jueves, 24 de noviembre de 2022

"La bohemia de Montmartre en el centro de Madrid".

Ya no me acordaba, pero para eso tengo cerca a Almudena Mestre, la escritora que conoce tan bien mi obra literaria, para que lo diga. No recordaba que antes de ayer hizo un año desde que presenté, presencialmente, mi novela "Poeta en Madrid" (Huso, 2021). Antes lo había hecho por Zoom en mi tertulia literaria con las palabras del catedrático de literatura Germán Gullón. 
 
Entonces dije cosas como estas:
 
"Observo la primera fotografía con Almudena Mestre, Silvia Ramos y María José Muñoz Spínola y tengo la sensación de que me meto en la famosa serie "Los ángeles de Charlie", de 1976. Si no recuerdo mal Charlie nunca aparecía, y el hecho de llevar la mascarilla tiene quizá algo de ello, aparte de encontrarme rodeado por tres bellezas muy inteligentes. Porque hablamos de quién era Gabriel Relham, el protagonista de la novela, de quién era yo y sobre todo del propio "hecho creativo", de dónde surge esa chispa de la inspiración para escribir una novela, un libro de poemas, una sinfonía o una obra de arquitectura.
 
"Almudena Mestre efectuó una presentación espléndida, entregada, inteligente, culta, muy impetuosa, y después me preguntó sobre el hecho creativo. Y entonces me levanté y me puse a hablar y luego a preguntar a la gente. En las siguientes fotos, hablan Almudena, que también se levantó y fue pasando el micro a Silvia, María José, Pepe Villacís, Charo Fierro, Pepo Paz, Yolanda Brown, Juan Tena, Emma Prieto, Marga Mayordomo, Mariwan Shall y mi arquitecto preferido, Santiago Martinez Saenz. Y aquello se nos convirtió en una de las tertulias literarias que llevo haciendo más de un cuarto de siglo y tanto me divierten. 
 
"Y ahora diré algo de lo que dije entonces.
 
"Esta novela es una síntesis de toda mi vida. No es que cuente "mi" vida en poco más de 100 páginas, sino que hablo de lo que he leído y estudiado, de la música que he escuchado y de los viajes que he hecho, por el mundo y por mi propio interior.
 
"Cuando era un adolescente dediqué un tiempo a pensar en lo que quería hacer en esta vida. 
 
"Desde que era un chaval me había gustado leer y ver películas, y desde los 11 años a montar en la bicicleta verde que me regalaron un verano mis padres para que pudiera recorrer la sierra, los ríos y los arroyos, antes de determe en cualquier lugar sombreado, como hacían los pastores de Garcilaso junto al río Tajo, y sentarme a leer a Lamartine, Verne, Hugo, JRJ y Galdós, como cuento en mi quinta novela, "Las mentiras inexactas". En aquellos momentos comencé a imaginarme en el interior de algunas películas donde yo era el chico protagonista, como escribí en mi primera novela, "La muerte lenta". Desde siempre me ha gustado todo, las Matemáticas y la Literatura, la Física y la Historia, el Dibujo y la Música. Por eso elegí las dos cosas que podían darme más libertad e independencia, ser escritor y profesor.
"Gabriel Relham se sienta con veintitantos años en la buhardilla del centro de Madrid para escribir una novela, que a su vez es un largo poema y una obra de teatro, y la termina muchos años después, y 100 páginas más tarde". 
 
Y yo ahora me tomo el primer café de la mañana. ¿He dicho que soy un bohemio empedernido que debería haber vivido en París, como me decía siempre mi madre?
 
Que lo diga Aznavour:
 

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