Tal vez sea escritor por culpa de Bach o gente como Bach. Ayer por la tarde me fui al teatro Monumental de la calle Atocha para escuchar en directo la "Pasión según San Mateo", la obra cumbre de Bach que trasciende el mundo material para llegar a la absoluta espiritualidad. Siempre que la escucho me recuerda a la "Comedia" de Dante; no se me ocurre otra comparación. Bach lleva la crónica de la crucifixión a una meditación lírica que une música y texto para explorar la piedad y el amor. Y, a través de las arias, la narración bíblica se interrumpe para prestar su voz a un alma creyente que contempla, se conduele y reflexiona sobre el significado del sacrificio, y convierte la teología en poesía musical. Es la intervención del "yo" lírico, algo que me fascina como escritor y que me anima a continuar escribiendo, en realidad me justifica como escritor. Me siento afortunado por haber conocido esta música en mi breve paso por la tierra e intento dialogar con su autor. Escribir es mi manera de dar gracias a la belleza que me han regalado algunas personas, ya sea a través del amor físico o por la contemplación de la belleza, de la Naturaleza y el mundo o una obra que estuvo olvidada durante casi cien años y que logró recuperar un jovencísimo Mendelssonn y se basa en los capítulos XXVI y XXVII del Evangelio de Mateo y que dramatiza el relato para convertirlo en un monumento al consuelo y a la espiritualidad, no solo a la muerte. La espléndida versión que escuché ayer fue de la Orquesta Sinfónica de RTVE, dirigida por Christoph König. Parece mentira que tres horas se me pasaran en un simple suspiro. Esta música hay que escucharla en directo, por supuesto, viendo los rostros de los músicos y tocando casi la piel de los instrumentos. Esta otra versión es de la Orquesta Nacional de Perú con el director canadiense Julián Kuerti, que hace una bonita e interesante introducción:
https://www.youtube.com/watch?v=QnF04o07jN4&list=RDQnF04o07jN4&start_radio=1&t=1593s



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