jueves, 22 de julio de 2021

"Un particular complejo de Edipo".

El otro día me quedé con ganas de que me psicoanalizaran un poco más mis amigas psicoanalistas durante la comida que tuvimos en la Plaza de Oriente, y un par de días después me tomé un café en el barrio con la psicóloga y poeta Silvia Ramos, ya que somos vecinos. Confieso que nunca he tenido complejos de ningún tipo, ni traumas o problemas en la niñez. No me considero un hombre castrado, ni un histérico y seductor. No escribo, como dije a Silvia, para sacar un demonio interior ni desde luego como catarsis (qué cosas decía Aristóteles), sino como una forma de conocimiento, de expresar el conocimiento. Creo en la ciencia y en las humanidades porque creo en Dante, Da Vinci, Miguel Ángel, la Ilustración, Madame Curie y los agujeros negros, sin ir más lejos. Y por supuesto en el progreso de los seres humanos y el desarrollo tecnológico (en esto siempre me gusta llevar la contraria a Ortega). 
 
Dicho eso, no sé si no me gustaría tener el complejo de Edipo con alguna poeta durante un rato. Así me podría tumbar tan a gusto en el diván y empezar a contar historias, que es lo que más me gusta. Luego me levantaría y me cogería un avión para el Central Park, y me pondría a bailar como Fred Astaire, vestido con mi traje de lino blanco de todos los veranos. 
 
El coche de caballos correría de mi cuenta:
 
 

 

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