miércoles, 15 de mayo de 2019

Adriana Davidova en el Café Gijón.

Con esas cinco palabras definiría a Adriana Davidova como ser humano, lo que volvió a demostrar en la tertulia de ayer por la tarde en el "Café Gijón", hablando de su libro "Matar al amor" y de "Jump", la última película que ha protagonizado, dirigida por su marido Liberto Rabal, con un guión de la propia Adriana. Liberto nos explicó la estructura interna de la película, que ha sido premiada en un festival de la India.

Como Adriana nos contó a lo largo de la tertulia, su último libro publicado es una declaración de amor a la vida, con lo que esta supone de fragilidad, decepción, esperanza, dolor, pasión, arrebato, alegría, tristeza, sensaciones de triunfo y de pérdida. Es una despedida y de la misma forma un reinicio, donde comienza y se da la bienvenida a algo nuevo y desconocido. Es una manera de inclinarse ante el misterio y aceptarlo. ¿Cómo se puede afrontar la vida cuando te encaras a la muerte? Ante esta sugerente declaración de intenciones, los tertulianos preguntaron mucho y hubo un animado debate. Al principio pedí a su madre, Zhivka, que nos hablara de su hija y de alguna manera aquello me recordó al inicio del Tristram Sandy, de Sterne, uno de mis libros favoritos. Por mi parte, estuve bastante provocador, que es algo que se me da como hongos.

Al final Adriana sacó a relucir el nombre del escritor norteamericano Tom Spanbauer, y su magnífica novela "El hombre que se enamoró de la luna", y estuve a punto de levantarme y darle un abrazo. Siempre me ocurre con la literatura de alto nivel.








martes, 14 de mayo de 2019

"Vivir deprisa, amar despacio", de Christophe Honoré.

"Yo quería usar la ficción para restituir a la vida al estudiante que era en ese momento y revivir la figura de un escritor al que hubiera soñado conocer".

Son palabras de Christophe Honoré, el director francés de "Vivir deprisa, amar despacio", estrenada este 10 de mayo en Madrid (cines Golem). Es la historia de un primer amor y un último amor, el amor de un escritor parisino próximo a los 40, Jacques, y su último amante, Arthur, un joven bretón de poco más de 20. Son los años 90 y Jacques es consciente de que el SIDA va a hacer imposible esta relación. Pensándolo bien Jacques y Arthur son la misma persona con edades distintas, lo que el escritor recuerda que fue 20 años antes y en lo que se ha convertido. Honoré quiere homenajear al amor gay de todos los que murieron prematuramente en ese tiempo, pero lo que al final consigue es una historia de amor intemporal o tal vez una película contraria al amor. Más que una historia de amor imposible, es una película sobre una vida imposible.

(Horas después entendí mejor la película, y lo cuento a continuación, a la vez que me tomo el primer café de la mañana).

La cámara nos pasea por París, aunque sin intención de hacer turismo, y en cierto momento nos lleva hasta el cementerio de Montmartre, donde están enterrados Bernard-Marie Koltés y François Truffaut (el director de cine al que amaron todas las mujeres, pero casi ninguna fue correspondida). Junto a muchas escenas de sexo homesexual, la película está llena de referencias al cine, los libros y la música (entre las canciones que aluden a la época de los 90 se cuela esta aria inmortal de Haendel: https://www.youtube.com/watch?v=6TgQy1qzxfQ), y así se logra un efecto proustiano en la memoria y en las magdalenas que están en el interior de cada uno de nosotros. En mi caso estuve varias horas por la noche releyendo una obra de teatro, "En la soledad de los campos de algodón", de Koltés (1948-1989), que murió de SIDA y hoy se ha convertido en un icono del teatro francés. El teatro de Koltés se basa en el texto, es un "teatro del discurso". En el dialogo de los dos personajes de la obra, los monólogos representan al hombre atrapado por la soledad de la sociedad contemporánea. De alguna forma la película que vi ayer, y que me sirve de pretexto para hablar de otras cosas, como siempre, tiene mucho de Koltés.

