domingo, 21 de julio de 2019

"Uno de los mejores libros de cuentos que he leído".

"Al principio nos cogimos cariño mientras ella me hablaba de Virginia Woolf y yo de John Maynard Keynes, es decir los dos mayores genios del "Grupo de Bloomsbury", ese conjunto de artistas británicos que se reunían cerca del British para intentar cambiar las costumbres, la literatura y el arte de su época..."

Hoy hablo de este libro en mi artículo del "Diario Progresista".

Lo hago más que nada de mi amistad con su autora y de sus consejos para que no dejara de ser un escritor libre e independiente, como este: "Si tienes que hacer la pelota a un escritor para conseguir premios y fama elige uno que te guste y esté muerto. Así lo único que podrás sacar de él es sabiduría e iluminación".

https://www.diarioprogresista.es/uno-de-los-mejores-libros-de-cuentos-que-he-leido-por-justo-sotelo/

"Este libro se vino conmigo en mi último viaje por ahí, aunque ya lo ha hecho más veces. Lo escribió una mujer que sabía escribir “literatura” y enseñarla en la Universidad, que no se casaba con nadie (salvo con Juan, su marido), que no tenía pelos en la lengua y que siempre que viajaba de Zaragoza a Madrid, sobre todo para las reuniones en la Asociación Colegial de Escritores (ACE), me llamaba para tomar un café y charlar un rato. Ahora que lo pienso es de las pocas mujeres (escritoras) con las que he tomado un café.

Ya me he referido alguna vez a nuestros paseos por Alonso Martínez y la Gran Vía hablando sobre todo de Borges.
Al principio nos cogimos cariño mientras ella me hablaba de Virginia Woolf y yo de John Maynard Keynes, es decir los dos mayores genios del “Grupo de Bloomsbury”, ese conjunto de artistas británicos que se reunían cerca del British para intentar cambiar las costumbres, la literatura y el arte de su época, y que vinieron a Madrid en alguna ocasión con el fin de dar una charla en la Residencia de Estudiantes, lo más parecido que teníamos aquí a su mundo, antes de que la incultura terminara con él tras la Guerra Civil.

No he conocido a nadie que supiera más de Virginia Woolf que ella. Lo leyó todo de la escritora y sus amigos, visitó sus casas de Londres y del campo, se trasladó a su época incluso muchas veces con la ayuda de la imaginación. Varios de sus libros hablan de la escritora inglesa y de su grupo, incluso un libro póstumo que me apeteció presentar hace un tiempo en la librería Alberti de mi barrio. Y hasta me animó a escribir algo sobre Woolf en la Revista Turia, que codirigió muchos años.

El otro día leí en alguna parte que las personas no mueren, sino que desaparecen.

Ana María Navales (1939-2009) no va a desaparecer de mi mundo porque le dediqué una de mis novelas “in memorian” y porque me cae bien la gente diferente, libre e independiente. Como me dijo ella unos meses antes de morir, Justo, sigue siendo libre e independiente y si tienes que hacer la pelota a un escritor para conseguir premios y fama elige uno que te guste y esté muerto. Así lo único que podrás sacar de él es sabiduría e iluminación".


 

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