sábado, 24 de julio de 2021

"Manhattan en Madrid".

 

La verdad es que un viernes de verano en Madrid se pueden hacer muchas cosas. Por ejemplo, desayunar en una cafetería de la calle Juan Bravo, caminar por el Parque del Oeste y sentarte un rato en la Rosaleda antes de aspirar el aroma de una flor, tomar el vermú en la terraza de un antiguo hotel de la Plaza de Santo Domingo, mientras recibes en el móvil una fotografía de Rosa con tu última novela que acaba de llegar a Granada, un instante antes de enviar a Johana un Wasap para felicitarla por su cumpleaños. Y escuchar la música de George Gershwin en el coche pues vas de un sitio para otro. Como le ocurre a Woody Allen con Nueva York yo también adoro la ciudad de Madrid. Empecemos. Capítulo 1. Madrid es una ciudad romántica que yo puedo ver en blanco y negro a la vez que suena la "Rapsodia en blue". Bueno, creo que mejor empiezo de nuevo. Capítulo 1. Soy muy romántico, respecto de Madrid y de todo lo demás, y por eso mismo me parece que Madrid es una ciudad llena de mujeres bellas y hombres experimentados que parecen conocer todos los ángulos. En realidad todo esto suena demasiado banal, así que comenzaré de nuevo. Capítulo 1. Adoro Madrid, una ciudad que representa la decadencia del mundo contemporáneo, la misma falta de integridad individual que hace que la gente tome siempre el camino fácil. Pero, puntualicemos, lo que también quiero es vender libros como Woody Allen. Qué difícil es convivir en una cultura marcada por las drogas, la música estridente, la televisión, la basura y la delincuencia. No, esto es muy negativo. Empezaré de nuevo por el Capítulo 1. Yo soy tan duro y romántico como la ciudad que amo. Detrás de mis gafas de pasta vive el poder sexual de un felino. Eso es, me ha quedado muy bien, como a Woody Allen al principio de "Manhattan". Hay que ser optimista, desde luego. ¿Por qué vale la pena vivir, se pregunta él en su película? Hay ciertas cosas que yo también creo que valen la pena mientras me tomo el primer café de esta mañana de verano, como que hayan existido Groucho Marx y Woody Allen, el segundo movimiento de la sinfonía Júpiter, Louis Armstrong, "La educación sentimental", Marlon Brando, Frank Sinatra, las increíbles manzanas y peras de Cezanne, las sinfonías de Mahler, la filosofía de Platón y Kant, la ciudad de Madrid.

Y tu rostro, sobre todo cuando me miras y sabes que te miro:
 

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