martes, 2 de julio de 2019

"Blue Interlude o el swing en la literatura".

Ayer hablé por aquí de Cortázar. Al mismo tiempo Pilar Gil Aroca escribía esto en su muro y ponía esa fotografía:

"De mi paso por la Feria del Libro del Retiro, encontré a un amigo de fb que firmaba libros. Levantó la mirada y nos dijo, ¿nos conocemos? Ja, ja de fb, le contesté. Y ahora que tengo su libro me siento en la obligación moral y emocional de compartirlo, porque creo que personas de una sensibilidad tan bonita como la de Justo Sotelo hacen el mundo un poco mejor. Estoy agradecida a mi amiga Maria José, que nos marcó un itinerario, y a mi amiga Vicky, que siempre tiene un rato para un grato encuentro, amén de ponerme al corriente de sus actividades culturales. Un feliz encuentro con mi hija canarita".

Me tomo el primer café de la mañana y pienso en la expresión "sensibilidad bonita". Tal vez tenga algo que ver con el ritmo o el swing que impones a tu vida. Cortázar escribía con un cierto ritmo. Se escuchan los latidos de su sintaxis cuando lo lees, como si el swing se apoderara de su mente o de la tuya como lector. "Rayuela" puede leerse y también puede escucharse. En el año 2013 la Fundación March dedicó tres sesiones a escuchar el jazz que le gustaba a Cortázar y que no dejaba de escuchar mientras escribía. Un tiempo después invité a mi tertulia al director de la Fundación, mi amigo Javier Gomá, para que nos hablara de su tratado de Filosofía "Tetralogía de la Ejemplaridad".

Ahora escucho al grupo "The Chocolate Dandies" interpretando una música que le gustaba a Cortázar, "Blue Interlude", y que también me gusta mucho a mí. Supongo que es el swing de mi propia literatura, con el que escribí mis "Cuentos de los otros" y a cuyo ritmo paseo siempre por cualquier ciudad, sobre todo por Madrid y París, que son las que más me gustan:

https://www.youtube.com/watch?v=r_DXvfyA0HU

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