sábado, 28 de marzo de 2026

"Flores en las gafas"


El otro día la artista catalana Gloria Grau hizo un curioso montaje con mis gafas de sol y lo primero que pensé al verlo es que no me habría importado ser un jipi, uno de aquellos jóvenes que se iban a amar a Ibiza y a Tenerife, a Marruecos y a la India, cosa que acabé haciendo con el tiempo. Los que quisieron cambiar el mundo con las revueltas universitarias de Berkeley, París y Praga. Y por supuesto tampoco me hubiera importado escribir "La insoportable levedad del ser". Como es lógico soy antimilitarista y siempre elijo hacer el amor y pasarme media vida haciéndolo y la otra escribiendo, estudiando, viajando y dando clase. Todo empezó en la Universidad de California, Berkeley, donde di clase una primavera con veintitantos años, junto a Antonio Carmona y otros amigos de la Universidad. En esa época las chicas llevaban flores en el pelo y Scott McKenzie cantaba el himno jipi por excelencia. La escritora de Zaragoza Ana María Navales, a la que siempre admiré por haber escrito un libro de cuentos que se inspiraba en Virginia Woolf y su mundo de Bloomsbury, me llamaba "el chico de la mochila" porque en ella guardaba mis sueños, decía, y mis futuras novelas. Se enamoró de mi novela "Entrevías mon amor" y me ayudó a corregir el difícil manuscrito. Ella quería que se llamara "Entrevías my love", pero me equivoqué de manuscrito cuando se lo envié al editor de Bartleby, Pepo Paz Saz, y me dio pereza cambiar el título. Ana María es de las que siempre llevará flores en el pelo, allí donde esté, como las mujeres que me gustan:

https://www.youtube.com/watch?v=PQHb4z0prjo&list=RDPQHb4z0prjo&start_radio=1 

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