viernes, 9 de julio de 2021

"La vida es arte o no es".

Ayer hablé de un hermoso poema que me habían regalado, y hoy voy a hacerlo de un cuadro que me acompaña desde hace muchos años. Lo pintó el granadino José Luis Sánchez de la Torre, que se convirtió en uno de mis amigos íntimos y en personaje de alguna de mis novelas. El cuadro se titula "Entre dos símbolos: paz y pasión", ya que es así como me veía, incluso con pajarita y el pelo largo, que en aquella época solía recogerme en una coleta. Aunque me llevaba muchos años, recuerdo tantas vivencias con él, hasta que nos dejó en Las Palmas de Gran Canaria -donde se retiró a vivir con Carmen, su mujer- demasiado pronto. Mientras me tomo el primer café de esta bonita mañana de verano me vienen a la cabeza los paseos por la orilla del río Darro camino de La Alhambra, cenas en el Albaicín, paseos por Madrid, veladas hasta las tantas en la terraza de su casa frente al Parque de Berlín y también el último concierto donde estuvimos él, Carmen, Paqui y yo en el Auditorio. 
 
La vida con Mahler es pasión:
 

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