José Luis viste un traje impecable y una corbata de colores, con una barba cuidada y una cabeza culta e inteligente que en seguida acude a la "Poética" de Aristóteles para hablarnos de poiesis, la “creación”, que deriva en nuestro idioma como “poesía”. Es decir, todo artista es un poeta, un creador. Y esa creación artística se produce a partir de la imitación de la vida que en griego es la mímesis. Para Aristóteles imitar es natural en el ser humano y supone el modo de aprendizaje en nuestra cultura. Yo no soy actor, pero como profesor universitario desde los veinticinco años siempre lo he sido un poco. Son las seis y pico de la tarde, estamos en el Hotel Indigo del centro de Madrid y van llegando mis amigos, los actantes, como diría Greimas, de esta obra de teatro, incluso película, en la que me gusta convertir mi vida, Almudena, Miguel Ángel y José Luis están en la primera foto junto a una amiga de Lola de la que no recuerdo el nombre, pero que me va a pedir amistad por aquí, y ya me enteraré. Y los demás personajes de Woody Allen se ven en las otras que comparto y que podrían ser de la Quinta Avenida de Nueva York y que ilustran la tarde de película de ayer. Me gusta el teatro, me gustan los autores de teatro, los actores y actrices, los teóricos, y me gusta José Luis García Barrientos, que es profesor de investigación Ad Honorem del CSIC en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y no sabía si estudiar matemáticas o literatura cuando llegó de joven a Madrid desde Badajoz.
Woody dice "acción, se rueda" y por arte de magia nos vamos desde Madrid a bailar a París:



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