domingo, 30 de agosto de 2020

"Nimrod o el sonido de la esperanza".

Ayer paseé alrededor del lago de la Casa de Campo entre pájaros, palomas y patos, con los clásicos edificios de la Plaza de España a lo lejos. Me senté en un banco de madera, de esos que tienen un alargado respaldo para que la gente se recueste a tomar el sol. Al poco se me acercó un señor con una larga barba blanca que le cubría en parte la mascarilla, se sentó junto a mí y se puso a hablar de lo felices que se veía a los pájaros, sin que los afectara ningún virus, tomando el sol, volando y casi caminando sobre las aguas del lago. ¿Sabía yo, me preguntó mirando hacia el cielo, cuándo terminaría esta pesadilla? Primero me encogí de hombros, luego me salió una sonrisa tonta y al final miré para todos los lados sin saber qué responderle. Y entonces la casualidad vino en mi ayuda, en forma de un chico negro con un violoncelo en la mano, que se sentó también cerca de nosotros y se puso a tocar una melodía de Elgar, una de sus variaciones "enigma" que representa al primer rey que hubo en la tierra, según la Biblia, tras el Diluvio Universal.

Dije al señor que escuchara esa música con los ojos cerrados, y yo también los cerré:

https://www.youtube.com/watch?v=O70uVmW4y9Q

No hay comentarios:

Publicar un comentario