viernes, 4 de abril de 2025

"El escritor en zapatillas".

 
 

 
A veces me quito los zapatos para caminar por el mundo.
 
"En España nos pasamos el tiempo criticando".
 
"Nos domina la envidia y nos alegramos de que a los demás les vaya mal o, al menos, que no les vaya bien".
 
"Si quieres que algo no se sepa, déjalo en manos de los periodistas".
 
"La mujer sigue siendo la víctima, sobre todo la menos agraciada".
 
"La única solución para avanzar como país es la cultura, leer más libros y hacer menos el vago.
 
"La felicidad es un pájaro azul que a veces se posa en nuestra rama, pero luego se va a otra".
 
En "La señorita de Trevélez", de Carlos Arniches, que vi en el teatro el domingo se dicen muchas frases ingeniosas, como las anteriores. En el año 1916 no existían las redes sociales ni Google, Youtube y la Inteligencia Artificial, pero sí escritores inteligentes y humanos, y uno era Arniches. En su obra se encuentran algunos antecedentes de la obra de Lorca, Valle-Inclán y Bardem, y también se observa que el machismo sigue vigente en España. Hoy se habla de las "manadas" y de un machismo que no somos capaces de quitarnos de encima, como en "La señorita de Trevélez", con la gente desocupada que se dedica a criticar y a gastar bromas a los demás.
 
Estas son algunas escenas del montaje del teatro Fernán Gómez de la Plaza de Colón:
 
Y tampoco me importa ponerme en zapatillas para escuchar la gran música (incluso ir descalzo), como la de Brahms y su Sonata 2 para violín que recuerdo con afecto desde que me la regaló el que fuera director de personal del Banco de Bilbao. Pablo González de Amezúa y yo nos hicimos amigos hablando de música; a él le desesperaba la incultura clásica musical de los españoles. Hace años que no lo veo, desde que me aburrí del banco y me marché a la Universidad Carlos III a dar clase, donde solo estuve un par de años porque me pillaba un poco lejos para ir en autobús. Esta es una historia que años más tarde usé para escribir mi primera novela, "La muerte lenta" (1995, Libertarias).
 
Ahora sigo recordando esta música:
 

jueves, 3 de abril de 2025

"Eso de ser importante o no en el mundo de la literatura".


 

No deja de ser sorprendente leer que tu nombre sale al lado de los de Quevedo, Rubén Darío, Garcilaso de la Vega, Pedro Salinas, Emily Dickinson y Mario Benedetti, entre los clásicos, o Ida Vitale, Antonio Manilla y Raquel Lanseros, entre los contemporáneos, a la hora de referirse a la influencia de nuestra obra sobre la de otros escritores. De estas cosas estuve hablando ayer en la comida semanal con mis amigos profesores de toda la vida, y en particular con el poeta José Manuel Suárez, que me dio las gracias por haber hablado el otro día de su obra y el programa de Radio Clásica de RNE donde se incluía. En el almuerzo me llegaron dos alertas de Google refiriéndose a un artículo del periódico leonés La Nueva Crónica, que se hacía eco de la presentación del último libro de poemas de Marta Muñiz Rueda, que hace un par de semanas presentó en una de nuestras tertulias virtuales:

https://www.lanuevacronica.com/lnc-culturas/cinco-anos-poesia-hechos-publicacion-marta-muniz-presenta-dos-amantes-en-noroeste_173074_102.html

Hoy amanece una mañana muy romántica, con esa lluvia que casi nos acompaña desde hace varias semanas. La lluvia moja las calles de las ciudades y los caminos de los campos de la misma forma que la literatura y el arte nos cala a algunos las entrañas, como la música de Rachmaninov que tanto nos gusta a Marta y a mí:

https://www.youtube.com/watch?v=1TJvJXyWDYw&t=446s

Como diría Newton, todos caminamos a hombros de gigantes.

Llueve.

martes, 1 de abril de 2025

"El arte es como bailar sevillanas".


 
Ayer por la tarde, después de clase y de pasarme por la Machado (cuántos libros habré comprado en la misma librería cuando estaba un poco más allá y yo salía del Cunef, donde estudié Económicas, la primera carrera que hice) en la que se presentaba una colección de Alianza, "Dos tardes", con libros de Manuel Vilas, Sergio del Molino y Espido Freire dedicados a Kafka, Austen y Roth, y la presentación de Edu Galán, y mientras me dirigía al parking de la Plaza de la Villa de París, donde se encuentra el Tribunal Supremo y antes había una taberna andaluza donde incluso llegué a bailar sevillanas), mi amigo de Zaragoza, el poeta y sacerdote Fernando Vallejo (estoy con él en una de mis tertulias, cuando las hacía en el Café Gijón), me envió por Wasap el documental "Esclavos del arte" donde participa, así que en vez de subirme al coche, me senté un rato en un banco de la plaza y me puse a verlo. En él se dicen cosas como estas:
 
"El arte sana las heridas de la vida, pero deja otras nuevas".
 
"Encima de un escenario se te olvida todo" (como profesor soy bastante actor, y también me ocurre eso).
 
"El arte es como una droga".
 
"El sufrimiento no te ayuda a crear".
 
"Amar amor te deseo".
 
"Hemos perdido los universales".
 
Este es el documental:
 
La verdad es que todo aquello que suene a París, aunque sea una plaza, me llama la atención, y me dejo llevar por la intuición. También me gusta mucho Sevilla y bailar sevillanas; los de Madrid somos así, que nos gusta todo, y no digo nada si además somos de Chamberí, que hasta seríamos capaces de ligar con una vasca, aunque no tengamos ocho apellidos vascos: