sábado, 13 de marzo de 2021

"Un sábado de tango".

Ayer por la tarde me dijeron desde la agencia de noticias "Europa Press" que la entrevista que sacó esta agencia el 23 de febrero con la publicación de mi "Poeta en Madrid" ya llevaba recibidas 2850 visitas, que es más del doble que cualquier noticia cultural de este país.
En mi novela ocupa un lugar esencial el cuento de Borges "Hombre de la esquina rosada", aquella historia porteña, casi canalla, con un hombre por el que siempre han suspirado tantas mujeres, y al que dedico un capítulo con diferentes variaciones lingüísticas. Por eso, mientras me tomo el primer café de esta bella mañana de invierno, escucho uno de los tangos argentinos más hermosos, de Piazzolla, con sus diferentes versiones o variaciones, como el hombre de la esquina rosa, como mi poeta en Madrid.
 
 
Después de todo siempre me ha gustado bailar la vida escribiendo literatura:
 

viernes, 12 de marzo de 2021

"Escribir en busca del lenguaje de esta época".

La escritora y urbanista sevillana Francisca Arias Tovar ha publicado una hermosa y cariñosa reseña sobre mi última novela en la revista Moon Magazine, una de las más serias del panorama literario, en la que comenta cómo me conoció y se refiere a la búsqueda incesante que me acompaña desde que tengo uso de razón y me convertí en escritor sin darme cuenta gracias a mi profesor de literatura de los 13 años.
En un alarde de generosidad, Francisca Arias Tovar me compara con Leonardo Da Vinci y dice que sería uno de los últimos hombres del Renacimiento en el siglo XXI.
 
Hablando de nuevos lenguajes, qué mejor que escuchar el opus 133 de Beethoven, que rompió todas las normas estéticas, armónicas y musicales de su época, nada menos que en 1826. Llevo siempre su música en la cabeza, así como sus últimos cuartetos, y me la llevaré dentro de unos minutos durante mi paseo camino de la Facultad. Ya sé que hay cosas más importantes que intentar saber cómo tienen que evolucionar la literatura y el arte, pero no consigo quitarme esta música y estas ideas de la cabeza.
 
Esta es la Gran Fuga de Beethoven:
 
 
 

 
 
 

jueves, 11 de marzo de 2021

"Cuadros de una exposición".

Me escribe Johana Roldán Lorente y me dice que los cuadros que pintó para la portada de mis "Cuentos de los otros" (Bartleby, 2017) forman parte de una exposición que se ha inaugurado en Madrid el domingo pasado. La idea es hablar de las mujeres artistas a partir del reciente Día de la Mujer, y por eso se llama "Mujeres con voz y trazo". Estará abierta hasta el 4 de abril en el Auditorium-Escuela de las Artes de Arroyomolinos.
 
Me gusta tanto la relación que existe entre la literatura y el arte, al estilo del "Ut pictura poesis" de Horacio, que me alegra ver estos cuadros ideados por la pintora madrileña para la portada de mi libro en medio de una exposición de mujeres artistas. Los pintores y los poetas siempre están hermanados, dijo López Pinciano a finales del siglo XVI, siguiendo a Horacio y a Simónides de Ceos, que hacía de la pintura "una poesía muda" y de la poesía "una pintura elocuente". En esta reunión de géneros artísticos, me falta la música, sin la que soy incapaz de respirar y sentir. Por ese motivo la música, la poesía y la pintura van de la mano en mis "Cuentos de los otros", algo que me acompaña siempre, mientras escribo, mientras sueño, mientras vivo, como la primera vez que me llevaron mis padres de la mano al teatro Monumental de la calle Atocha de Madrid para escuchar la obra maestra de Músorgski en la orquestación de Ravel. Músorgski la compuso inspirándose en diez pinturas y dibujos incluidos en una exposición póstuma de su gran amigo, el artista y arquitecto Víktor Hartmann (1834-1873).
 
