sábado, 13 de junio de 2020

"En torno a Stig Dagerman, el niño prodigio de las letras escandinavas del siglo XX".

La semana pasada releí el mítico libro de conversaciones entre Hitchcock y Truffaut, con vistas a la tertulia que íbamos a tener sobre el director inglés. Al referirse a su película "Yo confieso", de 1952, en la que Montgomery Clift interpretaba a un sacerdote que, debido al secreto de confesión, no puede revelar un asesinato y Anne Baxter a su antigua novia, Hitchcock aseguraba que no quería a Anne Baxter como protagonista, sino a la actriz sueca Anita Björk, que se presentó en Estados Unidos acompañada de "su amante y un bebé ilegítimo". Adelantándose a un posible escándalo, la Warner devolvió a Björk "a sus fiordos" y al cine de Ingmar Bergman. Su amante era el escritor Stig Dagerman, que se suicidaría pocos años después. Ayer por la tarde me llamó al móvil Jaime, un antiguo alumno al que hace mucho que no veo. Fue profesor de música en un instituto de Ciudad Real y acto seguido en uno de Badajoz, su tierra natal. En cierto momento hablamos de los escritores que nos siguen gustando, y Jaime se refirió entonces a Stig Dagerman. Me dije que eran demasiadas casualidades. Tras colgar busqué por casa algún libro de un escritor que nació cerca de Estocolmo el año 1923, que frecuentó los ambientes anarquistas y que se convirtió en habitual de sus publicaciones. Escribió su obra entre los 21 y los 26 años, cuatro novelas, cuatro obras de teatro, un volumen de novelas cortas, cuentos, ensayos y algunos poemas. Se suicidó en Enebyberg en 1954. En los últimos años solo había publicado "Nuestra necesidad de consuelo es insaciable", un texto muy breve, poético y trágico, filosófico, político, tan intenso como cegador. Como le sucedió al Strindberg que admiraba con devoción era un hombre idealista y soñador, inconformista, angustiado por la evolución del mundo. Tal vez porque había crecido en un mundo donde se juntaron las peores dictaduras del siglo XX, tanto comunistas como fascistas, y que, entre otras cosas, había dado lugar al existencialismo, con las ideas del absurdo, la sinrazón y la angustia de vivir.

Este es el texto premonitorio de ese fatal desenlace, pura literatura, por otra parte:

http://www.contranatura.org/…/Fil…/PDF/Dagerman-Consuelo.pdf





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