miércoles, 21 de diciembre de 2016

Historia de un beso.

Es el beso que da la reina Ginebra a Lanzarote del Lago en el ciclo artúrico y que, mezclado con la historia de amor de Tristán e Isolda, se convierte en inmortal en la "Comedia" de Dante, en su Canto V del Infierno, con la historia de amor entre Paolo y Francesca de Rimini.

Ahí están algunos de los versos más hermosos jamás escritos que enseñaron a besar a la sociedad de su época, una influencia cultural que se ha transmitido hasta nosotros. Barthes se refirió a ello como "contagio de los afectos", ya que todo deseo se ve afectado por el arte y la literatura. Es el amor que surge leyendo, siglos antes de que se escribieran el Quijote y Madame Bovary.

Francesca de Rímini dice a través de Dante en la "Comedia":

"Por diversión leíamos un día
cómo apremiaba Amor a Lanzarote
a solas y sin miedo nos hallábamos...
Leyendo que la risa deseada
era besada por tan noble amante,
este, que nunca apartarán de mí,
la boca me besó..."


Francesca ya había dicho los tercetos con las míticas anáforas:

"Amor, que el corazón gentil de súbito
enciende, a este apresó del bello cuerpo
que me quitaron: y aún me daña el modo.
Amor, que a todo amado a amar le obliga,
de su belleza me apresó tan fuerte
que, como ves, aún no me abandona.
Amor a morir juntos nos condujo..."


(El cuadro es “Tristán e Isolda compartiendo la poción”, de J.W. Waterhouse, 1916, óleo sobre lienzo, Ross Collection, Estados Unidos).

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