Esta ha sido y es mi vida, y la verdad es que me gusta:
 

miércoles, 10 de marzo de 2021

"Marta Muñiz o la dulzura del fulgor".

La escritora asturiana, que vive en León desde hace tiempo, Marta Muñiz Rueda, fue la invitada ayer por la tarde a la tertulia on line del Café Gijón. Conversar con ella es fácil porque compartimos muchos gustos, desde la música a la literatura pasando por el cine, como el de Woody Allen. De esta manera estuvo presente la belleza a cada paso, una palabra que la define bien. De su literatura, de su piano, de su libro de relatos "Anna y las estrellas", donde nos dedica uno a Almudena Mestre y a mí, el titulado "Picnic", que finaliza con "Take this waltz" y la voz de Leonard Cohen:
 
La tertulia empezó con una canción que interpretó Marta al piano (en la primera foto), ya que es compositoria y profesora de música, y que ha compuesto para su último cuento: "Madelaine o el fulgor", recogido en una antología del cuento leonés y castellano "Cuentos pendientes" (2021). Hablamos del maltrato en la pareja presente en la novela de Marta "Tiempo de cerezas", 2017, que le presenté yo en Madrid ese año. Y sobre todo hablamos de "Anna y las estrellas" (Camelot, 2020), donde la mayoría de los personajes persiguen un cambio en sus vidas, a través del amor, el arte o un simple viraje en el rumbo para mantener la emoción de la propia vida, como piensa Marta y como siempre he pensado yo. A ella le gusta la hibridación de géneros, como a mí, y también provocar una visión transversal del arte. Por ejemplo, la mujer triangular es Dora Maar retratada por Picasso. El hotel Saint Severin existió realmente y la foto original se encuentra en el Museo D'Orsay y es el hilo que hizo nacer aquella historia en la que Laura viaja en el tiempo y se encuentra con Édith Piaf y Cocó Chanel. Sobre las múltiples influencias que tenemos al escribir, yo puedo decir, me dijo Marta, que siempre leo y releo a los clásicos, aunque sea consciente de que hoy el lenguaje tiene que ser otro, pero siempre enseñan. Desde la mitología y las tragedias griegas (presentes en el mito de Eros y Tanatos de "El hombre que amaba los libros y tomaba café") hasta la de García Márquez en "El hombre que lloraba en Culiacán" o la de Cortázar en "La mujer que leía a Cortázar" y "Monólogo interior". "Márquez y Cortázar siempre me han deslumbrado", admite. 
 
Su libro trata de acercarse a la narrativa posmoderna o formar parte de ella, y me dice que está lnfluido por escritores contemporáneos como yo mismo, asegura, y mis libros "Cuentos de los viernes" y "Cuentos de los otros", Eloy Tizón, Clara Obligado, David Roas, Mar Sancho, Óscar Esquivias. Quizá también haya un poso cualitativo y cuantitativo heredado de los narradores de su tierra, subraya, Julio Llamazares, Antonio Pereira, Luis Mateo Díez o José María Merino. Tanto Asturias como León son matria de filandones y guardan como un tesoro muchas noches al calor del fuego y la tradición oral. Ella siempre ha querido ser la "Alicia" de Lewis Carroll. Deseaba que el libro terminase con una historia musical e infantil porque piensa que quienes somos lectores adultos de cuentos fuimos felices lectores de niños. Su Alicia es Monik (por una alumna de lenguaje musical), que se cae dentro de su violín para descubrir la belleza del sonido y enamorarse a través del cisne de Saint Säens:
 

martes, 9 de marzo de 2021

"Poeta en Madrid", en un artículo de Antonio Carmona en el Diario Progresista".

Antonio Carmona, uno de los escritores, políticos y economistas más conocidos de este país habla de mi novela "Poeta en Madrid", y además de profundizar en la trama literaria cuenta algún secreto inconfesable de mi vida y de la suya. 

De aquí a que me inviten a la Sexta o a algún programa del corazón solo hay un paso, jeje. 

