presidente del Instituto Cervantes, Director General del Libro y del Cultural del ABC, entre otras cosas, además de codirigirme la tesis sobre Haruki Murakami. 

Observo la foto, que tiene siete años, y me tomo un café. Y pienso que el aventurero que está, aparentemente, perdido en medio del desierto no se detiene en ninguna parte. Sabe que su objetivo es encontrar la tierra prometida de la libertad.