viernes, 23 de diciembre de 2016

Si la literatura sirve para algo es para curar las heridas del alma.

Hace un tiempo me escribió Reme, una amiga virtual de esta red social, para proponerme una entrevista en una radio. Hasta aquí todo normal. Me han hecho muchas entrevistas y, al terminar, siempre me he ido con una sonrisa en los labios.

No obstante, en esta ocasión la sonrisa fue diferente.

Lo especial ocurrió cuando, antes de entrar en el estudio de grabación, Reme me contó que estaba luchando contra el cáncer y que, durante los meses más duros, los libros (y los niños, ya que entre otras cosas es "cuentacuentos") siempre habían estado a su lado en la mesilla de la cama del hospital. Y muy especialmente mis "Cuentos de los viernes".

Durante la entrevista nos reímos mucho, hablamos de Madrid y París (las dos ciudades más bellas del mundo), de literatura, de música, de amor, de arte, de Borges, Cortázar y Woody Allen, claro. Luego nos tomamos un café, paseamos un rato y nos dimos un beso en la mejilla.

Así que va por Reme (Kemy Pérez Brito) en esta víspera de Nochebuena, porque te vas a poner buena del todo. Y también va por todos los enfermos de cáncer y de cualquier otra enfermedad. Sinceramente, qué sentido tiene ganar dinero con la literatura y recibir premios y lograr popularidad y todas esas cosas cuando un libro puede hacer feliz a una persona que lo está pasando mal.

(La foto es de la presentación de los cuentos el año pasado en el café "Puro Teatro" del barrio de Malasaña de Madrid, con el poeta Javier Lostalé leyendo y bajo la mirada lúcida e irónica de Foucault en la pared, que me estuvo diciendo toda la tarde que siguiera escribiendo, como una forma de luchar contra las estructuras de "poder". Porque la literatura puede cambiar el mundo).
 
 

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