jueves, 18 de junio de 2020

"Et si tu n'existais pas".

Me preparo el primer café, miro los Wasap que he recibido durante la noche y me encuentro con un video de Juliette Binoche y la canción más famosa de Joe Dassin. Después de escucharla recuerdo que era la canción favorita de Natalie, una joven francesa que conocí hace muchos años y convertí en personaje de mi novela "Las mentiras inexactas". Curiosamente era el vivo retrato de Juliette Binoche de joven (el mismo de la fotografía de esta actriz que he compartido en el post). En la página 56 se comenta de ella que era "una francesita de Aix-en-Provence que apareció por la librería buscando una novela de un autor desconocido y se quedó casi un año. Tenía una cara redonda de muñeca de porcelana, unos enormes ojos negros y una sonrisa que te partía el alma". En las páginas 84 y 85 hablan de ella Sergio Barrios, el joven dueño de la librería de la Plaza Santa, y Nora Acosta, su profesora de literatura de la Universidad, que le dobla la edad y que se ha enamorado de él. (Uno de los leitmotiv de la novela es si es posible el amor entre dos personas que se llevan tantos años):

"¿Cómo era Natalie?, le hizo otra pregunta antes de que diese la vuelta al disco. Una mujer especial, dijo Sergio sin demasiado interés.
Una mujer especial, repitió Nora para sí.
¿Todavía la quieres?, intentó olvidarse de que tenía cincuenta años, y podía ser su madre. Supongo que no, le respondió Sergio volviéndose hacia ella.
Natalie..., dijo Nora entre susurros.
Natalie era encantadora, pero vivía en París, dijo Sergio aún con el disco en la mano. Durante un tiempo no logré quitármela de la cabeza, pero al final comprendí que pertenecíamos a mundos diferentes, y no tenía sentido que intentáramos crear nada duradero. Todos decían que hacíamos una buena pareja, incluso lo decía mi padre. Mi padre jamás se metía en mi vida, pero ya ves, parece ser que aquella chica le gustaba. Natalie se ganaba la vida impartiendo clases particulares de francés; reunía poco dinero, pero no le importaba. Solía decir que cuando era pequeña sus padres ganaban casi lo mismo. A los pocos meses de vivir en España le ofrecieron unas clases de literatura en una universidad de Marsella, pero las rechazó. Recuerdo que una tarde discutimos ese asunto aquí mismo, junto a esa mesa a la que estás sentada, y ella terminó llorando. Natalie no quería regresar a Francia porque se había enamorado de mí".

A la Natalie real no la he vuelto a ver después de tantos años. Supongo que vivirá en Francia, quizá en Marsella (París no le gustaba nada), y habrá ido envejeciendo como la propia Juliette Binoche en el video, como lo hemos hecho todos. Y también supongo que ya no se acordará de mí. Eso sí, a lo mejor sigue escuchando esta canción:

https://www.youtube.com/watch?v=cdSFTp3KBUk

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