Hacía muchos años que no la veía. Nos conocimos en una academia de inglés de la Gran Vía y ahora ella está casada y tiene dos niños pequeños. Un día, antes de irme, me dijo que tenía un joven amigo que escribía y que si me podía dejar el manuscrito de unos cuentos que se llamaban "Cortos americanos". Le dije que por supuesto. Me lo metí en el bolsillo de la chaqueta, unas semanas después su autor, un jovencísimo Peter Redwhite, vino a mi tertulia y el manuscrito se convirtió en su primer libro (publicado por Izana), para el que escribí el prólogo aplicando mis particulares ideas sobre los relatos cortos a partir de Poe, Chéjov, Quiroga y Cortázar. Peter se hizo ingeniero, me ha hecho caso en las lecturas que le he recomendado, y que debe conocer cualquier muchacho que quiera ser escritor, ha escrito otros libros, ha conocido al mítico cantante norteamericano Elliott Murphy y ayer por la tarde ellos dos presentaron una novela que escribieron a cuatro manos durante el confinamiento de la Covid, "Dorothy y el descubrimiento de América", Peter desde Moguer, el lugar en el que nació el mayor poeta español del siglo XX, y Elliott desde París. No tenía mucho tiempo para quedarme, aparqué el coche en Cartagena, saludé a los padres de Peter y a unas antiguas tertulias a las que también hacía mucho que no veía, grabé dos pequeños videos y me fui. Acabo de leer que Elliott dio después un concierto, aunque en esos momentos yo pensaba en Beatriz.
Va por ella:
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