martes, 3 de marzo de 2026

"¿Poeta o funcionario?"


 



"Luces de bohemia", de Valle-Inclán, dice muchas cosas, por eso es una obra intemporal. Da igual que se refiera a la España de hace un siglo exactamente. Como es una obra que está muy bien escrita, se puede aplicar a cualquier época y quizá a cualquier país. La he visto en el teatro, en el cine y la TV, y este domingo de nuevo en teatro, y en todas las ocasiones me ha parecido transgresora y poética. Habla de España y su retraso secular tanto económico como cultural, sobre todo respecto a Francia y Alemania (no sé cuántas veces se nombra a París), de la necesidad de ficción en la vida hasta convertirla en un esperpento, de las diferencias de clase social, de las prostitutas y los barrios marginales, del enorme poder de la prensa. Es increíble que se escribiera el año 1920, se publicara en 1924 y no se representara hasta 1968 en un teatro de Sabadell, más de treinta años después de la muerte de su autor. Supongo que son las "cosas" de este país. Lo que más me interesa es cómo Valle-Inclán antepone lo racional a los sueños, la elección entre ser funcionario o algo parecido y llevar una vida aburrida, cómoda y segura, económicamente hablando, o bien lanzarte en brazos de la poesía y la bohemia. Como he tenido amigos auténticamente bohemios (Pepe Utrera, Miguel Ángel Andés, Antonio Zaballos) que ya no están conmigo, pero que aparecen en mis libros, amigos sin un duro, sin subvenciones ni premios, pero con una vida llena de sueños y arte, no me apetece añadir nada más, y que cada cual elija lo que quiera.

El teatro tiene algo que no encuentro en ninguna otra manifestación artística. Está hecho por hombres y mujeres subidos a un escenario y eso resulta impagable. Estos hombres y mujeres se dejan el alma en cada escena; a veces se equivocan, pero da igual. Es como si nos reuniéramos en una especie de ágora clásica y nos dejáramos llevar por sus palabras.

Ahora fijémonos en estas escenas, en la pasión de los hombres y mujeres del teatro:

https://www.youtube.com/watch?v=D0lp1wQI4SI

A la salida la plaza Santa Ana estaba llena de vida o eso me pareció a mí, pero, claro, yo no soy poeta.

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