miércoles, 26 de marzo de 2025

"Remando al viento o ser poeta o ser narrador".


 
El escritor Ángel Rupérez es las dos cosas, y además fue mi profesor en la Complutense. Ayer por la tarde nos vino a hablar a la tertulia de Casa Manolo de sus poemas reunidos, recientemente publicados, y de su última novela. Y lo hizo, pero también hablamos de más cosas, porque si no me aburro. Además los tertulianos son encantadores y no necesitan mucho para ponerse a hablar, como Javier del Prado, Peter Redwhite, Almudena Mestre, Mariwan Shall, Lola Walder, Isabel Fernández Bernaldo de Quirós, Pilar Ferrando, Cristina Fernández, Antonio Banús, y no sigo nombrando porque hablaron prácticamente todos. Ángel nos habló del proceso interno y emocional que vive si algo le incita a escribir un poema, y también de su forma de construir una novela. Nos habló igualmente de su labor como traductor de los grandes románticos ingleses, de su libro sobre Cernuda, sus otros ensayos y de las muchas horas que dedica cada día a escribir. Y por allí salieron el poema a su padre (que recita en el segundo video), las diferentes teorías literarias, la nostalgia y la memoria, y Woody Allen y Salinger. Fue una tarde de gran literatura y de amistad, siempre la gran amistad que nos mueve a unos cuantos letraheridos a reunirnos cada martes para hablar de lo más misterioso que existe en el ser humano, la capacidad de crear, de fabular, de seguir viviendo como los románticos que gustan tanto a Ángel o aquellos griegos que casi inventaron el mundo. Los griegos y los románticos también me gustan mucho a mí, y me meto en un video al final de dos segundos que me salió mal. Porque a veces me gusta que las cosas me salgan mal.
 
Y ahora me tomo un café, doy vueltas a la idea de la creación de la que hablamos con Ángel, y me viene a la cabeza una de las grandes películas españolas de la historia, "Remando al viento" (1988), de Gonzalo Suárez, con los grandes románticos:
 

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