A él y a mí nos gusta mucho "Turandot", https://www.youtube.com/watch?v=Jb0ORutNhBo, como dice en el artículo, la última ópera de Puccini que se quedó incompleta, con una de las músicas más hermosas del siglo XX. Así que podemos irnos a China, a su Ciudad Prohibida, mientras leemos la reseña y tomamos el primer café de la mañana: 

Esta es la reseña:  

https://www.diarioprogresista.es/poeta-en-madrid-justo-sotelo-un-escritor-universal-por-antonio-miguel-carmona/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=poeta-en-madrid-justo-sotelo-un-escritor-universal-por-antonio-miguel-carmona

 


 

lunes, 8 de marzo de 2021

"A propósito de un 8 de marzo".

- Me interesa cómo funciona tu subconsciente, dijo él.- ¿Para poseerme?, dijo ella.

 Él se encogió de hombros y la miró con cariño.
 
-Mi subconsciente es como el tuyo, dijo ella entonces. Y añadió: No creo que haya grandes diferencias entre el inconsciente de una mujer y de un hombre.
 
- Solo quiero entender tu forma de ser, dijo él.
 
- Y yo la tuya, dijo ella. Soy libre para pensar como quiera y tengo una voluntad propia.
 
Entonces se acercó a él y lo besó.
 
- Te quiero, dijo ella con unos ojos sonrientes, y me gusta besarte, es de las cosas que más me gustan, pero no porque seas el chico más guapo del mundo, que lo eres.
 
El jueves pasado por la tarde escuché esta conversación mientras permanecía apoyado en una columna de la Facultad de Filosofía y Letras de la Complutense. Los dos muchachos se cogieron de la mano y salieron fuera. Me hubiera gustado saber cómo continuaba la charla; seguro que tenían muchas cosas que decirse, me dije. Me giré y observé las viejas fotos de las estudiantes de la Facultad en la Segunda República. Y seguí preguntándome cosas, como lo sigo haciendo ahora, mientras me tomo el primer café de esta hermosa mañana de invierno, antes de irme a dar clase a unas chicas y unos chicos a las que siempre les interesa lo que les cuento.
 
Mis alumnas saben, y si no se lo digo yo, que son las mujeres más libres de la historia de España y que, en parte, se lo deben a las mujeres de la fotografía.
 

 

domingo, 7 de marzo de 2021

"Reseña de María Rodríguez Velasco de Poeta en Madrid en la revista Amanece Metrópolis".

 "¿Qué impulsa a Justo Sotelo a seguir escribiendo?" 

 Con esta pregunta comienza la reseña que la escritora, psicóloga y actriz extremeña María Rodríguez Velasco (en la foto) ha publicado esta semana en la revista alicantina "Amanece Metrópolis" sobre mi última novela: "Poeta en Madrid, de Justo Sotelo: la desnudez del artista". Tras la pregunta inicial, María se sumerge en las profundidades de la novela y de mi mente, habla del lenguaje que he utilizado, de mi libertad expresiva (como es lógico, no se puede ser escritor sin ser libre), de la soledad buscada por el escritor e incluso de las huellas de mi vida en el texto. Al final de esta reseña profunda y literaria (la calidad de un libro también se mide por la calidad de las miradas y lecturas que logra suscitar) efectúa una comparación que me gusta mucho, al relacionar la literatura con el arte, a partir de la fructífera semilla de la Poética de Horacio: "Si tuviera que definir esta novela con una imagen lo haría a través del óleo titulado “Armonía” (1956) de Remedios Varo o del “Nacimiento de una divinidad” (1960) de Salvador Dalí, donde lo onírico y lo arquetípico se fusionan en una atmósfera que desconcierta y estimula el intelecto". 

Esta es la espléndida reseña, donde la belleza del texto la definen casi mejor los ojos de quien la ha escrito.
 
Unos ojos de mujer que miran así mi novela o a mí:

http://amanecemetropolis.net/poeta-en-madrid-de-justo-sotelo-la-desnudez-del-artista/