miércoles, 15 de abril de 2020

"Johana Roldán, una pintora que mezcla lo intelectual con lo sensual, ayer en la tertulia virtual del Café Gijón".

Entre tertulianos que iban de Stuttgart y Toulouse a Tenerife, sobrevolando Andalucía y otros lugares de España, y deteniéndonos en Guadalajara para que la pintora madrileña hiciera un recorrido a lo largo de su obra, siempre a través de la inquieta mirada de sus modelos o incluso con ella de modelo, como en la segunda fotografía, donde intenta extraer lo desconocido de un tronco seco y solitario. Estamos ante esa búsqueda inefable de la luz que todo lo domina, a veces a través de la sexualidad explícita o de los clásicos bodegones, que se mezclan en la primera fotografía. Las palabras pueden ser un lastre en ocasiones. Vivimos en lo mental, sobre todo soñamos en lo mental. Aun así, el arte actual no se sitúa en los museos, asegura Johana, sino que surge del carácter efímero de las "performances", como ocurre en la tercera foto donde la artista grita contra el maltrato a la mujer en el patio del Palacio del Infantado. Candelaria Villavicencio le preguntó por la pintura de lo feo (lo que me recordó al filósofo griego Longino y su tratado sobre lo sublime), Ruth González y Javier del Prado dejaron pinceladas relativas a lo espontáneo y la poiesis aristotélica, Alberto Masa se mostró tan simpático y locuaz como de costumbre, y a las 20 nos acercamos a la ventana (en la cuarta foto aparecen algunos tertulianos de una cifra que ayer se acercó a las 30 personas).

Siempre he sabido que el arte es una forma de luchar contra la mediocridad y el miedo.




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