(Esto es menos trascendente, pero mientras sacaba la fotografía al final de la película me pregunté por qué todo el mundo sueña con conocer a algún escritor a lo largo de su vida, como he escrito en el primer párrafo de este post. En mi caso no será, porque en el reflejo de la fotografía se me ven las sandalias y los pantalones cortos, algo con poco glamour en este Madrid tan cosmopolita).

lunes, 13 de mayo de 2019

Adriana Davidova en la tertulia del 14 de mayo del Gijón.

Mañana por la tarde nos visitará en la tertulia del "Café Gijón" la escritora, actriz, guionista y directora Adriana Davidova. Nos vendrá a hablar de su último libro, "Matar al amor" (Editorial Amargord, 2018).

Davidova es hija de una de las poetas actuales que me interesan, Zhivka Baltadzhieva (la semana que viene presentaré la 3ª edición de uno de sus libros), y ha publicado "Hacer el Amor a un Ángel", "El Deseo", "Voces de Mujer", "La Hembra Apócrifa" y "Matar al Amor".

En cine, ha rodado recientemente, como protagonista, "Jump" (30 Girona Film Festival, 9 Dada Saheb Phalke Film Festival), una película premiada en la India. En teatro, ha protagonizado también en las últimas semanas la obra de teatro "Hacia el Amor" sobre textos de Bergman en versión de la propia Davidova y dirigida por el gran José Carlos Plaza. Asimismo es autora y protagonista de las obras escénicas "Generaciones" y "Lapidada" (dentro del Festival Ellas Crean 2019).

(La tertulia será como siempre a las 18.30 en el Paseo de Recoletos 21 de Madrid, y está invitado todo el mundo al que le guste la literatura, el cine y el teatro. Y reírse, claro. En mi tertulia es condición necesaria, y también suficiente, como en un axioma matemático, entrar y salir con una sonrisa).

domingo, 12 de mayo de 2019

"La hija del aire", de Calderón, en el Teatro de la Comedia de Madrid.

La reina Semíramis es un personaje que no se sabe si existió realmente o es otro producto más de la mitología con el que hemos construido la historia de la humanidad. La obra que escribió Calderón en el año 1653 (entre otros escritores y músicos) habla del poder y las intrigas políticas, de la lealtad, la traición, el amor, los celos y, en realidad, sobre la belleza que puede ser entendida como un imán, pero también como una trampa. Es la idea de la tentación que puede volver locas a las personas.

¿Qué ocurre cuando el ser humano pierde el poder? Es posible que lo lleve a la locura y lo llene de ira y de rabia para recuperarlo. Y no me refiero solo al poder político, sino también al poder económico, incluso al sentimental y familiar.

Como siempre digo, ir al teatro y observar el comportamiento de todos los actores, del director, de los que intervienen delante y detrás de los ojos de la gente, continúa siendo algo mágico. Me gusta escuchar cómo se respira cerca de mí, que la gente ría y tosa y se queje o disfrute. Me gusta ver sentir a los actores, verles fingir que fingen para sintetizar en uno solo cada uno de los espejos con los que nos construimos por dentro y fuera como seres humanos.

No se me ocurre otra manifestación artística más humana.

sábado, 11 de mayo de 2019

"Nosotros, los de entonces, seguimos siendo los mismos".

Hoy hace un año que Almudena Mestre presentó en el Retiro su libro sobre mi obra literaria: "Lenguaje y ficcionalidad a ritmo de jazz". En esa fotografía estoy con Eloy Tizón durante la presentación que hicimos allí, y me parece que seguimos siendo los mismos. Y esto me recuerda el famosísimo poema número 20 de Neruda. Se han dicho tantas cosas de este poeta (algunas no excesivamente cariñosas) que prefiero leerlo mientras me tomo un café y escucho la música de una película preciosa sobre él.

https://www.youtube.com/watch?v=95IvXVD0Utc

También recuerdo que era un adolescente cuando leí este poema, y pensé que en esta vida se puede ser tan feliz como uno quiera. Y yo siempre he elegido serlo. Como digo siempre, ser feliz es gratis.

"Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como esta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos
árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como esta la tuve entre mis
brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque este sea el último dolor que ella me causa,
y estos sean los últimos versos que yo le escribo".



viernes, 10 de mayo de 2019

Mi obra literaria se estudia en la Universidad de Maroua, en Camerún.

Ayer me escribió el profesor Patrick Toumba desde Camerún para decirme que continúa estudiando mi obra literaria con el fin de publicar un ensayo en un futuro próximo, como hizo Almudena Mestre el año pasado (también hay una tesis doctoral en marcha sobre ella en la Universidad Autónoma de Madrid).

He puesto una fotografía de hace un tiempo con alumnos de un Máster de Literatura Española en la Universidad Complutense, casi todos extranjeros, donde yo soy un alumno más (hacía varios años que ya era Catedrático de Economía y me apetecía volver a ser alumno, seguir estudiando y hacerme doctor en Literatura). Nos encontramos junto al profesor de la asignatura "Lope de Vega en la literatura española". Patrick es el que me echa el brazo sobre el hombro. Un tiempo después se hizo doctor en literatura española y con el tiempo profesor en la Universidad de Maroua, en Camerún. También me comentó que piensa presentar una comunicación basada en la primera novela que publiqué, "La muerte lenta" (1995), en un Congreso sobre "Dios en la literatura española contemporánea".

Además de por todo lo anterior, escribo este post para decir que África se mueve, que allí la juventud tiene un enorme potencial y que ya no viven en "taparrabos" subidos a los árboles, como creen muchos occidentales. Ya va siendo hora de que se deconstruyan algunos clichés que mantienen tantos occidentales sobre África, aunque todavía sean enormes los esfuerzos que debamos hacer en ese sentido.

Me enorgullece que se me estudie en Camerún.

jueves, 9 de mayo de 2019

"Allen vs Alien".

Ya sé que es un chiste fácil, pero es lo primero que pensé el otro día dentro de un avión al fijarme en la película de la fila de delante.

Veía tan feliz "Vicky Cristina Barcelona", la inteligente, gozosa, juguetona, divertida y turística película que Woody Allen rodó entre Barcelona y Oviedo con unas espléndidas Scartlett Johansson, Rebecca Hall y Penélope Cruz, y un creíble Javier Bardem (se toman unos carbayones en Oviedo y cenan en esta ciudad y en Barcelona con vino blanco y tinto, como Dios manda, a la vez que escuchan una preciosa música de guitarra), cuando eché la vista al frente y me di de bruces con una de esas curiosas películas de monstruos y catástrofes, llenas de sangre y vísceras que lo ponen todo perdido, juegos de tronos, señores con y sin anillos y todas esas cosas rodadas de manera digital y planteamientos "pre adolescentes".

Hace años me di una vuelta por la iglesia de Santa María del Naranco, que está cerca de Oviedo, al igual que los personajes de la película que estaba viendo, y que da pábulo al planteamiento sentimental de la historia escrita por Woody Allen. Como la iglesia la construyó el rey Ramiro I en el siglo IX, se la considera una joya de estilo "ramirense" o "pre románico". Algunos de sus elementos son de tradición visigoda, con aportaciones del Bajo Imperio Romano e influencias carolingias, asi como artes aplicadas de tinte oriental bizantino. Las dos turistas norteamericanas de la película (Johansson y Hall) se quedan encantadas con esta visita artística, lo mismo que con el pintor bohemio que interpreta Bardem, del que se enamorarán ambas. Una de ellas quiere ser escritora y la otra es una admiradora del arte y la cultura catalanas, en concreto de la Sagrada Familia y la obra de Gaudí. Esto me recuerda que los extranjeros que más visitan el Museo del Prado en Madrid son los norteamericanos.

Mientras escribo este post y me tomo el primer café de la mañana, me dan ganas de volver a pasear un rato por Asturias, mientras el coche se detiene en cualquiera de los pueblos perdidos de los Picos de Europa.

La música de guitarra de mi película era esta:

https://www.youtube.com/watch?v=2oyhlad64-s