martes, 1 de abril de 2025

"El arte es como bailar sevillanas".


 
Ayer por la tarde, después de clase y de pasarme por la Machado (cuántos libros habré comprado en la misma librería cuando estaba un poco más allá y yo salía del Cunef, donde estudié Económicas, la primera carrera que hice) en la que se presentaba una colección de Alianza, "Dos tardes", con libros de Manuel Vilas, Sergio del Molino y Espido Freire dedicados a Kafka, Austen y Roth, y la presentación de Edu Galán, y mientras me dirigía al parking de la Plaza de la Villa de París, donde se encuentra el Tribunal Supremo y antes había una taberna andaluza donde incluso llegué a bailar sevillanas), mi amigo de Zaragoza, el poeta y sacerdote Fernando Vallejo (estoy con él en una de mis tertulias, cuando las hacía en el Café Gijón), me envió por Wasap el documental "Esclavos del arte" donde participa, así que en vez de subirme al coche, me senté un rato en un banco de la plaza y me puse a verlo. En él se dicen cosas como estas:
 
"El arte sana las heridas de la vida, pero deja otras nuevas".
 
"Encima de un escenario se te olvida todo" (como profesor soy bastante actor, y también me ocurre eso).
 
"El arte es como una droga".
 
"El sufrimiento no te ayuda a crear".
 
"Amar amor te deseo".
 
"Hemos perdido los universales".
 
Este es el documental:
 
La verdad es que todo aquello que suene a París, aunque sea una plaza, me llama la atención, y me dejo llevar por la intuición. También me gusta mucho Sevilla y bailar sevillanas; los de Madrid somos así, que nos gusta todo, y no digo nada si además somos de Chamberí, que hasta seríamos capaces de ligar con una vasca, aunque no tengamos ocho apellidos vascos:
 
 
 

 

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