martes, 10 de marzo de 2026

"Su relato tenía 150 páginas y lo dejó en 15".


 

Durante varios años impartí en la Universidad un Taller de Literatura, Tertulia y Debate como asignatura de Libre Elección. Aparte de pedir a mis alumnos que leyeran las obras más importantes de la historia de la literatura universal (nada que ver, por supuesto, con la bobada del canon de Harold Bloom y cosas por el estilo) les insistía en el hecho de que escribir bien es decir las cosas con la menor cantidad de palabras, solo las necesarias, las esenciales. Es algo que sabían Poe, Chéjov, Borges, Hemingway, Rulfo y Cortázar. Y sabía el escritor norteamericano John Cheever, que nos visitará esta tarde en nuestra tertulia on line que hacemos cada tres martes. Hablaremos con él de su relato "El nadador" publicado en la revista The New Yoker (1964) y que se quedó en quince páginas porque lo importante es lo que no se dice, lo que el lector debe rellenar. Es la llamada semántica cero. Estamos ante la historia de un tipo de mediana edad, Neddy Merrill, que recorre trece kilometros hasta su casa nadando por las piscinas de las urbanizaciones de clase alta que encuentra en su camino. Es una metáfora de la vida, de la alegría y los fracasos. En las historias de este escritor se reúne la mejor tradición americana, desde Scott Fitzgerald a Hemingway, y la de sus contemporáneos como Salinger, Capote o Nabokov, que elogiaron su obra.

Y en esa búsqueda de la esencia me viene Satie a la cabeza:

https://www.youtube.com/watch?v=Ojr8IACpU-4&list=RDOjr8IACpU-4&start_radio=1 

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