lunes, 22 de mayo de 2023

"La vida es una bicicleta de dos ruedas, la del amor y la del humor".

Ayer por la tarde me fui a ver a mi cura vasco "favorito", Javier Ruiz de Arcaute y Vélez de Mendizábal, uno de mis amigos íntimos tras más de media vida juntos. En las últimas semanas no lo ha pasado muy bien, por un problema de diabetes, lo que le ha llevado a estar tres semanas en el hospital, y por sus 88 años a cuestas. Como he dicho otras veces, Javier conoce a la perfección mi manera de ser y siempre me ha llamado "santo laico". Con él he vivido multitud de experiencias y hemos compartido un despacho en la Universidad a lo largo de muchos años (es sociólogo e impartió esta asignatura). Me siento orgulloso de todo lo que me ha enseñado sobre esta vida y sobre la otra. Con él yo puedo hablar de todo, de política (de las próximas elecciones), de fútbol (de cómo nos alegramos de que el City eliminara al Madrid de la Copa de Europa, jeje; él es del Athletic de Bilbao y yo del Atlético de Madrid) y de su visión progresista de la vida (por eso somos amigos íntimos). En cierto momento volvió a repetir la frase del principio. En realidad somos el amor que hemos dado, dijo. Y de nuevo su frase me recordó la 1ª Carta de San Pablo a los Corintios, uno de los textos más hermosos y profundos que se han escrito sobre el amor:
 
1. Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.
 
2. Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.
 
3. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.
 
4. El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece.
 
5. No actúa con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido.
 
6. No se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
 
7. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
 
8. El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá.
 
9. Porque este saber queda muy imperfecto, y nuestras profecías también son algo muy limitado.
 
10. Y cuando llegue lo perfecto, lo que es limitado desaparecerá.
 
11. Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño. Pero cuando me hice hombre, dejé de lado las cosas de niño.
 
12. Así también en el momento presente vemos las cosas como en un mal espejo y hay que adivinarlas, pero entonces las veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como soy conocido.
 
13. Ahora, pues, son válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero la mayor de estas tres es el amor."
 
En el coche busqué el CD con la música de "Azul", de Krzysztof Kieślowski, con la "Canción para la unificación de Europa", según la epístola de San Pablo:
 
Desde luego que soy lo que he amado y lo que me he reído.
 

 

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